Cuando los Oscars se fueron de guay (¡y le damos las gracias por ello!)

Una de las críticas más comunes a los premios Oscar es lo predecible que son. Pauline Kael, una de las críticas más influyentes de The New Yorker, lo dijo mejor que nadie: Los Óscar no siempre premiaban “lo mejor” de cada categoría, sino lo que tenía «más» (Más vestuario, más maquillaje, más escenarios…). Pero, de vez en cuando, la academia sorprende a todos coronando los trabajos más inesperados, y esto es lo que vamos a celebrar con ella.

1940: Hattie McDaniel gana el Oscar a mejor actriz de reparto

¿Por qué fue especial?

Porque se convirtió en la primera actriz negra en ganar el Oscar, algo impensable en 1940.

Antecedentes

Absolutamente ninguno. Estamos en plena efervescencia de las leyes de segregación racial. McDaniel ni siquiera pudo ocupar un asiento con el resto de nominados blancos. Eso sí, generó polémica dentro de la comunidad negra porque su papel reforzaba el estereotipo de criada. Casi que podríamos decir que estaban premiando la reafirmación del rol de las actrices negras. Quizá, por eso, no fuera un avance social sino un acto de visibilización reaccionaria. Sea como sea, logró lo que parecía imposible, conseguir un premio reservado a los blancos.

¿Marcó el camino?

Fue un proceso muy lento. En 1958, Miyoshi Umeki se convirtió en la primera oriental en ganar el Oscar y hasta 1964 no lo conseguirá otro negro (Sidney Poitier, ya como protagonista). En más de un siglo y cuarto, sólo 15 actores negros han logrado el Oscar y 3 orientales.

1965: Julie Andrews gana el Oscar como mejor actriz protagonista

¿Por qué fue especial?

Porque era el papel menos oscarizable que uno se pudiera imaginar: El de Mary Poppins. Fue la primera vez que Disney lograba un premio mayor y, más importante aún, la primera vez que se reconocía una actuación fuera de los géneros «respetables». Julie Andrews tenía una larga carrera en el teatro musical en Reino Unido, sobre todo muy conocida por su papel en My fair lady. La adaptación cinematográfica prescindió de ella por no ser una actriz conocida en Estados Unidos. La afortunada fue Audrey Herpburn, que ni siquiera sabía cantar y tuvo que ser doblada. Se ha dicho que el Oscar por Mary Poppins fue una manera de compensar la afrenta aunque, sinceramente, Julie Andrews está perfecta en ese papel. Por cierto, Andrews tuvo uno de los mejores discursos de aceptación del premio, que inició diciendo: «Me habían dicho que los estadounidenses eran hospitalarios, pero esto es pasarse». REINA.

Antecedentes

Si una actriz quería ganar el Oscar, desde luego que tenía que ser por un papel con enjundia, en un género «importante» y para una productora de prestigio. Andrews logró su estatuilla rompiendo cada uno de esos preceptos.

¿Marcó el camino?

Digamos que plantó la semillita pero tardó mucho en crecer. Aunque si miramos a las tres últimas ganadoras podemos comprobar que sus frutos han germinando de sobra: Michell Yeoh por Todo a la vez en todas partes, Emma Stone por Pobres criaturas y Micky Madison por Anora. Gracias, Julie Andrews.

1973: Joel Grey gana el Oscar como actor de reparto

¿Por qué fue especial?

Porque no dice ni una sola palabra en toda la película. No tiene arco de personaje, no tiene trama, no tiene «justificación» en la narrativa de la historia… y, sin embargo, es imposible imaginar Cabaret sin él. Joel Grey es uno de los poquísimos actores que han ganado el Tony y el Oscar por interpretar al mismo personaje en teatro y cine. Por algo será.

Antecedentes

El Oscar suele premiar una transformación visible, un arco emocional potente, especialmente con buenas dosis de sufrimiento, redención o caída. En reparto, suele favorecer a personajes con una presencia tan grande que se podrían categorizar perfectamente como protagonistas. Lo de Cabaret fue algo absolutamente excepcional, puesto que es una presencia simbólica que se mea en todos los supuestos requisitos para alzar la estatuilla.

¿Marcó el camino?

En absoluto. No ha habido nada ni remotamente parecido después de él. A lo mejor Javier Bardem en No es país para viejos, un personaje sin historia ni evolución que aparece como un Michael Myers, un mal absoluto que no necesita ser justificado. Es lo más similar, pero no llega a ser tan radical como el caso de Grey, que es un elemento teatral, una performance más que un elemento cinematográfico. Bob Fosse se empeñó en que repitiera el mismo papel que le había hecho triunfar en Broadway pese a que los productores de Cabaret querían a alguien conocido. Gracias, señor Fosse. Mil millones de gracias.

 

1979: Giorgio Moroder gana el Oscar a mejor música original

¿Por qué fue especial?

Porque por primera vez ganaba el Oscar una musicalización que no era música orquestal tradicional, sino que se basaba en sintetizadores y texturas electrónicas. La Academia salía de su zona de confort y se alineaba con las nuevas tendencias musicales. De hecho, Moroder ya era conocido por sus trabajos con Donna Summer y la música disco. Nadie hubiera imaginado a un habitual de las pistas de baile siendo reconocido en los Oscars. El expreso de media noche hizo historia rompiendo la barrera entre la música culta y la popular y ser reconocida por ello.

Antecedentes

Antes de Moroder ya había habido experimentos con música electrónica en cine, pero ninguno había llamado la Academia. Algunos filmes, sobre todo de ciencia ficción usaban sintetizadores, pero los Oscars seguían viendo a la orquesta como estándar de calidad. Poniendo una analogía, premiar a El expreso de media noche fue reconocer que los graffitis tenían la misma validez que el arte de los museos.

¿Marcó el camino?

Vaya si lo marcó. Después de Moroder, Vangelis ganó el Oscar por Carros de fuego y Trent Reznor y Atticus Ross por La red social. En canción ha ido mucho más allá porque temas disco han ganado e, incluso dos canciones de hip-hop lo han logrado. Digamos que fue el pistoletazo de salida para que la música no considerada culta mirara a los ojos a la de alta cuna.

 

1995: Lizzy Gardiner y Tim Chappel ganan el Oscar a mejor vestuario

¿Por qué fue especial?

Si ha existido un Oscar refrescante en toda la historia, ese fue cuando Las aventuras de Priscilla, reina del desierto ganó el Oscar por vestir a unas drag queens (y recogerlo su figurinista enfundada en tarjetas de crédito). REINA.

Antecedentes

Los Oscar llevaban años y años premiando exclusivamente trajes de época. La mítica figurinista Edith Head se quejaba ya en 1955 que la Academia prefería premiar disfrace a vestuarios de cine. Por eso, premiar a Las aventuras de Priscilla, reina del desierto fue toda una disrupción. No sólo se estaba premiando un vestuario contemporáneo, sino que también hizo historia usando materiales no convencionales; algunos trajes incluían papel de aluminio, espejos y objetos reciclados. Fue todo un soplo de aire fresco en las galas de premios que nadie esperaba recibir.

¿Marcó el camino?

En absoluto. En estos treinta años muy rara vez ha sido nominado un vestuario contemporáneo (La la Land, Yo soy el amor, El diablo viste de Prada y poco más). No se ha vuelto a premiar nada remotamente similar ni hay visos de que vuelva a ocurrir.

 

2017: Alessandro Bertolazzi, Giorgio Gregorini y Christopher Nelson ganan el Oscar a mejor maquillaje

¿Por qué fue especial?

Me voy a meter en un jardín porque éste ha sido uno de los Oscars más polémicos de los últimos años. El maquillaje de El escuadrón suicida parecía poca cosa comparado con el del resto de competidoras: la fantasía de las criaturas de Star Trek Beyond y el logradísimo envejecimiento de Un hombre llamado Ove. Es más, ya la nominación parecía un regalo, pero ganó y lo encuentro justísimo: El premio fue a algo muchísimo más difícil que el mero trabajo manual. Premiaron un logro intelectual que ya de por sí era una proeza: Tomar a unos personajes mil veces representados, reimaginarlos desde cero y, para colmo, convertirlos en canon. Tal es así, que la propia serie de animación de Harley Quinn se basa en el personaje de El Escuadrón suicida, no el diseño original. Eso no lo consigue cualquiera.

Antecedentes

El maquillaje no ha sido un premio que se haya dado desde el comienzo de los Oscars. Es una categoría fija sólo desde 1981. Principalmente se ha premiado caracterizaciones históricas y creaciones muy espectaculares. Lo de El escuadrón suicida fue una absoluta anomalía aunque, como ya digo, lo que premiaron no fue el trabajo de maquillaje en sí sino el trabajo intelectual que hubo previo para mostrar a los villanos como nunca antes se habían visto.

¿Marcó el camino?

No ha pasado tanto tiempo, pero la academia casi siempre es bastante más obvia, así que dudo que se premie en breve algo así.

Eitán
Eitán
Soy de Santander, pero es que tengo esta gracia en el hablar

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