El debut de Víctor Dryere nos cuenta la historia de unos recién casados en el que la joven esposa es poseída por un ente sobrenatural. Hasta ahí, nada especialmente novedoso. Para crear ese ambiente de privacidad y de cercanía recurre a la técnica del “found footage”. Tampoco es algo lo que se dice innovador. El espectador va asistiendo a esta maldición desde las películas en super 8 que se grababa la pareja en la intimidad. Ahí ya encontramos la principal aportación del mexicano al género.

1974: La posesión de Altair es de las pocas películas que vamos a ver estrenadas en fotoquímico y seguramente la única que lo haga en super 8. El formato casero vintage por excelencia es lo último que nos imaginaríamos en una sala de cine tras la revolución digital. Dryere inaugura con 1974: La posesión de Altair el cine de terror hipster. 

Lo primero que hay que destacar es que estamos ante una película pequeña y sin muchas ambiciones. El cineasta se plantea su puesta de largo como una primera toma de contacto con el lenguaje cinematográfico. Ni arriesga, ni busca un discurso complejo, ni complicarse la vida él, ni hacérselo al espectador. Eso, así como tal, no es ni bueno ni malo. Hay genialidades más simples que el mecanismo de un botijo. Gran parte de la maestría de Antes de amanecer reside precisamente en “sólo” contar la historia de dos desconocidos en Viena durante un día y una noche. Pero no hace falta irse tan lejos. Rec es una película de características similares, sencilla en su planteamiento y con un resultado espectacular.

Por el lado contrario, hay otras películas tan complicadas como insufribles (Sí, me refiero precisamente a Madre!). No me parece que la simpleza argumental y narrativa de 1974: La posesión de Altair  sea un punto negativo de por sí, lo que ocurre es que terminas de ver la película y no sientes que te haya dicho nada. Por culpa de lo manido del argumento y el tópico uso del metraje encontrado. 1974: La posesión de Altair es una película de terror más. De las hechas para pasar el rato y olvidarlas a continuación. Lo único que la separa de las demás, quizás, sea el uso del super 8. Eso sí hace especial a esta película, pero no estoy seguro de que el espectador medio sea del todo consciente del formato escogido en la película. Al fin y al cabo, podría haber sido digital y tratado en postproducción para que lo pareciera.

Tampoco tendría que ser un problema la escasa duración de la cinta (no llega a la hora y media). Pero aquí el problema es que no da tiempo a desarrollar a los personajes y la empatía del espectador se ve muy limitada. Cuando Altaïr comienza a verse afectada por la posesión, Dryere no consigue el impacto necesario. Como apenas has conocido a la protagonista, te afecta lo mismo que la posea un espíritu maligno como que vaya a la peluquería a hacerse las mechas.

Una cosa es verdad. 1974: La posesión de Altair está rodada como si de una grabación casera de la época se tratara… pero su director es claramente un producto de nuestros días. ¿Que por qué digo eso? Porque hay momentos en los que el protagonista está con la cámara y ve a su mujer en plena posesión. ¿Qué hace entonces? ¿Asustarse? ¿Huir? ¿Ayudarla? Pues no, hace exactamente lo mismo que hubiéramos hecho tú y yo: Seguir grabándola sin perder ni un solo detalle (no te hagas el ofendido y reconoce que es exactamente lo que harías). Eso es algo propio de la era Twitter y Youtube, pero dudo que en los años 70 alguien tuviera tan poca cabeza como para grabar en vez de auxiliar, y menos si es tu mujer y la estás viendo expulsando sangre por los ojos. Vamos, no puedo asegurarlo, pero al menos quiero pensar que la sociedad aún no estaba tan echada a perder. Por otra parte, a veces Dryere es un poco tramposillo. Nos está vendiendo una película como si fuera una grabación casera que se acabara de encontrar. Más Dogma 95, imposible. Sin embargo, los ambientes sonoros están completamente fabricados para crear emoción. Dudo mucho que en la habitación del matrimonio empezara a aparecer sonidos fantasmagóricos para que sus futuribles espectadores se asustaran más cuando la vieran.

1974: La posesión de Altair no va a pasar a la historia de las películas de posesiones, ni a las de found footage, ni a las de cine de terror en general. Pero es un primer contacto de su director con el lenguaje del largometraje y como tal hay que verlo.  Al fin y al cabo, si hubiéramos condenado a Fincher por pifiarla con su debut, pensad todo lo que nos hubiéramos perdido a continuación. 1974: La posesión de Altair puede ser el Alien³ de Dryere… así que a lo mejor la siguiente película es su Seven.

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Reseña Panorama
1974: La posesión de Altair
5.5

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Redactor de cinefilosfrustrados.com - Mi blog personal: Cosas buenas de pelis malas : super8an.wordpress.com