Repasamos la segunda jornada del festival húngaro, con una baja sonada

Me levanto, y llega la hecatombe. Yung Lean ha cancelado. Y ojo, que esto se sabia desde hacia días, pero yo, por lo menos, no me había enterado. Uno se levanta tranquilamente, se sitúa en su circulo de sillas de su campamento, dispuesto a intercambiar unas bonitas palabras sobre la noche anterior, pero nada, es imposible. Ante esta noticia, el segundo día de Sziget, perdía el mayor atractivo que tenía para mí.

Toca investigar el recinto, y descubrir, que el precio de la comida se ha duplicado. Por suerte, siempre podemos salir del recinto, e ir al Lidl o Auchan, un centro comercial que se encuentra a unos 15 minutos andando, y tiene precios más que decentes. Así que la segunda mañana de Sziget, la pasamos fuera del recinto, con compañeros del campamento, comiendo por ahí, y disfrutando de lo que la cultura húngara puede ofrecernos.

A la vuelta, por la tarde, nos metemos en el Magic Mirror a una sesión de cine, pero la disposición de la sala, no es la mejor para ver películas, al igual que su pantalla, pequeña, y muy alejada de las butacas. Si a eso le sumas el ruido exterior, y la potente luz externa, podemos concluir, que el antiguo cine de Sziget, era bastante mejor que el que Magic Mirror nos ha ofrecido este año. Y como el día era caluroso, y había tiempo de sobra, nos fuimos a la pequeña feria, a tirar gorros sobre estatuas, y pelotas a conejos de cartón.

Por suerte, la tarde-noche se acercaba, y nuestro grupo partía para Bastille. Nunca he sido especial fan del grupo, y como tal, abandoné la nave a la tercera canción. Pero si que soy fan, y bastante, de la cantante neerlandesa Eefje de Visser, que se marcó en el Europe Stage una actuación antológica, oscura, sensual, y muy poderosa. El Europe este año, ha incrementado su tamaño, ha mejorado su calidad de sonido, y todas sus propuestas, han sido muy interesantes. Es sin duda, uno de los escenarios más interesantes del festival.

Sziget 2022. Día 1 

De nuevo, repito jugada, para el cabeza de cartel. Sigo a mis camaradas del campamento para ver a Kings of Leon, pero abandono la nave a la quinta canción. Mejor que Bastille, pero igualmente, no consigo conectar con su esencia, y la fría recepción del público, no ayuda a generar esa simbiosis con el grupo.

A partir de ahí, decido irme a la zona de electrónica del festival, en el que actuaba mi gran nombre del día, Apashe. En condiciones normales, me lo habría perdido, porque solapaba con Yung Lean, pero ante la caída del sueco, me dejé llevar por su show de electrónica con variaciones orquestales, y fue un absoluto festival de diversión, potencia, y descontrol. Posteriormente, nos vinieron 3 horas de dubstep, tralla a gogó para romper zapatillas, y cierre colosal con Dirtyphonics. Un segundo día en Sziget bastante flojo, pero por suerte, es algo que cambiaría al día siguiente.

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A veces escribo de lo que me apasiona, y otras, de lo que toca.