Agents of Shield acaba de finalizar, tras 7 temporadas y 136 episodios, su andadura televisiva convertida en la mejor, más apreciada y exitosa serie de Marvel. Marcada desde sus inicios por explorar las posibilidades de la televisión de género, los personajes y las emociones. Un cocktail letal que ha redundado en un grupo fiel de seguidores y su candidatura a convertirse en futura serie de culto. ¿O ya lo es? (¡Crítica SIN spoilers!)

Ver el final de Agents of Shield en pleno 2020 se hace un tanto extraño. Inició su andadura el 24 de septiembre de 2013, esto es, cuando el llamado UCM transitaba apenas en los inicios de su segunda fase y Marvel TV inauguraba su apuesta televisiva con uno de los efectos secundarios del tsunami económico y social que supusieron Los Vengadores en 2012: el contrato millonario firmado por Joss Whedon en verano de 2012 no sólo incluía la secuela de dicho film, así como la supervisión de la Fase 2, sino su participación en una serie que la cadena ABC llevaba un tiempo barruntando. Una serie dentro del UCM. Sin embargo la entrada de Whedon en el proyecto redundó en la conversión del proyecto en algo marca de la casa: creada a la limón junto a su hermano, Jed Whedon, y su cuñada, Maurissa Tancharoen, Agents of Shield se presentaba como la cara menos conocida de los superhéroes: aquellos en los que nadie se fija aunque su misión sea la misma que la de los más conocidos Vengadores.

La apuesta inicial de Agents of Shield (una suerte de variación serial del episodio The Zeppo de Buffy) ahuyentó a muchos fans del UCM decepcionados ante la constatación de que Shield no era un UCM reconvertido a serie de televisión. En absoluto. Ni siquiera lo pretendían. Sus responsables (Joss Whedon estuvo presente en los compases iniciales para, una vez iniciado el rodaje de Age of Ultron, confiar plenamente en sus showrunners) sortearon un inicio necesariamente estático, un plan a dos años vista y especialmente un primer cruce con el UCM (con El Soldado de Invierno) tras el cual la serie pegó el cambio definitivo: una constante de acción bajo la que se inyectaba la auténtica fórmula whedonita (refinada por Jed, Maurissa y el tercer showrunner y veterano de Angel: Jeff Bell), esto es, el ideal del grupo protagónico como familia adoptiva, los personajes como eje narrativo, el toque autoconsciente, a veces metareferencial, y las emociones aniquilando cualquier intencionalidad de confiar el asunto a la trama. En Shield sucedían cosas extraordinarias pero más que nada lo que uno deseaba ver era a esos personajes, sentir con ellos, y apuntalando su fidelidad hacia una serie cuyo tipo de producción, por su contexto comercial de televisión en abierto, parece en claro declive.

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Agents of Shield siempre tomó ventaja de ser una serie de género, utilizando todos esos elementos fantásticos, hiperbólicos, para canalizar emociones reales, sensaciones coherentes y de profunda empatía hacia el espectador. Una mezcla de suerte, confianza comercial, un poco de protección corporativa y la firme idea de que un fandom fiel es una apuesta de futuro, se aliaron cada año para que Shield renovara por hasta 7 temporadas. Con ello no sólo tocaron todos los palos del género (superhéroes, inhumanos, alienígenas, espacio, realidades virtuales a lo Matrix, viajes en el tiempo..) sino que logró llegar más lejos que ninguna otra serie de Marvel. Tanto es así que pese a empezar antes que sus coetáneas del universo Marvel-Netflix, y otras, ha logrado sobrevivir a todas ellas y terminar incluso más tarde que la llamada Fase 3 del UCM. Sin duda se trata de la serie de mayor éxito de Marvel, en lo comercial y en la aceptación, plena no sólo por parte de los fans sino de la crítica. Un proyecto casi intachable.

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¿Esquivamos con ello los errores de Agents of Shield? No. En ningún momento, por lo menos desde estas líneas, se ha hablado de obra maestra o cumbre, ni siquiera de una serie de enorme calidad. Sin embargo dentro de su propuesta e intenciones ha logrado una trayectoria más que notable y una enorme sensación de misión cumplida.

Para examinar de cerca este último año debemos remontarnos a la cuarta temporada: por entonces parece que la ABC decidió cerrar la serie mientras que Marvel apostó por un quinto año, por lo que el trío de showrunners (y el jefe de Marvel TV y otro ex del Buffyverso: Jeph Loeb) encaró la temporada hacia el final definitivo de la serie. Y hubiera sido un gran final. En un reflejo de lo ocurrido con Buffy, y su posible final en la quinta temporada, Agents of Shield obtuvo de forma inesperada dos temporadas más.

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Si el tema dimensional y alienígena fue la salsa de la sexta temporada, dejándonos con un final de los que te ponen los pelos de punta, los viajes en el tiempo y la necesidad de proteger la línea temporal presente ha sido la base de esta séptima y última temporada cuyos dos últimos episodios emitió la ABC el pasado miércoles 12 de agosto. Llegados a este punto, con toda esa retahíla de apuestas varias en lo fantástico durante seis años, los viajes por el tiempo, siempre excitantes, eran tal vez la última apuesta.

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En lo formal esta apuesta ha permitido a los guionistas repartir los 13 episodios en distintos momentos temporales, avanzando desde aquella Nueva York de 1931 en la que terminaba la temporada anterior, hasta completar un excitante muestrario estético y social que ha abarcado los años treinta, cincuenta, setenta y ochenta. El intrincado narrativo, y la apuesta por esa fórmula emotiva descrita anteriormente, han gozado de mayor exposición que en la desigual sexta temporada y de rebote hemos asistido a una secuencia inédita en televisión: un marco temporal diferente cada pocos episodios en el que, sabiamente, se ha decidido por adaptar los embalajes tonales a cada momento. Desde los excitantes y peligrosos años 30, la sci fi y hasta un noir para los cincuenta, el jolgorio disco para los setenta y, como no, el neón hortera para los ochenta.

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Un decorado y unos mimbres narrativos que, como era de esperar, sólo han servido para adornar el auténtico adn de Shield: los personajes encaran su última gran misión, encontrándose cada uno de ellos, en algún momento, con la horma de su zapato, buscando -lógicamente atendiendo a que se trata de la última temporada- concluir cada arco en esta suerte de epílogo que han supuesto los dos últimos años. De nuevo es Daisy Johnson (Chloe Bennet), la protagonista real y heroica de Agents of Shield, quien asume las máximas responsabilidades -más allá de las ejecutivas del gran Mack (Henry Simmons)- constatando su eclosión como personaje triunfal y metáfora redonda de lo que es Agents of Shield: la heroína definitiva, de contundente resonancia emocional y carisma a raudales, invisible ante los glamurosos superhéroes del UCM pero capaz de patearles el culo a todos (y de rebote, luego, caerles bien). Bueno, salvo a Hulk, y Thor, pero debemos remitirnos a lo puntuado entre paréntesis.

Si en algo destacó muy positivamente la temporada anterior fue en la apuesta por episodios diferentes, atrevidos, algo de lo que Shield carecía tras aquel fantástico 4.722 hours. La tendencia, felizmente, ha prosperado en este último aliento de Shield: no sólo el mencionado tránsito temporal garantiza episodios de exuberancia temporal sino que podemos destacara, fácilmente, dos de notable acierto. El mencionado noir, con una suculenta voz en off de Clark Gregg, y el debut en la dirección de Elizabeth Henstridge con el mejor episodio de la temporada centrado en una adaptación espacial de Atrapado en el Tiempo repleto de humor, grandes momentos y emociones generadas por el devenir natural de los personajes (consecuencias de un buen desarrollo de los mismos). Lo que viene siendo, claro, Agents of Shield.

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Si tenemos que apuntar un pero… Tal vez la ausencia de Fitz (no diremos cuanto ni hasta cuando), parece que por problemas de agenda con Ian De Caestecker, lastra de forma notoria al grupo, en especial a su otra mitad, Jemma, en un recurso que de forma voluntaria hubiera sido abordado -con total seguridad- de otra manera por lo que la ausencia de Fitz deviene en una Jemma desprovista de su perfecto contraste narrativo. Así mismo, y tal como vimos al final de la sexta temporada, el nuevo Coulson LMD, aunque tiene parte de su carisma, nos vuelca por momentos al valle inquietante: es tan Coulson, y a la vez sabemos que no es él, que nos resulta chocante e incluso distante. Como siempre los guionistas sacan ventaja narrativa, casi meta, de ello y es la misma Melinda (Ming-Na Wen) la que delata dicho sentimiento: no es Coulson.

El final, sin desvelar aquí y ahora nada de lo que ocurre, es profundamente fiel a Agents of Shield. Un tornado de acción, emociones y cierre de la historia basada, simple y llanamente, en la interacción familiar de un grupo de héroes que apuntan con fuerza a futura serie de culto: el retorno emocional generado sobre los fans, así como el inmenso disfrute, altamente revisable, de sus historias redundan en un estado de feliz satisfacción (aunque con lógica tristeza) que inundan el colectivo fan más fiel y numeroso nacido en TV, y en este género, en una década marcada por la sobredosis de superhéroes. Así que, tal vez, no hace falta añadir más.

Reseña Panorama
Puntuación general
7
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