Entramos de lleno en la etapa navideña en cuanto a estrenos se refiere y Netflix no podía quedarse atrás. Crónicas de Navidad es, de principio a fin, todo lo que uno espera de una película de este tipo. A fin de cuentas ¿no es ese el propósito?

Sucede como cuando uno se come un dulce: sabes que lleva un poco de azúcar, que tal vez no debería formar parte de tu dieta habitual y que si tomas demasiado probablemente te ganes un buen empacho. Deseamos a toda costa ese breve momento de efusividad en nuestro sistema arterial. Y en Navidad aún nos apetece más ¿no?

Crónicas de Navidad, disponible en Netflix a partir del próximo jueves 22 de noviembre, cumple de principio a fin, como ese dulce descrito anteriormente, con la formulación habitual de muchos clásicos navideños. ¿Existe espacio en ellos para la deconstrucción? ¿Para la innovación? Por supuesto pero también para la reiteración porque, a fin de cuentas, la imaginería de la Navidad insiste con profusión en las tradiciones.

Chris Columbus, uno de los productores a través de su productora 1492 Pictures, no es ningún novato en estas lides gracias a las dos primeras entregas de Solo en Casa e incluso sus trabajos en la saga Harry Potter, con abundante imaginería navideña, podrían incluirse en su trayectoria como hacedor de películas de dicha temática.

Navidad 01

Crónicas de Navidad, con guión de Matt Lieberman y dirigida por Clay Kaitis, sigue a los hermanos Kate y Teddy Pierce en una agitada noche de Navidad en la que conocerán al mismísimo Papá Noel (Kurt Russell), sus renos y la problemática logística de entregar todos los regalos a tiempo.

Como decíamos antes, todos los tópicos, la imaginería clásica, se cumple en este film, pero este, apuesta desde su primera escena por abrazar todo ello sin tapujos: una familia clásica, un barrio residencial clásico, la incredulidad navideña en contraste con la inocencia infantil, la necesidad de la familia en una noche tan especial.

Navidad 02

Decíamos que no suele haber demasiado espacio en este género para la deconstrucción, o para ciertas libertades, sin embargo Crónicas de Navidad acierta al mostrarnos un Papá Noel moderno, atrevido e incluso un poco chulo: uno de los aciertos del film es identificar a todos los adultos como ex-niños y, al mismo tiempo, ex-clientes de un Papá Noel casi omnisciente.

Y como en todo dulce el envoltorio es sumamente importante: la felicidad casi auto inducida de la Navidad, a menudo a través de las reacciones de Kate (Darby Camp), se amplía notablemente con la música de Christophe Beck, compositor de varias temporadas de Buffy Cazavampiros, y cuya música para una escena concreta de Kate, regodeada de felicidad navideña, es particularmente emotiva. Tal vez de un Danny Elfman en plena borrachera fílmica con Tim Burton.

Y eso que aún estamos a noviembre, nos queda más cerca Halloween que Navidad, pero ya puestos a comer dulces, qué mejor que hacerlo antes de tiempo y sin que nadie nos vea.

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