Crítica de Algo Debe Romperse (2014): Reivindico mi derecho a ser un monstruo

AÑO: 2014 | TÍTULO ORIGINAL: NÅNTING MÅSTE GÅ SÖNDER| DIRECCIÓN: ESTER MARTIN BERGSMARK | PRODUCCIÓN: GARAGEFILM AB | GUIÓN: ELI LEVÉN, ESTER MARTIN BERGSMARK (NOVELA: ELI LEVÉN) | FOTOGRAFÍA: LISABI FRIDELL, MINKA JAKERSON | MÚSICA: RASMUS THORD (SUPERVISIÓN)| REPARTO: SAGA BECKERIGGY MALMBORGSHIMA NIAVARANIMATTIAS ÅHLÉN | GÉNERO: DRAMA | DURACIÓN: 84 MINUTOS.

Sebastian es una chica que no quiere ser un chico. Andreas es un heterosexual que no quiere ser homosexual. Ambos se enamoran, pero todos sus prejuicios y candados mentales pueden más que el amor. Y es así de triste, porque Algo debe romperse no es precisamente una película de Meg Ryan.

Su directora es todo lo contrario a Nora Ephron. No hay glamour, no hay una propuesta cómoda para el espectador, no es complaciente con él. Busca la poética en lo cotidiano, vanal e intrascendente. Su repertorio formal mete en la batidora a los hermanos Dardenne, a Xavier Dolan y por encima de todo, a Lars Von Trier, del que mimetiza sus escenas-cuadro a cámara lenta. Eso sí, saca de Saga Becker e Iggy Malmborg la complicidad necesaria para que el espectador sea cómplice y partícipe de su historia. Ellos son el factor emocional de un envoltorio excesivamente formal.

La historia propiamente dicha no empieza hasta el segundo acto. Hasta entonces nos prepara más el estilo que el contenido en sí. Bergsmark está más interesada en el «cómo» que el «qué», y esa es la pega de la película. El ejercicio de estilo va en contra de un relato tan potente y una historia tan necesaria. Su gusto por lo abstracto puede ser bello, pero no emotivo, cortando a veces la conexión con el espectador.

algo debe reomperse

Sea como sea, abstracto, frío, o formal, al final vivimos la historia de Sebastian y Andreas, que es lo que importa. Sus miedos, su ilusión, su pasión, su decepción. Todo eso está en los ojos de sus protagonistas.

Algo debe romperse es una historia sobre cómo nos boicoteamos a nosotros mismos para ser felices. Cómo a una frase tan sencilla como «soy feliz», le añadimos tantas oraciones subordinadas que al final hemos olvidado las dos palabras que de verdad importan. Sólo hay algo más destructivo que nuestra inconsciente necesidad por juzgarlo todo y colocarle una puñetera etiqueta a lo que ni siquiera es asunto nuestro: juzgarnos y etiquetarnos a nosotros mismos.

Porque sí. Porque el mundo sería un lugar menos tóxico si asumiéramos como propias las palabras de la poetisa argentina Susy Shock: «Reivindico mi derecho a ser un monstruo, y que sean otros lo normal»

Sinopsis

Sebastian es una chica que no quiere ser un chico. Andreas es un heterosexual que no quiere ser homosexual. Ambos se enamoran, pero todos sus prejuicios y candados mentales pueden más que el amor. Y es así de triste, porque Algo debe romperse no es precisamente una película de Meg Ryan.
Eitán
Eitán
En verdad soy de Santander, pero tengo esta gracia hablando

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