Crítica de Maldita, 1ª Temporada: Pues Eso…

maldita

El pasado viernes, 17 de Julio, se estrenaba en Netflix Maldita, serie que reinterpreta el mito Artúrico en clave feminista y que adapta el cómic del mismo nombre, por cierto, escrito por Frank Miller.

Maldita es la nueva serie de Netflix, al menos en continente, y nos lleva a una época mágica en la que una joven acaba siendo el centro de una historia que todos conocemos por los ojos de un ilustre, El Rey Arturo. Nimue, así se llama el personaje interpretado por Katherine Langford -la chica suicida de Por 13 Razones- es la elegida por unos seres y -léase cualquier derivado del camino descrito por Joseph Campbell-; punto. Nada más que aquello nos encontramos aquí.

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A partir de eso, una adaptación a la actualidad más éclectica de cosas tan noventeras como Xena, La Princesa Guerrera; cualquier serie de The CW y un largo etcétera de productos que pasaron a mejor vida. Reciclamos por enésima vez todo aquello que ha funcionado en obras previas, lo traducimos a feminismo postmoderno; la producimos de un modo casi paródico por momentos -la cantidad de veces que nos encontramos con la sensación de estar viendo un cosplay con ínfulas- y con algún money shot que sitúe el producto en Netflix y empaquetamos para un público conservador y decididamente inactivo.

La cantidad de series que se producen en la actualidad hace que todo aquel que quiera sobrevivir en el momento presente se acerque cada vez más a un nivel medio alto; algunos parecen no querer verlo y otros deciden lanzarse a por ese nicho que sigue pidiendo lo mismo que antaño, que quiere todo masticado y subrayado; pues esto es para él o ella, un cartel fluorescente en el que se indica que cualquier mediocridad vale, siempre y cuando tenga a una mujer en el centro.

QUÉ VER EN PLATAFORMAS LA SEMANA DEL 17 DE JULIO

 

Reseña Panorama
Maldita
4
Soy un tipo optimista, aunque todo pueda salir mal, que lo hará, nunca pierdo el optimismo. Si tengo que decir las tres cosas que más me definen; primero y más importante, las hamburguesas me gustan sin pepinillo; segundo, los palillos redondos, nunca planos; y tercero, mi madre dice que soy el hijo perdido de Jack Burton... y que nací en Ciudad Esmeralda.