Crítica de El pan de la guerra (2019)

El pan de la guerra

El pan de la guerra, nos presenta una historia reciente dura, cruel y real con un toque de aderezo en su animación

El pan de la guerra es lo último del estudio de animación irlandés, Cartoon Saloon. Nominada a los Oscar, producida por Angelina Jolie y dirigida en solitario por Nora Twomey (una de las pocas mujeres que se adentran/permiten en el mundo de la animación), quien ya demostró en El secreto del libro de Kells su valía a la hora de dirigir y en la cual nos situaba en la Irlanda del siglo XI y en un mundo más fantástico al de la película que aquí acontece. Ahora trasladándonos al conflicto de Afganistán, un pasado (y por desgracia un presente) mucho más cercano y con el que estamos mucho más familiarizados. En este Afganistán seguiremos las andanzas de Parvana, una chica de once años que deberá hacerse pasar por un chico para poder traer el pan a casa.

El pan de la guerra

EL PAN DE LA GUERRA ESTÁ DISPONIBLE EN NETFLIX

Adaptada de una novela de Deborah Ellis basada en testimonio reales, recrea una imagen de las penurias a las que las mujeres afganas han de enfrentarse para poder sobrevivir en un mundo gobernado por los hombres, y lo que es peor, fanáticos religiosos. No estamos ante una película para público infantil como podría ser cualquiera de Disney, más bien tiene similitudes con otras películas de animación dirigidas a un público más maduro como son Persépolis o Vals con Bashir con las que comparte algunas similitudes, y con una representación tan cruda como estas dos.

El pan de la guerra toma la forma de una odisea más cotidiana, en la que nuestra protagonista tendrá que pasar por una serie de pruebas y penurias para lograr su objetivo, contando con algunos personajes necesarios para el desarrollo de la trama y que serán pilares para conseguir la continuidad del devenir de Parvana. Todo ello desde la mirada de una niña que tiene que madurar rápido por necesidad ante los ojos indiferente de la sociedad afgana gobernada por los ideales talibanes. Un panorama desolador.

El pan de la guerra

Dentro de esta crudeza tiene unos acolches marcados sobre todo por el estilo de animación con colores vivos y trazo sencillo, que la hacen más pomposa y menos fría de lo que realmente es, pero aun así, retratando magníficamente el mundo musulmán. Y sumado a esto, tenemos una “subhistoria” de acompañamiento centrada en la mitología que tan bien se le da al estudio, y que conexa en forma de analogía con la historia principal viendo como evolucionan los protagonistas de ambas historias, consiguiendo así darle un carácter propio y sirviendo de alivio en momentos oportunos.

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En definitiva, estamos ante una de esas grandes películas de animación que están saliendo en este último lustro, y que principalmente destaca más por su fondo y su forma de relatar una verdad tan dura y real que por su misma forma más hogareña. Una muy recomendable película no apta para un público infantil.

Reseña Panorama
El pan de la guerra
7.5
Visión a 24 fotogramas por segundo, amante del cine fantástico y de ojos rasgados. Tengo en propiedad Xanadu, así como también tengo Manderley. Además de ser un ferviente seguidor de las escrituras del Libro Rojo de la Frontera del Oeste.