El Reflejo de Sibyl (2019) – Borroso, Muy Borroso.

El Reflejo de Sibyl

El Reflejo de Sibyl es el tercer largo de Justine Triet y llega a los cines españoles después de una trayectoria irregular en festivales y otros países. Protagonizada por Virginie Efira, la película pretende abarcar mucho más de lo que puede sostener.

No me gusta hacer este tipo de críticas, pero son absolutamente necesarios. El Reflejo de Sibyl es posiblemente una de las cuatro o cinco peores películas que vi en este 2019 que acabamos de dejar atrás. Mejor quitarse la tirita del tirón y no alargar el sufrimiento innecesariamente.

El Reflejo de Sibyl 1

Quiero imaginar que Triet tenía un resultado diferente en mente con esta película, pero lo cierto es que el ¿drama? ¿thriller psicológico? ¿comedia dramática? que es esta película resulta anodino, aburrido y desde luego muy alejado de la prometedora sinopsis.

Empecemos hablando del apartado visual de la película: es desesperante. Hay momentos en los que la cámara parece colocada al azar, sin lógica, sin conexión con lo que está sucediendo, sin interés. Sencillamente da la sensación de que al director no le importaba cómo estaba siendo la toma ni por qué estaba siendo así.

Y si hablamos del montaje, la cosa no mejora: tosco e insípido. Es chapucero, incluye planos e incluso secuencias completas que no pintan absolutamente nada en la película, y que incluso te sacan de la misma, precisamente en los (escasos) momentos en los que parecía que la cosa se enderezaba un poco.

Así, el resultado es el de una película sin ningún atisbo de coherencia interna, sin verosimilitud alguna en las interacciones entre personajes, siempre esclavizados en el texto del guion y faltos de esencia o profundidad. Sinceramente, El Reflejo de Sibyl es la clase de película que podría poner a un director “en la nevera” por un tiempo, para que reflexione sobre la chapuza por la que piden una entrada.

El Reflejo de Sibyl 2

Y hablando ahora de su argumento, prometedor en la sinopsis sobre el papel, cabe decir que acaba resultando involuntariamente muy cercano al surrealismo, por lo falto de lógica de muchas de sus situaciones. Es una película en la que los personajes consumen mucho alcohol, y quizás para verla sin abandonar la sala cinco veces haga falta seguirles el ritmo.

Pero a mí me gusta ser optimista. La idea inicial no era mala: explorar la crisis creativa y personal de una psicóloga metida a novelista a través de la terapia y la vida de una paciente suya. También hay temas interesantes: aborto, adicciones, identidad sexual, adopción, poliamor y un largo etcétera que hace imposible que la película trate bien ninguno de ellos.

Supongo que todo el mundo comete errores. Este es uno notable para el director, los productores y los distribuidores: esta película no debería haber visto la luz fuera quizás de algún festival independiente de segunda fila. Seguro que a la próxima lo harán mejor (peor es difícil).

Crítica de La Verdad (2019) de KoreEda Hirokazu

Reseña Panorama
El Reflejo de Sibyl (2019)
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