La Chica del Brazalete llega como un nuevo enfoque, o si lo preferís un remake (aunque aquí el término no termina de ajustarse por completo a la realidad), del caso real de 2007 que ya pudimos ver adaptado en 2018 en “Acusada”, de Gustavo Tobol. Sin embargo, el acercamiento de Demoustier en este film es muy diferente al del director argentino.

La Chica del Brazalete nos ofrece un relato interesante y capaz de acaparar nuestra atención sobre el juicio y la constante duda de si su protagonista, Lise, de 16 años en el momento de su detención, es o no culpable del asesinato de su mejor amiga Flora. No obstante, este drama de misterio judicial sirve, realmente, como excusa para poner el foco en un tema mucho más común que un asesinato pendiente de resolver: la vida secreta y el salto generacional entre los jóvenes actuales y sus padres.

La Chica del brazalete 1

A medida que la inteligente fiscal va presentando el caso durante el juicio, y con la particular forma que tienen estos relatos de misterio judicial de presentar los hechos, vamos descubriendo, no solo las circunstancias en la muerte de Flora a manos, o no, de Lise, sino hasta qué punto los padres de estas adolescentes desconocen la realidad de sus vidas, de sus problemas, de sus amistades y del impacto que en ellas ejercen las redes sociales.

Aparentemente, el presunto motivo de Lise para matar a Flora sería que esta subió a las redes un vídeo de Lise practicando sexo oral a un amigo común. No sería el primer crimen, ni la primera desgracia que ocurre entre jóvenes por algo similar. La culpabilidad o no de Lise se mantiene en todo momento en entredicho, sin que la película termine decantándose por una u otra opción, ya que resolver el misterio de su culpabilidad no es su objetivo tanto como sí lo es mostrar la necesidad de que los padres tengan una relación más cercana con sus hijos y presten atención a sus problemas, incluso cuando no los entienden.

La Chica del brazalete 2

A diferencia de Acusada, La Chicha del Brazalete opta por un acercamiento más comedido e íntimo al caso, y una muestra de ello es la decisión de dejar fuera de la película el revuelo mediático que hubo alrededor del juicio. Este enfoque íntimo se ve también reflejado en la propia cinematografía del film, con una escena inicial absolutamente fantástica que por momentos recuerda a Haneke, o por citar algo más cercano en tiempo y geografía, al cine de Mia Hansen-Løve.

Como conclusión, podemos hablar de La Chicha del Brazalete como una buena película que parte de una historia desconcertante para cuestionar los códigos éticos y morales de buena parte la sociedad actual en temas como el sexo, la drogas y las relaciones paterno-filiales y lo que diferencia mayormente a esta generación de las anteriores: la trascendencia de estos factores a través de las redes sociales.

La Chica del brazalete 3

Recuerda nuestra crítica de Noticias Del Gran Mundo, de Netflix.

Reseña Panorama
La Chica del Brazalete (2019)
7
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