Charlie Brooker regresa, 3 años después, con su querida Black Mirror: una ventana a un hipotético futuro donde la tecnología ha invadido por completo nuestro día a día. Bryce Dallas Howard protagoniza este primer episodio de la 3ª temporada, ¿habrá estado a la altura?

A pesar de que Black Mirror tuvo un breve trayecto por el mundo seriéfilo, fue muy intenso. Detrás de sus futuros distópicos -o no tan distópicos-, en los que la tecnología ha invadido nuestro más simple día a día, se esconde una implacable crítica a la sociedad que nos rodea y, posiblemente, a nosotros mismos. Caída en picado recoge todo esto y lo convierte en una sátira de las redes sociales y las relaciones humanas.

Lacie (Bryce Dallas Howard) trabaja en una oficina y vive en un mundo lleno de felicidad, sonrisas y obsesión por la imagen pública. Su amiga Naomi (Alicia Eve) está muy bien posicionada en la élite social, y Lacie está desesperada por unirse a ella.

En esta partícular ciencia ficción, llena de colores y de sonrisas de felicidad, Lacie es un peón más del mundo jerarquizado y perfectamente organizado de las redes sociales, que llegaron para brindarnos una ventana a las vidas de los demás. El mundo de lo políticamente correcto se impone, más que nunca, en esta peculiar sátira social, dónde cada sonrisa se ve enmascarada por un sistema de puntos que nos juzga y cataloga como meras aplicaciones de una tienda online.

Y, ¿qué pasa con el que obtiene baja puntuación? Fácil, se verá hundido en la sociedad jerárquica que se impone; capitaneada por cuatros altos y personajes que juegan a ser dios. Porque sí, amigos, esto no es ningún invento de Charlie Brooker: esto es la realidad impuesta en nuestra vida. Detrás de una galletita sonriente mordida, un café en taza rosa y un texto de 12 caracteres donde pone Feliz Domingo, se esconde un pañuelo arrugado con los trozos de dulce. 

Y, a su vez, detrás de una serie de planos perfectamente ejecutados y etalonados con sumo detalle, se vuelve a esconder un personaje de Bryce Dallas Howard lleno de complejos y de fobias en su temprana edad, que buscará tapar sus carencias y mirar cabizbajo al resto de masa que quiere obtener lo mismo que él. Un personaje que iniciará un viaje -simbolizado como cambio y progreso- rumbo a la fama y a la aceptación social, y en el que abrirá los ojos y descubrirá la gran mentira encubierta que hay detrás de pintorescos paisajes y vallas publicitarias sonrientes. Una distopía disfrazada de música alegre, sonrisas efervescentes y deseos de futuro que se evaporan al obtener las tan ansiadas 5 estrellas. 

Porque Caída en picado trata precisamente de eso: el juego del escondite. Aquel juego de calle en el que un avispado descubría los mejores escondites de los demás. Pero esta vez los participantes no llegarán a su casa con las botas llenas de barro y la sonrisa en la cara, esta vez llegarán con ropa conjuntada y deportivas nike de 30€ compradas en Aliexpress; sonrientes o llorosos por haber perdido su escondrijo, aquel donde guardan todas sus fobias y, sobre todo, su verdadero yo.

Un capítulo recomendable.

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