Octavo día desde Sitges en la edición número 58 del Festival Internacional de Cine de Catalunya
El penúltimo día ha sido también uno de los más acogedores, puesto que han compartido sus experiencias alrededor de los filmes presentados los realizadores Peter Chan y David Gregory, todo esto bajo el cobijo de la sala del Cine Prado que se resiste al paso del tiempo como, de alguna forma, con documental y ficción, lo hacen también dos películas que estando en extremos temáticos, formales y de género distintos, de alguna forma también habitan suspendidas entre presente y pasado.
She’s Got No Name
Peter Chan / Thriller / China / 109′

El mítico director hongkonés presenta su nuevo y ambicioso proyecto (de 4 horas de duración) que, por motivos comerciales, estará divido en dos partes sobre la historia real de una mujer, en el período de ocupación japonesa, que asesinó y cortó en trozos a su marido. En Sitges, igual que ocurrió las premieres de Toronto y Shanghái, solo hemos podido ver la primera parte de menos de dos horas de duración.
En su relato de época es precisamente en el clasicismo de sus formas donde encuentra la belleza -como en la magnífica secuencia del pastel- del retrato de los personajes. Cuando hace de la sencillez del plano contraplano un gesto tan romántico como, a la postre, político en su clamor feminista que pone en el foco de la cuestión en un sistema patriarcal como responsable de los comportamientos violentos de la sociedad. Es aquí cuando la mirada invisible de su puesta en escena logra esclarecer un mensaje que, si bien puede ser un poco tardío por la poca transgresión, es sin duda emocionante a nivel puramente cinematográfico.
Theatre of Horrors: The Sordid Story of Paris’ Grand Guignol
David Gregory / Documental / Francia / 90’

“Grand-guignolesque”: dícese del adjetivo francés que alude cualquier exceso escénico o emocional que recuerda al espectáculo sangriento y teatral del Grand Guignol. Fascinante documental que consigue la difícil tarea de aunar lo lúdico, un repaso histórico al teatro; con lo personal -aquellos que lo protagonizaron, vivieron o estudiaron-, social: en su conexión con una época e intenciones (las del naturalismo) y artístico: como esto se relaciona abiertamente con la historia del cine de terror, desde los giallos italianos hasta ‘Psicosis’ de Alfred Hitchcock.
La fascinante recolección de archivo, la adición de secuencias animadas en stop-motion y digital, así como un relato absolutamente romántico hacia lo orgánico de lo que se vivió en aquella sala y su poder cultural, te hacen olvidar algunos bustos parlantes -que no son de mi agrado nunca- por su pasión desbordante por la historia de un cine que, sabiéndolo o no, estará siempre en deuda con lo “grand-guignolesque”.

