TÍTULO: CHOCOLATE | AÑO: 2008 | TÍTULO ORIGINAL:ช็อคโกแ ต | DIRECCIÓN: PRACHYA PIKAEW| PRODUCCIÓN: SAHAMONGKOL FILM INTERNACIONAL | GUIÓN: NAPALEE, CHOOKIAT SAKVEERAKUL| REPARTO: JEEYA YANIN, AMMARA SIRIPONG, HIROSHI ABE, PONGPAT WACHIRABUNJONG, TANPHON PHOPWANDEE | DIRECTOR COREOGRAFÍAS: PANNA RITTIKRAI | GÉNERO: DRAMA, ACCIÓN, ARTES MARCIALES| DURACIÓN: 110 MINUTOS

Gracias al grandísimo éxito internacional que supuso Ong Bak de Prachya Pinkaew en 2003, vimos cómo se incrementaba en gran número la llegada a occidente de películas de acción tailandesas y veíamos como tras el éxito de Kickboxer de Jean Claude Van Damme en 1990, se volvía a poner en boga el Muay Thai (conocido como boxeo tailandés o el arte de las ocho extremidades, manos, codos, pies y rodillas, donde también se permite algún tipo de agarre y barrido). Dentro de este pequeño aluvión de películas destacó una cinta no muy conocida por el gran público, de la mano del el mismo director que lanzó al estrellato al gran Tony Jaa, Chocolate.

Sin ánimo de destripárosla, Chocolate viene a ser más o menos lo siguiente. Nuestra protagonista es Zen (Jeeja Yanin), una joven que parece ser autista, y que vive sola con Zin, su madre, una ex gánster. Poco a poco nos muestran como la niña posee unas habilidades extraordinarias, unos reflejos prodigiosos y una memoria muscular asombrosa, vemos como es capaz de reproducir exactamente los movimientos que realizan en el gimnasio de Muay Thai que ve a través de la ventana de su casa, así como las escenas de acción de sus películas favoritas (guiño incluido a los fans del género). Veremos cómo su madre enferma y no puede pagar el tratamiento, pero caprichos del destino, Zen y su inseparable amigo Mangmoon encuentran la libreta donde Zin apuntaba el dinero que le adeudaban los diferentes miembros del hampa local. A los que se enfrentará nuestra peculiar protagonista para conseguir el dinero necesario para el tratamiento.

La película se divide claramente en dos partes, los primeros 30 minutos donde el director aprovecha para ahondar en los problemas mentales de la niña  y la enfermedad de su madre para mostrarnos el drama familiar, donde apenas hay un par de escenas de lucha muy cortas. Esto junto con la música digna de telefilm asiático años 60, puede hacer que esta primera parte resulte un pelín tediosa, aunque en el desarrollo de la historia nos vamos encontrando con más de un gag y situación humorística que ayuda a aliviar tensiones. Pero una vez pasado este trámite, nos encontramos con una segunda parte donde por fin se desencadena una espiral de violencia y veremos a Zen mostrarse en todo su esplendor. Jeeja Yanin, nos deleita con un festival de golpes y acrobacias a una velocidad endiablada. Hay que ser conscientes que la base de Jeeja es el Taekowondo, un arte marcial que se caracteriza por la velocidad y la espectacularidad de sus patadas, esto junto a los 4 años que estuvo entrenando Muay Thai y preparando las coreografías antes de iniciar el rodaje de la película, hace que nos encontremos ante una luchadora espectacular.

Según avanza la historia la protagonista nos va mostrando gradualmente sus habilidades, a la par que se incrementa la duración y dificultad de las coreografías. De unas primeras escenas cortas y donde solo vemos puñetazos y muchas patadas de Taekwondo, pasamos a escenas más elaboradas donde hacen su aparición un Muay Thai más violento, las persecuciones, la utilización de los objetos que se encuentran en las escenas y unas acrobacias al más puro estilo de Jackie Chan, muy espectacular pero sin llegar a los niveles de fantasía del Wuxia.  Podremos disfrutar de varias escenas muy originales como por ejemplo un combate en un espacio reducidísimo y algún personaje con un estilo de lucha muy peculiar. Coreografías interminables de planos enteros con muy pocos cortes donde podemos disfrutar y apreciar los movimientos de nuestra protagonista. Tal y como podemos comprobar en las escenas post créditos, las escenas de acción han sido rodadas sin dobles ni efectos especiales. El mérito de todo esto es gracias a Panna Rittikrai, director de coreografías y una verdadera leyenda del cine de artes marciales.

Ver Chocolate es lo más parecido a ver una velada de Muay Thai, sabes que verás un espectáculo que será un disfrute, pero para ello es necesario antes de cada combate pasar por el trámite del wai khru ram muay (baile ritual acompañado de una música tradicional tailandesa muy repetitiva y un pelín estridente). ¿Quieres disfrutar de algunas de las mejores escenas de artes marciales del siglo XXI? Pues tienes que estar dispuesto a sufrir 30 min de drama social asiático con un guion bastante pobre.

¿EL LEGADO DE BRUCE LEE?

 

Reseña Panorama
Chocolate
7
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Practicante de artes marciales y cinéfilo cuando me lo permiten.