Crítica de Color Out of Space (2019): Carpenter 2.0

Dirección: Richard Stanley | Guion: Scarlett Amaris, Richard Stanley (Historia: H.P. Lovecraft) | Música: Colin Stetson | Fotografía: Steve Annis | Reparto: Nicolas Cage, Q'orianka Kilcher, Joely Richardson, Tommy Chong, Madeleine Arthur, Brendan Meyer, Julian Hilliard, Elliot Knight, Melissa Nearman | Productora: SpectreVision, ACE Pictures Entertainment, XYZ Films

Color Out Of Space

No ha tenido demasiada suerte Lovecraft con sus adaptaciones al cine. De un autor con ese aura de culto esperaríamos infinidad de adaptaciones, pero lo cierto que es que sólo Re-animator ha tenido cierta trascendencia. Nos llega ahora el paso a la pantalla del relato The Color Out Of Space (El Color del Espacio Exterior), con Nicolas Cage a las órdenes de un director que lleva treinta años sin rodar un largometraje. Y sí, con esas credenciales el resultado es exactamente lo que te temes.

Hubo un Nicolas Cage antes de Nicolas Cage. Hubo un tiempo en el que Joel Coen, David Lynch, Francis Ford Coppola, Martin Scorsese y Brian de Palma lo querían en su equipo. Dudo mucho que alguno de ellos contara hoy con él, pero lo hicieron en su momento porque Cage era un actor de primerísimo nivel (Bueno.. Coppola también porque es su tío). Era tan bueno que ganó un Oscar incontestable al mejor actor por Leaving Las Vegas y volvió a ser nominado por El Ladrón de Orquídeas. Ese status de actor de clase A le abrió las puertas al cine de acción, ya que el público confiaba en él y daba seguridad de que el producto era bueno.

Algunos de sus mayores éxitos vinieron de la mano de Michael Bay y Johh Woo y para el recuerdo quedan Con-air, Cara a Cara o La Roca. Y he aquí el problema. A Nicolas Cage le gustó demasiado el cine de acción. En cuanto los proyectos de este tipo empezaron a recaer en actores más jóvenes o estrellas del momento, Cage siguió erre que erre. A partir de entonces, Nicolas Cage es el Nicolas Cage que todos conocemos. Histriónico, protagonistas de películas “discutibles” y verdadero veneno para la taquilla. Ver su nombre en la cartelera disuade bastante de pagar la entrada. Una pena, porque era un actor como la copa de un pino. Pero un intérprete no es sólo su talento, también su filmografía, por lo que él solito se ha ganado su desprestigio. (Señor De Niro, que sé que me está leyendo… eso también va por usted).

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Color Out Of Space comienza bien. La presentación de la trama, de los personajes y cómo te va metiendo en la historia poco a poco está muy bien resuelto. La buena vibración también llega cuando descubres que Nicolas Cage hace un papel secundario. “No podrá cargarse la película”, piensas automáticamente. Bueno, no nos adelantemos. El segundo acto ya comienza a hacerse más pesado. Aquí ya se le empieza a ir la historia de las manos a Richard Stanley, con una acción que se dilata sin que sepamos bien hacia dónde va. Porque no va a ninguna parte. La película poco a poco se le va escapando de control hasta que descarrila por completo. Una pena, porque prometía.

Quizá el problema es que Richard Stanley lleva toda la vida en el negocio pero apenas ha rodado ficción. La última vez que hizo un largometraje fue en los 90. Quiere ser Carpenter  (y te pasas toda la película pensándolo) pero se queda en la superficie. Carpenter sabía perfectamente qué historia quiere contar y cómo. Tiene una seguridad en la narración de la que carece Stanley. Los momentos que más recuerdan a La Cosa se quedan en los “bichos”, no en lo acertado de la narrativa.

Y hablando de bichos. Tirón de orejas al responsable de los efectos especiales, Filipe Pereira. Así no. Los personajes generados por CGI parecen hechos con un Windows 98. Horrible. Por otro lado, a nivel técnico destaca la labor del director de fotografía Steve Annis. No es que los directores de fotografía sean precisamente el alma de la fiesta (reconozcámoslo), pero tuvo que disfrutar mucho creando esa sinfonía psicodélica que acompaña las imágenes. Y se nota. La música es meramente incidental, de estas partituras que no sabes si non música o efecto de sonido, pero crea una atmósfera sonora más que adecuada.

¿Y Nicolas Cage? Pues su interpretación en esta película es un poco un resumen de su carrera. Comienza muy bien y termina en una payasada.

Película curiosa, que comienza muy bien y termina ̶s̶i̶e̶n̶d̶o̶ ̶e̶l̶ c̶o̶ñ̶o̶ ̶d̶e̶ ̶l̶a̶ ̶B̶e̶r̶n̶a̶r̶d̶a̶ ̶  narrativamente “desubicada”. Pero para los fans de Lovecraft y Cage (que los sigue teniendo) seguramente les resultará interesante (aunque sólo sea para criticarla después, que es un placer cinéfilo nunca confesado).