Sexto día desde Sitges en la edición número 58 del Festival Internacional de Cine de Catalunya
Jornada especial porque el grandísimo Ben Wheatley, uno de los directores de terror más versátiles del cine británico, ha sido galardonado con la Màquina del temps en la presentación de su nueva e indescriptible locura, ‘Bulk‘. Ovación absoluta.
Lo que resta de jornada: nueva adaptación de ‘Drácula‘ a manos de Luc Besson y una buena peli de sectas. No he podido terminar ‘Bokshi‘ por los horarios del último rodalies, pero la primera hora promete así que apuntarla.
Bulk
Ben Wheatley / Ciencia Ficción / Reino Unido / 111’

“Narrative is tyranny”, claro que Wheatley sabe que, sea rupturista o no, todo acto de estructurar una película solo es una forma más de narrativa. Entonces, ¿a qué se refiere el británico?. Como lo eran ‘Brasil’ y ‘Alphaville’ en su día, ‘Bulk’ es un meta alegato político anti-tiranos que hace uso de una kafkiana visión de la historia donde las puertas no llevan a otras habitaciones, sino a otras dimensiones de un mundo predeterminado por un hombre caprichoso (Trump, Bolsonaro, Abascal, Netanyahu… ¿os suena?).
No es casualidad que en este relato el mal sea el individualismo y el bien el colectivismo, el tender la mano al otro sin esperar nada a cambio, el amor rotando como una peonza entre los agujeros negros de la memoria. La cinta de Wheatley, por ello, contiene una narrativa de impulsos que solo nos demuestran, una vez más, que el director británico no le teme a nada ni a nadie. Ojito con los mejores títulos de crédito en mucho tiempo.
Drácula
Luc Besson / Terror / Francia / 129’

Existe un problema de base al adaptar una novela dentro del género de horror tan expuesta como ‘Drácula‘, una que, si no tienes nada que decir, puede complicar mucho el visionado de lo manida que está la historia. Si bien Robert Eggers lo hacía recientemente por la vía de la desmitificación del relato en ‘Nosferatu‘, Luc Besson opta por seguir los estándares de la novela que ya conocemos y exponerla ante los focos de un cine más luminoso y accesible.
El principal problema de la cinta es que, cuando no sigue las pautas de la pasional historia romántica, la cinta se encuentra en un lugar de cine de acción muy prototípico y, pese a contar con una gran fotografía, su renuncia a hacer de sus imágenes un baño de sangre acaba lastrando el disfrute de la misma, además de decisiones tan pobres como las cutres gárgolas, las secuencias de baile y seducción con el perfume o la impostada apariencia de barroquismo muy del estilo ‘Drácula de Bram Stocker‘ que es un quiero y no puedo.
Blood Shine
Emily Bennett, Justin Brooks / Terror / EEUU / 97′

Un gran problema con las películas sobre cultos, sectas o cualquier extremismo religioso es la falta de compromiso de muchas cintas con la idea base y particularidad del culto que retratan, cayendo muchas de ellas en lugares o acciones comunes. Por suerte, a ‘Blood Shine‘ esto no le pasa en absoluto, demostrando un gran compromiso con su idea y un manejo del gore como pocas veces se ve en este subgénero.
Con un exquisito gusto por la sangre, el corte de cuchillo y la puesta en escena de dichos elementos -culminando en una de las mejores secuencias de sexo en años- se subvierten los roles de víctima y agresor, conectando con los odiosos personajes por la deriva autoritaria de la propia concepción del culto, el cuerpo y el propósito de ambos, uno que conecta con lo cinematográfico por la vía de una impactante imagen final que cierra el círculo narrativo conectándolo con el inicio de la cinta. Emily Bennett (que también dirige) está tan perturbadora como magnética.

