Sitges 2025: Crónica día 7 (15 de octubre)

Séptimo día desde Sitges en la edición número 58 del Festival Internacional de Cine de Catalunya

El folk horror reina en una edición donde los mitos recuperan su lugar en el imaginario pagano. Desde ese mismo territorio acudimos al aquelarre de la sala, en lo que ya se ha vuelto un ritual: adentrarse en la oscuridad y aplaudir sin reparos cualquier destello de desmembramiento. Hoy no hemos salido de la Sala Tramuntana, y tampoco tenemos intención de quejarnos por ello.

Mother of Flies

John Adams, Zelda Adams, Toby Poser / Terror / EEUU / 97’

Mother of flies

Si bien el cine de brujas de los últimos años ha tendido a explorar el mito -muchas veces desde una clave feminista, como’ The Love Witch’-, ‘Mother of Flies’, realizada íntegramente por la familia Adams (con una sola “d”), propone un regreso a la mitología más arquetípica de la bruja. Con muy pocos elementos, la película consigue un resultado hipnótico: la banda sonora de heavy metal se funde con las imágenes, radicalizando los punteos de guitarra eléctrica hasta convertirlos en pura iconografía del éxtasis ritual.

Al mismo tiempo, no renuncia a una lectura de denuncia en su relato histórico sobre el fundamentalismo religioso y la caza de brujas. Desde un minimalismo estético que aprovecha la arquitectura de la casa como extensión del horror, ‘Mother of Flies’ construye secuencias de una precisión admirable: el gore y el impacto visual nunca están por encima de la narración, sino que la acompañan, mirándole de frente al horror con un humor serpenteante.

Delivery Run

Joey Palmroos / Thriller / Finlandia / 89′

Delivery Run

En la Sala Tramuntana hacía falta una película como ‘Delivery Run’: un thriller tensado al límite que juega al gato y al ratón y que, tomando como punto de partida aquel primer gran ejercicio de Spielberg, ‘El diablo sobre ruedas’, pone a una quitanieves tras la pista de un desdichado repartidor cuya noche no deja de torcerse. Si bien la tensión sobre cuatro ruedas, el ingenioso uso de las angulaciones de cámara y la variedad de planos mantienen viva la persecución, es en el momento en que los personajes abandonan los vehículos cuando la cinta pierde todo el gas que le quedaba en el depósito.

Man Finds Tape

Paul Gandersman, Peter S. Hall / Metraje encontrado / EEUU / 91’

Man Finds Tape

De nuevo con los hermanos Moorhead detrás de la producción que están haciendo el trabajo del diablo, la historia parte de un punto muy similar al de otra vista en este festival, ‘Shelby Oaks’. Aunque ambas desarrollen tesis y relatos distintos, comparten el mismo detonante: un metraje encontrado que revela una verdad oculta, la existencia de pueblos malditos por un ente demoníaco y la posterior investigación familiar articulada en forma de documental.

Con un ritmo endiablado marcado por una edición que imita los códigos del true crime, la película alcanza su mayor interés en el relato monstruoso de los cuerpos, muchas veces desde el impacto visual, pero también desde una idea poderosa sobre la simbiosis colectiva generada por la ambición de poder. Pese a no lograr hilvanar del todo secuencias de horror memorables -en parte por su propio afán de continuar la investigación a toda costa-, resulta eficaz la gravedad con que ancla, incluso entre lo fantástico, una convicción hobbesiana: el hombre es un lobo para el hombre, y siempre habrá un pez más grande dispuesto a devorar a los demás con el poder que se le ha concedido (o ha robado).

Bagworm

Oliver Bernsen / Comedia / EEUU / 97’ 

Bagworm

La ópera prima de Oliver Bernsen arranca en el terreno del fantástico con una imagen profundamente “cronenbergiana”, una que desde el primer instante queda incrustada en su nihilista protagonista, consumido poco a poco por pústulas, deformaciones e infecciones que ponen su cuerpo al servicio de una narración tan expresionista como el propio cuerpo que lo devora. Desde los decorados de la casa hasta el vestuario, pasando por las texturas granuladas que intensifican el gesto gore y culminando en la criatura nacida del mismo vacío existencial que lo habita, la película se erige como un descenso a la autodestrucción masculina, una espiral que en su tramo final abraza sin pudor alguno el delirio psicodélico de ‘Miedo y asco en Las Vegas’. Cualquiera que le tienda la mano a Terry Gilliam, estará siempre en mi equipo.

Sitges 2025: Crónica día 6 (14 de octubre)

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Últimas entradas

Entradas relacionadas