Yo antes de ti (2016) es una película dirigida por Thea Sharrock, basada en la novela escrita por Jojo Moyes en 2012, que se yuxtapone entre el género dramático y romántico.

Esta crítica contiene SPOILERS, por lo que si sigues leyendo es bajo tu responsabilidad.

A grandes rasgos, la película presenta a Will Traynor (Sam Claflin), un empresario exitoso y con elevada economía que disfruta de todos los placeres de la vida, desde un trabajo con altas responsabilidades, hasta grandes y arriesgadas aventuras junto a su novia. En una de esas aventuras le sorprende un accidente de motocicleta que tiene como consecuencia una discapacidad que lo deja tetrapléjico.

Por otro lado, la historia muestra a Louisa Clark (Emilia Clarke), una joven de 26 años que pierde su trabajo en la cafetería Buttered Bun. Vive con su familia que, a diferencia de la familia Trayner, pertenece a la clase trabajadora. Sus padres se decepcionan ante su despido, ya que la familia entera depende de su retribución mensual para sobrevivir.  Por lo que acude a una oficina de empleo en busca de un nuevo trabajo. De forma inesperada, el asistente le encuentra un empleo como cuidadora de Will.

En este sentido, la vida de Louisa y la familia Traynor se conjugan por motivos laborales, por lo que en un principio consciente quedarse aquí, gracias a que es seleccionada por Camila Traynor (su madre, interpretada por Janet Mcteer), pese a que el muchacho no termina de afrontar su situación física y trata a la chica como si fuese un cero a la izquierda: no quiere verla, no quiere hablarle, simplemente que haga su cometido y se retire, sin compartir ninguna palabra. Días y noches mejores, otros peores, que hacen que la chica se debata entre la decisión de abandonar la casa y, con ella, su puesto de trabajo.

Will decide morir dignamente, cosa que su madre no acepta. Louise intentará hacerle ver que vivir vale la pena.

Posteriormente, Louisa descubre que Will ha solicitado a una organización suiza la muerte asistida, es decir, la eutanasia, porque ha tomado la decisión de morir dignamente; pues añora los momentos de su juventud, en los cuales podía vivir como un “hombre” y reconoce que no podrá disfrutarlo nuevamente como tal, porque se siente un “despojo” humano. Aunque ofrece a su madre 6 meses más de vida. En esos meses, la señora aprovecha la oportunidad para que la nueva cuidadora consiga que se retracte de su decisión y demostrarle que vale la pena seguir viviendo.

Con lo cual, la muchacha se propone buscarle una sonrisa cada día: afeitarle la barba, cortarle el cabello, visitar restaurantes, la ópera, apostar en los caballos, pasear, viajar a las playas de la isla Mauricio, entre otras experiencias evidentemente positivas para la salud emocional de Will, que contribuyen significativamente a su felicidad, pero Louise descubre que no es suficiente para que el chaval se retracte de su decisión, por lo que opta por no formar parte de su muerte asistida. A la vuelta de este viaje, tras mucho reflexionar, Louisa afronta la elección de Will y viaja hasta Suiza, para acompañarlo en ese complejo proceso. Aquí ya  comparten unas palabras, cierran los ojos y, a través de la caída de una hoja como recurso de una elipsis temporal, nos trasladamos a París, la ciudad que Will anhelaba visitar, en lo que se yuxtapone su voz en off, mientras Louise, sentada en un café, lee la carta en la que aquel le pone de manifiesto sus últimas voluntades.

No podemos olvidar las conversaciones mantenidas entre Will y Louise, en las que dialogan sobre sus ambiciones, ilusiones… y el muchacho se da cuenta que es opuesta a cómo él era antes de truncar su vida, y con ella, sus ilusiones, en aquel accidente, pero la intenta motivar para que cambie su ritmo de vida y comience a hacer algo diferente e interesante. En este sentido, termina por cortar la relación con su novio, porque no respeta sus obligaciones en el trabajo, ante sus evidentes celos, y siente que no está totalmente enamorada de él.

A pesar de ser una producción algo pastelosa, intenta ser una obra diferente con varios conflictos sociales en ella.

Finalmente, como valoración global a esta película, podríamos decir que, obviamente, se trata de una producción algo “pastelosa”. Según algunas críticas, no estamos ante una obra maestra del cine, puede que una más que intenta entretener para descubrirnos el seno de una relación amorosa entre un chaval rico y una chica procedente de una familia trabajadora. Desconocemos hasta qué límites, el largometraje respeta la estructura y el contenido de la novela que toma como referencia, así como el punto del conflicto de la misma. Pero, ciertamente, consideramos que se trata de una obra distinta, dentro del género en el que se enmarca. Pues, realmente, consigue que unas lágrimas nos caigan por los ojos si somos sensibles, ante una innegable relación frustrada, justo en el instante en el que la hoja desciende al suelo, y nos trasladamos en el tiempo a otro espacio geográfico, con el conocimiento de que, efectivamente, Will ha sido construido bajo las características de un temperamento fuerte y decidido, para nada flexible; al mismo tiempo que, es innegable, abre un debate social respecto a la muerte asistida (eutanasia) y con ella, la muerte digna de los seres humanos, que conlleva el final de un sufrimiento individual del enfermo y de su familia. Igualmente, toca un conflicto religioso, puesto que la iglesia cree que “Dios da la vida y por lo tanto solo a Él corresponde la potestad de quitarla”. Pero, naturalmente, es necesario tener presente que, en la humanidad y en el conjunto de los ciudadanos, no existe la obligación moral de creer en un mismo Dios, ni si quiera creer en “algo”, ya que es una cuestión estrictamente íntima y personal de cada cual pero que, igualmente, roza con la ética del colectivo médico, que puede estar a favor o en contra de esta práctica en determinadas situaciones.

En definitiva, una película algo comercial, pero recomendable, porque ayuda a reflexionar sobre este tema tan sensible y necesario en la sociedad ante el sufrimiento humano, conjugado con las relaciones amorosas y la discapacidad que a veces separa y otras veces une en una posible pareja, lo que contribuye a conocer realmente el amor que los demás parecen o dicen sentir.

 

 

Advertisements
Reseña Panorama
Yo antes de ti
Compartir
Artículo anteriorGoT: Los directores y capítulos de la 7ª temporada
Artículo siguienteAsí serán los nuevos Xenomorfos en Alien: Covenant

Malagueña, investigadora pre-doctoral en comunicación, concretamente, en cine. Me dedico a desgranar las raíces de las películas para buscar algo nuevo con lo que reflexionar y de lo que aprender. Admiradora de Alfred Hitchcock, Woody Allen y Stanley Kubrick, aunque también de otros muchos que dejan huella y de otros tantos que hacen que la mente, simplemente, vuele como una hoja movida por viento.