Repasamos la maravillosa jornada inicial del gigante danés. Roskilde 2019 está siendo un escándalo sin precedentes.

Tras una primera toma de contacto el día previo al festival de Roskilde, tocaba inaugurar esta prometedora edición. Puede que el futuro escriba un articulo +18 hablando de lo salvaje, divertido, y hedonista, que son los días previos al festival, donde los daneses se convierten en animales nocturnos sin moralidades férreas, ni vergüenza adquirida de forma social.

No había empezado el festival como tal, y ya me daba por satisfecho de lo vivido. Las piernas ya habían rodado, la falta de sueño se había instaurado, y  el cuerpo había segregado todo tipo de sustancias placenteras. Pero tocaba ponerse el mono – en este caso peto- de trabajo, y abrir el festival por todo lo alto.

Tears For Fears

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Y vaya manera de abrirlo. Siempre he tenido debilidad por una de las formaciones más míticas de los 80. Aunque sus hits se queden bastante lejanos para un millenial de lo que podría considerar “generacional”, he de decir que siempre he encontrado una belleza atemporal en ellos. Abrían el Arena, el segundo escenario del festival, y a mi lado, podía ver público de todo tipo de edades. Esta es una de las cosas que mas disfruto de Roskilde, la variedad de públicos que hay dentro del mismo festival, sin importar sexo, edad, o género musical.

Y sin discriminar ninguno, todos nos pusimos a saltar cuando abrieron con uno de sus mayores hits, Everybody Wants To Rule The World,  sonando a toda tralla y sin ningún tipo de miramientos. El concierto fue avanzando entre temas no tan conocidos para los que no eran especialmente fans, pero con una belleza en el desarrollo de sus temas espectacular. La voz femenina de acompañamiento daba muchísimo cuerpo a unos temas, ya de por si, corpulentos en cuanto a capas. El concierto fue avanzando, y nos sorprendimos con una preciosa versión de Creep, que dos temas después, dio lugar a mi tema preferido de ellos, Mad World. Para ese momento ya estaba abrazado a varias desconocidas cantando el “Hello teacher tell me what’s my lesson“, recordando la maravillosa Donnie Darko, película por la cual les conocí hace varios años. Esta película volvió a mi mente cuando empezó a sonar Head Over Heels, en un medley con Broken absolutamente precioso y contundente. Para el vis ya solo quedaba una impresionante versión de su icónico Shout, una de esas composiciones atemporales y mágicas que te justifican el concierto por si mismo de un solo grupo, aunque lejos de ser unos One Hit Wonder, Tears For Fears dieron muestra de un gran repertorio durante la hora y 10 que estuvieron sobre el escenario. Para muestra de ello, aquí tenéis la propia Shout grabada por el propio festival de Roskilde.

Bob Dylan / Guetto Kumbé

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Y lo separo, porque vi aproximadamente la mitad de ambos conciertos. Nunca he sido especial fan de Bob Dylan, pero aun así, tenia curiosidad sobre que podría ofrecer la leyenda en directo. Y sorprendentemente, me gustó. Su banda sonaba francamente limpia, potente, y su voz se entrelazaba entre las armonías del rock clásico americano tan características de su discográfica. Pero llegado a mitad de concierto, y debido a que me encontraba bastante alejado del escenario, decidí dar un cambio a algo mas sandunguero, y vaya, acerté de pleno.

Guetto Kumbé es la enésima banda colombiana que pisa Roskilde bautizada bajo el tag World Music. Su concierto fue de una buena vibra impresionante, con todos los que estábamos allí reunidos bailando, bajando al suelo para subir al unisono, haciendo movimientos extraños y extravagantes, y dejándonos llevar por los sonidos latinos que hacían imposible dejar los pies quietos en el suelo. Una mezcla caribeña con sintes pseudo-futuristas, que fue la gran sorpresa del día. Una pena no haber podido disfrutar de ellos el concierto completo.

Rosalía 

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Conocí a Rosalía en 2017 con el maravilloso Los Ángeles, y pude verla en directo en el Primavera Sound de ese mismo año junto a Raul Refree, en un concierto mágico dentro del auditori, que aun tengo grabado a fuego. Un año después, pude ver el estreno mundial de “El Mal Querer” en el Sonar, y aunque le vi sus cosas positivas, no me acabó de enamorar como la Rosalía del primer álbum debut. 2019, y tocaba volver a enfrentarme a ese show, pero todo ha cambiado, vaya si ha cambiando.

Con el escenario Avalon a reventar, y servidor observando desde tercera fila, comenzaba uno de los conciertos más especiales de esta edición de Roskilde. Una intro con beats tocados por el guincho retumbando, su ejercito de bailarinas danzando al unisono, y Rosalía, vestida como una villana de una peli XXX de Cyberpunk, salían al escenario para dar pie al primer hit : Pienso en tu mirá. El público – en su mayoría daneses – estaba eufórico, gritando como si hubiese bajado Cristo de nuevo a contarles las mejores ofertas del wifi. A esto, le siguió Como Ali (con ovación por bailecito a lo Destiny Childs) y Barefoot In The Park, la colaboración con James Blake que en directo mejora una barbaridad. Con solo estos tres temas, ya notaba una enorme diferencia respecto al show del Sonar. Se veía todo mucho mas orgánico, relajado, y disfrutado. Todos en el escenario sonreían, y se lo pasaban bien. Rosalía, flipando ante la congregación de gente tan alejada de la cultura Española, cantando esos temas. En el momento de cante jondo de “De Madrugá“, todos a mi alrededor estaban literalmente con la boca abierta, seguramente, al no haber visto a nadie cantar así en su vida. Algo que se potencio, cuando minutos después, Rosalia pidió silencio para cantar acapella Catalina, momento de máxima emoción para todos los que estábamos allí presentes, incluida la propia Rosalía, que parecía llorar ante el desgarro de la trágica historia de la canción.

A partir de aqui, el delirio. Cambios de vestuario, una version remix del “Te estoy amando locamente” de Las Grecas, juegos vocales con el autotune, bases demoledoras acompañadas de visuales más propios de un headliner que de alguien que estaba tocando en el tercer escenario del festival, y preciosidades en directo como Bagdad, quizás mi tema favorito de ella. Estaba siendo un show absolutamente perfecto, pero aun queda la traca final.

Empalmando sus tres hits mas bailables Con Altura, Aute Culture, y Malamente, el final fue de público entregado ante algo exótico, excitante, poderoso, y estimulante. Como si una diva norteamericana coquetease con el world music, el reggaeton, el flamenco, el rap, y la electrónica mas experimental. Fue la celebración del folclore castellano, en territorio vikingo. Algo absolutamente precioso, que nos regaló un show pluscuamperfecto, y la mejor actuación del día por mucho.

Cardi B

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Después de lo de Rosalía todo sabia a poco, pero es que Cardi B, no es precisamente un portento en cuanto a creatividad. He de decir que su concierto lo disfruté mucho, aunque la adrenalina, la atmósfera de Roskilde, y el publico, hace mucho para que un concierto normal, sea percibido como uno realmente interesante. 45 minutos solo para una cabeza de cartel que se pasó medio concierto haciendo twerk y el otro rapeando algunos hits como Bodak Yellow, Money o She Bad, pero que no fue todo lo grande o contundente que cabria esperar de una actuación en ese escenario, y en esa hora de la noche.

Christine and the Queens

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Y para acabar la noche, me dejé llevar por la magia de Chris. Había oído maravillas de su concierto del Primavera, pero media hora aguanté. Su directo está muy bien, interpretando sus canciones tal cual fueron grabadas en el estudio, y con unas coreografías que visualizan los dilemas de las canciones que están cantando, pero personalmente, todo me sonaba excesivamente plano y aburrido. No conseguí entrar en ningún momento en el concierto, y preferí deambular por el camping en busca de historias que llevarme a la tumba, pero quizás, de eso hablemos otro día.

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