Tras visionar los dos primeros episodios de la tercera temporada de Black Mirror, llegamos a un tercer capítulo, titulado Cállate y baila, que ahonda en lo más profundo de la miseria de las personas de a pie. Un capítulo que dejará con un nudo en la garganta a más de uno.

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Si una cosa se han propuesto Charlie Brooker y su equipo en esta tercera temporada de Black Mirror es, claramente, hacernos pasar “un mal rato”. Cállate y baila nos sumerge en un futuro inmediato, por no decir presente, con una amenaza real que podría pasarnos a cualquiera. 

Kenny, interpretado por Alex Lawther, es un tímido joven de 19 años y dependiente de una cadena de restaurantes de comida rápida. Un día, se ve obligado a colaborar contra su voluntad -junto con otras personas- en un siniestro asunto, para preservar su intimidad.

Alejado del mundo fantasioso de Caída en picado o de la Realidad Virtual de PlaytestCállate y baila nos sumerge en un potentísimo thriller que nos hará dar vueltas sobre el sofá durante sus 50 minutos de duración. Una visión real y terriblemente cercana de un futuro que ya llegó.

Con una dirección perfectamente imperfecta y repleta de medios planos, James Watkins -director de este episodio- provoca inestabilidad y nerviosismo constantes sobre el espectador, al igual que su protagonista: Kenny, el retrato perfecto de una víctima idónea. Trabajador de un restaurante de comida rápida, objeto de burlas de sus compañeros, emocionalmente inestable y viviendo con su madre divorciada y hermana, que poco o nada le importa los peligros de la Red. El cóctel molotov perfecto para un hacker aburrido durante una nublada tarde en Gran Bretaña.

Y menos de 10 minutos son los que hacen falta para hacerlo estallar. La llama de Internet, portada por una amenaza fantasma, será la encargada de darle mecha. Porque hoy en día no es necesario estar presente para quemar la dignidad de una persona, tan solo hace falta una cámara que apunte fijamente a los más profundo de la miseria de la persona cotidiana. 

Y os preguntaréis: ¿A qué te refieres? Pornografía infantil, infidelidad con una prostituta o racismo son algunos ejemplos. Y no, no es necesario explorar en el colorido futuro de Caída en picado, basta con la Gran Bretaña del 2016. Los peligros de Internet están ahí, al cruzar la esquina, y la preservación de intimidad se ve cada día más comprometida. 

Pero, volviendo al tema en ciernes, Kenny verá como el cerrojo que coloca en su puerta se ve fácilmente derrotado por algo que no está ahí, pero que lo puede ver. Rápidamente, su buzón de entrada se llenará de mensajes de algo que le puede hundir la vida. En conclusión: estás jodido Kenny. 

Porque, llegado a este punto, poco o nada podemos hacer. Tan sólo seguir las indicaciones que nos dan, obedientemente, y depositar nuestra vida en sus manos. El futuro de nuestro pasado en manos de lo invisible. Un futuro que se verá resuelto a manos de Exit Music (for a film). Radiohead no se podía perder esta lluviosa tarde. Una lluviosa tarde perfecta para castigar a un auténtico monstruo, a un pedófilo (y este es el gran secreto del episodio).


Un capítulo terroríficamente real y cercano. Una crítica directa a los peligros de la Red, la ignorancia, la intimidad y la miseria humana. Porque la mentira tiene muchas formas, y Black Mirror se las está dando. Y tú, ¿tienes algo que esconder?

Lo mejor:

  • Directo, sin medias tintas. Una visión realista de un futuro que ya llegó.
  • Perfectamente imperfecto. Una ejecución milimétrica.
  • La interpretación de Kenny.

Lo peor: 

  • Situaciones algo previsibles.

 

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  • L.

    Aún no he terminado esta temporada pero me atrevo a decir que este capítulo va a ser el mejor. Si ya es agobiante y te va creando ansiedad cada vez que llega un mensaje de “ellos” con una nueva orden… el final… EL FINAL. Esa reflexión del ¿seguro que no tienes nada que ocultar? ¿es la gente lo que parece? Es impactante descubrir la otra cara del protagonista. Cómo te cambia en el recuerdo la escena de Kenny devolviéndole a una niña un juguete que se había olvidado en una mesa del restaurante donde trabaja. Una escena que pasa TAN desapercibida al principio, una escena tan benevolente, tan amable, tan dulce. Y ya para rematarnos en ese final tan crudo (pero los muy cabrones no nos han descubierto el “quién” y nos dejan sin conocer a los hackers. Aunque pensándolo bien no es tan importante saberlo, no reside en ellos la carga del capítulo…) van y nos meten “Exit Music (For a Film)” de Radiohead. Qué manera tan sublime de poner el punto culminante en el final, ¡qué joya! Si esa canción por sí misma ya no nos deja indiferentes, al ponerla acompañando el final del capítulo te deja absolutamente roto. Y es que es verdad lo que nos cuenta. Han escapado, día a día, de algo que sabían que no estaban haciendo bien. Escapaban de las consecuencias, de la moral. Pero, como dice nuestro refranero (tan apropiado para esta ocasión) “a todo CERDO le llega su San Martín”.

    • Antonio G. Albalate

      Sin duda es el mejor episodio de la temporada. En cuanto a los hackers, prefiero que no se sepa quien son porque mantiene toda la carga de tensión y misterio de principio a fin. Respecto al final, qué decir! se me pusieron los pelos de punta con Exit Music (aunque como dices se ponen de punta siempre con esa canción y la mayoría del ‘Ok Computer’) y con el propio final en sí, que me dejó completamente helado.

      Gracias por comentar!!!