AÑO: 1982 | TÍTULO ORIGINAL: BLADE RUNNER | DIRECCIÓN: RIDLEY SCOTT | PRODUCCIÓN: WARNER BROS. / LADD COMPANY / SHAW BROTHERS | GUIÓN: DAVID WEBB PEOPLES, HAMPTON FANCHER| FOTOGRAFÍA: JORDAN CRONENWETH | MÚSICA: VANGELIS | REPARTO: HARRISON FORD, SEAN YOUNG, RUTGER HAUER, DARYL HANNAH, EDWARD JAMES OLMOS, JOANNA CASSIDY | GÉNERO: CIENCIA-FICCIÓN, CINE NEGRO | DURACIÓN: 117 MINUTOS. 

No es fácil hablar de una película de la que ya se ha dicho todo. Y menos si dicha película es Blade Runner y es una de tus favoritas. La cinta de Ridley Scott ya tiene 35 años -se estrenó en 1982-, pero a diferencia de los replicantes, nunca morirá.

Pocas veces -y menos en el cine- puede decirse que se está viendo algo único. Blade Runner (1982) lo es en muchos aspectos. Desde el primer minuto el espectador nota que contemplará algo diferente, especial. Es muy probable que su estética sea lo que más llame la atención. Influenciada por Metrópolis -entre otras-, Scott recrea un L.A. distópico como nunca se había visto antes. Pero si las imágenes alucinan a la retina, los oídos también son recompensados. Las notas de Vangelis atrapan y envuelven mientras uno observa ese mundo tan extraño y oscuro que se nos va a presentar. Es, seguramente, una de las bandas sonoras más perfectas imaginables.

La historia narrada en Blade Runner (1982) es aparentemente muy sencilla. En 2019, la humanidad vive casi en su totalidad en el espacio exterior. En la Tierra solo quedan los más miserables y desgraciados. Para poder invadir otros planetas, se han creado replicantes, unos robots con apariencia humana, pero con más fuerza física. La gran diferencia que tienen con los humanos es que son incapaces de sentir emociones y su corta vida; cuatro años. Los replicantes han protagonizado varias revueltas, y por ese motivo se ha ordenado su ejecución. Los encargados de encontrar a los replicantes son los Blade Runner, una especie de cuerpo policial. La trama arranca cuando a Rick Deckard (Harrison Ford), un Blade Runner retirado, le piden que se encargue de cuatro replicantes que han llegado hasta la Tierra.

La combinación de elementos del cine negro con los de la ciencia-ficción es otro de los aspectos a destacar de la cinta de Ridley Scott. Supone un equilibrio casi perfecto entre ambos géneros. La trama se desarrolla de forma similar a la mayoría de cintas policíacas, y su estética oscura no podría entenderse sin las películas originales del cine negro americano. Pero Blade Runner (1982) va mucho más allá.  Bajo el argumento encontramos un trasfondo totalmente inquietante. Y ahí es donde la ciencia-ficción coge la mayor fuerza posible. Su presencia consigue convertir lo que hubiese sido una película neo-noir genial en un filme totalmente poético. Al nivel estético tenemos que sumarle su gran riqueza narrativa a nivel de guión.

Imágenes hipnóticas, sonido envolvente y un guion perfecto… La técnica es de diez pero, ¿de qué nos habla?  Blade Runner toca muchos temas, y lo hace de manera muy acertada. Me gustaría comentarlos más a fondo en el siguiente párrafo, y necesito hacer algunos spoilers. Si no has visto la película, por favor, NO LEAS EL SIGUIENTE PÁRRAFO.

Ser humano o no ser humano, esa es la cuestión

Bajo mi punto de vista el tema principal de Blade Runner (1982) es la condición humana. ¿Qué nos hace humanos? Esta es una de las cuestiones que plantea el film. Y como toda obra de arte, deja más preguntas que respuestas. Más arriba en la crítica he mencionado lo genial que son las imágenes de las que está hecha la película. La estética oscura, agobiante y por momentos incómoda nos lleva a un mundo totalmente deshumanizado. La tierra está destrozada y quedan las sobras. Hay por momentos un nihilismo que casi se puede tocar. El desprecio por la vida que siempre ha caracterizado a la humanidad ha llegado a su nivel más alto. Pero todavía queda esperanza. Ante este desprecio, los replicantes llegan con un espíritu romántico estremecedor. Ellos son los que se plantean las preguntas clave que los humanos han dejado de hacerse.

El amor y la muerte

En ellos se reflejan dos de las cuestiones que siempre nos han dado dolor de cabeza: la imposibilidad del amor y la muerte. Un buen ejemplo de la primera es la relación entre Roy y Pris. Ambos han desarrollado una sensibilidad que parece que no tenga cabida en ese mundo. Hay un momento en concreto que pone los pelos de punta. Durante el clímax, instantes antes del duelo entre Deckard y Roy, Pris muere. Roy deja que Deckard se esconda durante unos segundos. Durante ese tiempo, Roy se acerca y permanece con ella unos segundos, asimilando que no volverá a estar con ella. En ese momento Roy acepta su pérdida y su propia muerte. Él ya sabe que no matará a Deckard. Ni quiere.

Por otro lado, el tema de la muerte también cobra mucha importancia. Como ya he comentado, ese nihilismo agobiante contrasta con el humanismo de los replicantes. Y si ellos ya sienten como nosotros –incluso más-, ¿por qué aceptar esos míseros cuatro años de vida? No solo para ellos la vida es demasiado corta… Es obvio el paralelismo entre su búsqueda de su creador con nuestra fe con Dios. Y acaban encontrando y matando a su creador. ¿Tan imposible es conseguir algo más de vida? Quiero remarcar la fantástica puesta en escena cuando Roy asesina a Tyrell. La habitación de Tyrell –el creador- está plagada de sábanas blancas y de velas. El simbolismo es claro. El contenido de la escena tiene, además, varias lecturas. Nietszche aseguró que Dios había muerto, que los hombres lo habíamos matado. También guarda algo de relación con el mito de Pigmalión.

 

Rachel y Deckard

Muy interesante es también el personaje de Rachel y su relación con Deckard. Rachel vive engañada, en la caverna del mito de Platón. Esta reflexión sobre la identidad llega a un momento maravilloso –para mí uno de los más grandes de todo el cine- con el personaje interpretado por Harrison Ford. (NOTA, SOLO EN LA VERSIÓN DEL DIRECTOR). Justo al final, cuando Rick recoge el unicornio de origami del suelo de su apartamento. Creo que es imposible terminar el visionado de Blade Runner y no replantearnos nuestra identidad y la realidad que creemos ver.

Además de estas lecturas, Blade Runner (1982) también contiene una dura crítica social. Pocas veces se hace referencia a ello explícitamente, pero siempre está allí. La revuelta de los replicantes (esclavos), la diferencia de clases, la inmigración…

Todas estas lecturas enriquecen el filme en muchos sentidos. En cada visionado pueden encontrarse detalles que lo mejoran. Estas son algunas de las posibles interpretaciones, pero estoy seguro de que hay muchas más.

 

Versiones

Otra de las peculiaridades de Blade Runner son sus versiones. Son 5 en total, y en algunos casos las diferencias son notables. Solo comentaré las diferencia entre la versión comercial y las posteriores. (NOTA: SPOILERS). En las versiones posteriores, Ridley Scott elimina la voz en off -algo que la mayoría de veces es preferible-. Esto condiciona menos al espectador a la hora de interpretar la historia. Aunque esto es algo importante, son los siguientes cambios los que modifican la película en su totalidad. Scott añade un plano de un unicornio y elimina el happy ending -que no pega ni con cola-. Con solo esto, el significado de la película es totalmente diferente y gana todavía más.

Conclusiones

Blade Runner es una de las maravillas que nos ha dejado el séptimo arte. Una película estéticamente preciosa, humana y lírica. Su ritmo lento no debe echar al espectador hacia atrás, pues será recompensado con unas imágenes y un sonido completamente envolventes. Es cine comercial, pero eso no quiere decir que no pueda llegar al mismo nivel que una poesía.

CRÍTICA DE GHOST IN THE SHELL (1995)

 

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Reseña Panorama
Blade Runner
10

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Aspirante a director de cine. Cinéfilo por casualidad. Mi vida cambió el día que vi Birdman. Mis mejores socios son Heisenberg y Tony Soprano. He soñado con Lynch, sufrido con Haneke y he sido cómplice de Scorsese. Ojalá todas las películas fueran tan maravillosas como El Apartamento.