Crónicas de un Nostálgico (01)

A la hora de armar un volumen de Crónicas de un Nostálgico aparecen flashes de ideas que tuve, escuché o compilé en mi quijotera; reduzco esto a una esencia, y a partir de ahí busco películas que compartan eso, ese algo que me hizo plantearme o rehacerlo y dar cuerpo a la mía propia, una amalgama de resoluciones inconclusas y reflexiones varias que componen mis dudas, que son lo que soy; no soy lo que sé, mas lo que me planteo, lo que me mueve, y es la duda, la curiosidad, lo que me lleva hacia las certezas; como el sentido de la vida, no es la felicidad, sino la búsqueda de la misma lo que se lo da a la mía.

Al encontrar esas historias en una pantalla no hago sino constatar mis propias dudas. Pues querida amiga, las historias que te presentan una moralina caducada en la misma razón de su existencia, dogmatizan, y para eso aconsejo ir a ver al cura más cercano. Por tanto, las historias aparentemente inconclusas, inconexas, grises… tienen en su razón de ser plantearte nuevamente tu propia forma de avanzar hacia la mejor versión de ti mismo.

Crónicas de un Nostálgico (08)

Cuando hablamos de enfoque en la vida, se nos presentan esencialmente dos posiciones contrapuestas, el cinismo, y el optimismo; creer que todo va mal o que va bien, el vaso puede estar medio lleno, o medio vacío; el matiz, como decía Woody Allen, es que puede estar medio lleno, pero de veneno. Y entonces yo me pregunto… ¿qué películas pueden comprender esto? Ahora toma sentido lo que planteaba anteriormente, la moralina; es muy sencillo en estos temas caer hacia un lado o el otro, pero es en el equilibrio de una victoria amarga o de una derrota dulce donde se encuentra la realidad de nuestros días.

en el equilibrio de una victoria amarga o de una derrota dulce es donde se encuentra la realidad de nuestros días

Una buena manera de entender qué quiero decir es a través de este Vol. 3 de Crónicas de un Nostálgico; Los Intocables de Eliot Ness, con 3 décadas en su casillero; The Wire, 15 años se cumplen de su estreno; y Promesas del Este, dos lustros contabilizados.

LOS INTOCABLES DE ELIOT NESS

Empezamos Crónicas de un Nostálgico Vol. 3 con Los Intocables de Eliot Ness; película que narra el auge y caída de la mafia Al Capone mediante, y de un grupo de policías incorruptibles tras su pista. La dirección corre a cargo de Brian de Palma. Que venía de hacer 4 años atrás Scarface, con un hombre y su empeño en ver el infierno. Y que iba a hacer 6 años más tarde Atrapado por su Pasado, con un hombre y su empeño por salir de él. Un creador por tanto que conoce muy bien los matices que se manejan entre ambos sentidos, el sendero que hay en medio, y las decisiones que llevan a una persona a vencerse hacia una opción u otra.

Una cinta con unos nombres de primer nivel. Más allá del comentado director, nos encontramos con Morricone a la batuta, y en el reparto a Kevin Costner, Robert de Niro o Sean Connery entre otros; un lujo para una historia contar con intérpretes de ese nivel. Grandes interpretaciones, música a la altura y una dirección curiosamente contenida para un director que tiende a la ejecución visual más compleja. Una propuesta que nos sumerge en los grises que necesitamos para comprender los viajes de los protagonistas, buenos y malos, claramente diferenciados por el director con maestría, pero nunca aclarando cual puede corromperse y pasarse al lado equivocado.

Para el recuerdo, la secuencia del carro de bebé cayendo por la escalera; una paralización del tiempo por medio de la cámara y el montaje… sencillamente exquisita.

THE WIRE

En segundo lugar de este Crónicas de un Nostálgico nos encontramos con The Wire; mitificada serie de la HBO; una radiografía extensísima de la sociedad actual en 60 horas de narración que componen una de las obras de arte más complejas audiovisual y socialmente de lo que llevamos de siglo.

Una composición temática tan triste como necesaria

Con la excusa de una lucha entre policías y criminales de baja estofa, empezamos a mirar hacia arriba, a tirar de las patas del pulpo, y comprobar que las patas se extienden por todas las capas de la sociedad; desde los sindicatos, pasando por los ayuntamientos, periódicos e instituciones gubernamentales que forman parte del tablero de ajedrez, que se preocupa por medio de alfiles, torres y caballos, de no dejar nunca al rey al descubierto, y que la corrupción verdaderamente desafiante es la sistémica.

Una composición temática tan triste como necesaria, y como Baltimore, la ciudad en la que acontece la serie, es una metáfora de cualquier ciudad del mundo.

Para el recuerdo, la primera secuencia de la serie, la capacidad de síntesis de lo que está por venir es verdaderamente inaudita.

PROMESAS DEL ESTE

Y para cerrar el tercer volumen de Crónicas de un Nostálgico traigo Promesas del Este; Cronenberg no siendo él mismo puede llegar a ser algo bellísimo de contemplar. En este caso seguimos a un hombre que trabaja para la mafia, interpretado por Viggo Mortenssen, en uno de sus papeles más desconcertantes, a través de los ojos de una mujer que encuentra a una niña en el hospital que trabaja; y como la relación de ambos nos delata como espectadores.

La película forma un díptico temático con Una Historia de Violencia, la otra película mafiosa de Cronenberg con Viggo de protagonista; ambas nos muestran el mismo dilema, la misma cuestión; ¿Es un hombre lo que hace? ¿Lo que ha hecho? ¿Es lo que persigue?

Un estudio abrumador sobre lo que lleva a alguien a ser quien es; pues el tercer acto se nos revela que en realidad este hombre es un policía infiltrado. Pero, si ha hecho lo mismo que los gángsters hasta ese momento de la película, ¿importa en realidad que sea por otros motivos? He aquí donde el guion de Steven Knight y la dirección de Cronenberg se glorifican, mostrando al final este hecho, dosificando esta información tan determinante, constatando que el camino marca el destino y no al revés.

Para el recuerdo, la secuencia sobre estas líneas, escena impactante, desosegante, dura, fría…

PENSAMIENTOS FINALES

Antes de dar carpetazo al Vol.3 de Crónicas de un Nostálgico querría hacer una reflexión. Supongo que es cuestión de carácter el tender hacia uno de los dos lados de la balanza; y no hay correción o incorrección a la hora de hacerlo. Pero creo que el cinismo es la manera inteligente de pasar por la vida, y el optimismo la manera bonita. Así que al final de todo, es una decisión, consciente o no, lo que hace que tu realidad sea una u otra. Porque tu enfoque determina tu realidad; y el hecho de que decidas sobre tu realidad es algo asombroso.

CRÍTICA DE SPIDER-MAN, HOMECOMING

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Soy un tipo optimista, aunque todo pueda salir mal, que lo hará, nunca pierdo el optimismo. Si tengo que decir las tres cosas que más me definen; primero y más importante, las hamburguesas me gustan sin pepinillo; segundo, los palillos redondos, nunca planos; y tercero, mi madre dice que soy el hijo perdido de Jack Burton... y que nací en Ciudad Esmeralda.