Los días 22 y 23 de diciembre, el famoso compositor de música Alexandre Desplat –The Imitation Game, El Gran Hotel Budapest- deleitó al público que asistió al Auditori de Barcelona. Aquí la crónica de su espectáculo.

Texto Redactado por Joan Céspedes (@elguionmusical)

Uno de los mayores gozos que tengo como melómano es disfrutar de las bandas sonoras que Alexandre Desplat nos brinda desde hace un par de décadas. Desde que le descubrí como compositor en La Joven de la Perla (Peter Webber, 2003) el compositor de origen francés se ha convertido en uno de mis referentes y en alguien a quien sigo de manera, he de reconocer , casi enfermiza. Hasta tal punto que a menudo decido ir al cine tan solo porque él firma la banda sonora de la película. Gracias a él he disfrutado de películas como The Imitation Game (Morten Tyldum, 2014), The Ghost Writer (Roman Polanski, 2010) o El Gran Hotel Budapest (Wes Anderson, 2014) de una manera diferente a como lo hubiera hecho sin la composición musical de Desplat.

En estos últimos años Alexandre Desplat o incluso Michael Giacchino han llegado para dar un nuevo impulso a las bandas sonoras y han aportado un aire fresco en Hollywood que hasta ese momento se planteaba muchas dudas sobre la situación actual de la música en el cine. Especialmente de cuál debía ser su ‘encaje’ en las películas cuando sus artesanos y sus oficios dan paso a la extrema precaución de los productores del marketing. Es cierto que en mayor medida, es el compositor francés el que ha sabido aportar más a la composición desde un punto de vista innovador.

Los días 22 y 23 de diciembre como un adelanto a la navidad hemos tenido la suerte de ver en vivo a Alexandre Desplat en Barcelona. El Auditori de Barcelona nos está acostumbrando a citas ineludibles, hace unos meses fue Danny Elfman y para acabar el año Desplat.

De estos conciertos, yo tuve la suerte de asistir a la cita del segundo día y aunque no se consiguió colgar el cartel de todo vendido, pocas butacas quedaron vacías. No se trataba, la verdad, de descubrir al brillante compositor, para eso está su obra dentro de las películas. Porque es ahí  donde le debemos valorar.  Se trataba de poder darle el reconocimiento que se merece, de ‘conocer’ en directo a uno de los compositores que tiene un presente más brillante y un futuro que se me antoja aún mejor. Creo que en términos generales el público respondio cortésmente y de una manera entregada al programa seleccionado. El compositor tuvo tan solo dos días de ensayos con la Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC), y eso se notó en algunos momentos del repertorio escogido. Nadie puede dudar ni de la calidad de Alexandre Desplat ni de la mencionada OBC pero sí que se evidenció que es más compositor que no director de orquesta. De todos modos la orquesta le echó algún capote y en otras ocasiones se notó como a Desplat le hubiera gustado parar y repetir la pieza hasta que el sonido fuera como estaba en su cabeza. Algunos buscarán en el directo nuevos arreglos musicales pero he oído a artistas que en un directo querían darle al público exactamente el mismo sonido que está en la BSO original. Ambas opciones son muy válidas, pero la opción que tuvimos en esta ocasión es disfrutar de su presencia, gozar de su música y aunque el concierto no sea histórico por lo escuchado, sí que podremos decir que Desplat vino a Barcelona y que nosotros estuvimos allí.

¡Bravo! et merci beaucoup.

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