Recordamos la gloria tercera jornada de Sziget 2022, un día plagado de momentos inolvidables

Nos levantamos, como cada mañana, con las pruebas de sonido del Main Stage. Algo suena extraordinariamente bien, y si, mis compañeros de camping me hablan de Meute, una banda alemana, compuesta por vientos y percusión, que son una autentica fiesta en directo, y que todos deseamos ver en un festival como Sziget.

Sziget 2022. Día 2

Y así es. Nos plantamos no menos de 50 personas del campamento, equipados con pistolas de agua, alcohol en garrafas, abanicos, ventiladores, y mucha purpurina, para uno de los mejores conciertos del festival. Su música, puede recordar en parte a la misma energía que transmiten bandas como Parov Stelar, pero lo de este grupo, es diferente. Hay algo oscuro en su música, misterioso, como si estuviéramos viendo la performance de un ejercito musical perfectamente entrenado. Hit tras hit, el público enloquece, pese al calor, pese a ser a primera hora de la tarde, y pese a estar en el tercer día del festival, nadie se reserva energías. Meute han llegado, y han dejado detrás de ellos, una actuación fantástica para el recuerdo de Sziget.

El nivel estaba alto, y venia uno de los platos fuertes del festival, Stromae. Un escenario masificado de gente, que, en parte, estaba pillando sitio para Justin Bieber, no dejaba disfrutar de un show particular y muy cerrado en si mismo. Yo, desde la lejanía, hacia por meterme en su concierto, pero sabiendo que iba a poder ver a Slowthai en plenas condiciones, decidí huir, y centrarme en el show del británico, en el freedome.

Y vaya si hice bien. Slowthai fue una de esas actuaciones catárticas entre público y artista. Sacando incluso a un chico a cantar uno de sus temas, con pogos salvajes y canciones vitoreadas a pleno pulmón, el nominado al Mercury Prize nos dejó algunos de los momentos más remarcables del día, y la manifestación, de que en Sziget, el hip hop es necesario, y mucho.

Después de Slowthai, venia uno de mis highlights personales del festival, Woodkid. No le veía en directo desde 2013, y el recuerdo de ese concierto, aun permanece intacto. En el Freedome, centró gran parte de su actuación en su ultimo álbum, S16, lo que derivó en un concierto mucho más intimo de lo esperado, que, para los que estábamos en primeras filas, fue algo especialmente emocionante. Quizás no tanto para los que se encontraban más lejos del escenario, pues las pantallas laterales permanecieron apagadas, y seguramente, los que esperaban al Woodkid más fiestero, se sintieron decepcionados. Al menos, hasta el final del concierto, donde canciones como The Golden Age, Conquest of Spaces, y sobre todo, Run Boy Run, marcaron la diferencia y dejaron algunos de los momentos más bonitos que he podido vivir nunca en Sziget. Un público entregado y eufórico, seguía coreando el estribillo de Run Boy Run, minutos después de acabar el concierto, con los músicos ya despidiéndose, y los instrumentos totalmente apagados. Precioso es poco.

Y tras esta bonita experiencia, tocaba bailar un poco. Jungle era otro de los platos fuertes del Freedome, pero el escenario estaba hasta la bandera, y era incapaz de encontrar a mis amigos, así que me fui al Party Arena, y ahí amigos, se rompió la noche. Mathame, un dúo de hermanos italianos, estaban disparando las pistas más bonitas, duras, e impactantes, que podáis imaginaros, a la mejor hora posible, en el momento indicado. Algo me llamaba a ese escenario, y esas armonías celestiales me empujaban a despegar todo lo bueno que había en mí. Dos horas pasaron, que duraron como 2 segundos, y 2 vidas. Todo era balance dentro del desequilibrio. La gran sorpresa del festival, y desde ya, uno de los mejores conciertos de mi vida.

Pero aún quedaban, después de ellos, otro gran punto para coronar un enorme día de Sziget 2022. Mind Against, otro dúo de electrónica, que hicieron lo propio, disparando tracks, a medio camino entre la oscuridad encabritada, y la sutileza más tierna y frágil. Este tipo de cosas, son las que hacen especiales a Sziget. El tener un escenario, centrado en electrónica, y que cada noche, la electrónica que se presenta, sea totalmente diferente a la de la noche anterior, utilizando ese escenario cada día, para presentar una temática y una forma de entender el género. Y esta forma, es sin duda, mi favorita. Música, que llega directamente al alma.

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A veces escribo de lo que me apasiona, y otras, de lo que toca.