Tras la debacle de crítica debido al tráiler, las ganas que tenía de ver el nuevo live-action presentado por Disney, eran más bien escasas. Aún así el cariño a la obra original, que seguro compartimos cualquier nacido rondando la década de los 90’s me obligaban a presentarme  la cita en los cines con Aladdin, Al para los amigos.

¿Se trata de una buena película? No, en absoluto. Entonces… ¿Es mala? Ni por asomo. ¿En que quedamos entonces? Aladdin recoge lo mejor y lo peor de su género, pero también de lo que ahora toca para ser políticamente correctos. Me explico.

La cinta es una buena adaptación, una muy buena. La historia principal sufre algún pequeño cambio respecto a su homóloga; y es aquí donde le encuentro el valor principal. En Aladdin se ha conseguido, con creces, dotar de personalidad a la protagonista femenina, desatarla del cliché de princesa Disney que la subyuga como un mero premio, para hacer que el papel interpretado por Naomi Scott, tenga un peso fundamental en la historia, casi de mano a mano con su compañero de casting Mena Massoud.

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En lo referente a Massoud, su interpretación es correcta… pero no creíble. Sus escenas en solitario recuerdan más a una bailarín caracterizado como el personaje, que al entrañable ladrón con corazón de oro. En las misma tesitura al villano de la cinta… un gran meh.

El resto de casting es correcto, y destacan entre ellos, y sobre el archiconocido Will Smith, Nassim Pedrad, personaje creado ex profeso para la cinta y  que en ningún momento se siente como extraño.

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A nivel visual la película resulta un festín para los sentidos. Los colores vibrantes, la puesta en escena, las coreografías mayúsculas… y como no la música. Alan Menken demuestra de nuevo porque es el ser humano vivo con más Oscars en su poder. La re-escritura de su propio score resulta magistral; nuevos temas se entremezclan con los ya sabidos, para componer una melodía que aúna infancia, nostalgia y modernidad.

 

Pasamos ahora a lo que creo que hará que o odiéis o que os maraville la cinta: la teatralidad. Esta producción de la sensación de beber directamente del musical de Brodway del mismo nombre. En todo momento, y salvando las distancias evoca la mecánica de las bambalinas moviéndose, de tramoyistas tras la escena. Para mí ha sido un punto positivo,  que impregna de ese toque de viejo musical a la película.

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A título personal diré que no me ha gustado el intento de blackpower llevado a cabo. ¿De verdad el rap tiene que estar presente en todo para que sea contemporáneo? Aunque sí compro la introducción del Bollywood en la cinta.

Por lo tanto y en resumen, Aladdin no será recordada como si lo es a día de hoy el remake del Libro de la Selva. No aporta nada al género destacable. Sin embargo es una película con la que los mas pequeños disfrutarán de lo lindo, y que narices los mayores ávidos de  nostalgia también.

¡Primera imagen de Mulán acción real!

Reseña Panorama
Aladdin
6
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Clarinetista a tiempo completo, devoradora de libros y seriadicta en rehabilitación. Gracias a mi giratiempo, si es necesario, me teletransporto a Fargo, Neo-Tokyo, Caprica o donde sea menester. Una película: La "Principesa" Prometida...