¿Te parece que este año a la carrera de premios le falta salseo? ¿Echas de menos todas las salidas de tono del equipo al completo de Emilia Pérez? ¿Necesitas en tu vida a otra bocachancla como Karla Sofía Gascón? No te preocupes que ya tenemos al especialito del año y también lo hemos parido nosotros: Oliver Laxe.
Si eres uno de esos afortunados que nunca han escuchado una entrevista de Oliver Laxe, entonces no sabrás por dónde vienen los tiros. El caso es que después de menospreciar el cine español con respecto a la argentino y de hacer expresiones públicas supuestamente profundas pero absolutamente vacías, ha soltado que hay un complot brasileño para que él pierda el Óscar.
La única diferencia con Karla Sofía es que la actriz era tan surrealista en sus declaraciones que resultaba absolutamente cómico. Estabas deseando saber cuál sería la siguiente burrada que iba a soltar por esa boquita. Sin embargo las salidas de tono de Laxe provocan más bien pereza. Es la típica persona que se cree más inteligente que el resto y todas sus manifestaciones públicas tienen un único objetivo: Demostrarse a si mismo que efectivamente lo es. Absolutamente nada de lo que dice públicamente les sale de manera instintiva. Todo lo que dice está planeado. No sé si lo que quiere es crearse una imagen de artista incomprendido, pero ya tenemos un Eduardo Casanova y nos sobra la mitad. Te juro que si me toca compartir un Blablacar con él, despeño el coche en el primer barranco que vea, en plan Abre los ojos.
Y tú también, reconócelo.
Porque no, señor Laxe, no eres un incomprendido. La gente no te rechaza porque no estén a tu altura. Huyen de ti porque no te soportan. Y el único culpable es él. Y no digo responsable: Digo culpable. Nadie es más auténtico por decir sin ningún tipo de filtro lo que piensa importándole nada como sus palabras afecten a los demás. Si tenemos la opción de no ser un gilipollas no hay razón por la cual serlo. A ver si al final lo que tú llamas ser auténtico los demás lo llamamos narcisismo.

Quizá me esté pasando de estúpido y os prometo que no está en mi ánimo criticar a nadie ni sacar el lado negativo de nada. Quienes me habréis leído ya lo sabréis. ¡Pero si tengo hasta una sección llamada «Cosas buenas de pelis malas». Incluso me toca hablar de bodrios cinematográficos lo hago con amor. ¿Entonces? Pues que escribo esto convencido de que el Señor Laxe me está leyendo (porque sí, Oliver, reconócelo, eres de los que buscan su nombre en Google varias veces al día). A lo que voy. Todo esto es para recordarnos que no ser un gilipollas es opción.
Lo que quiero decirle, Señor Laxe, es que estás viviendo algo irrepetible, disfrútalo porque con casi toda seguridad no vas a volver a vivirlo nunca. Estás experimentando el sueño de casi cualquier cineasta o mínimamente aficionado al cine. Y, sin embargo, estás más preocupado en enmierdarlo todo que en disfrutar el momento. No existe ninguna posibilidad de que este año el Oscar venga para España (salvo sorpresa mayúscula). Brasil tiene su película nominada en película actor y casting. Valor sentimental directamente está nominada en película y director. Este no es el año de España. Vale que Sirāt ha conseguido una nominación también en sonido, que no hay que quitarle mérito. Pero también hay que reconocer que no tiene la misma fuerza que una nominación en interpretación o en dirección.
¿Y si solo te quedas con la nominación? ¿Cuál es el problema? Obras maestras indiscutibles como Mujeres al borde de un ataque de nervios, Tristana o Plácido también se quedaron ahí y no por eso se desmerecen. Las tres están en el Olimpo de la historia del cine, con o sin Oscar.
Señor Laxe, de verdad. Al igual que le pasó el año pasado a Carlos Sofía Gascón, estás desperdiciado uno de los momentos más dulces de tu vida. te lo juro: No ser gilipollas no es una opción. Es LA opción
Y ser feliz también.

