HBO Max alberga en su catálogo la última película hasta 2022 de Steven Soderbergh‘Kimi’, uno de los cineastas estadounidenses con mayor recorrido del panorama actual -Saga Ocean´s, Contagio, Traffic, La Suerte de los Logan…-, y a su vez, una de las cintas más interesantes del ctálogo de la plataforma, protagonizada por Zöe Kravitz, a la palestra por su papel de Catwoman en la exitosa The Batman.

Los años pasan para todos, pero, pese a que conllevan cambios, hay gente para la que parece que no lo hace; siendo uno Steven Soderbergh, director incombustible que ha seguido sumando títulos a una longeva filmografía encabezada por películas como la saga Ocean´s, Traffic, La Suerte de los Logan o películas que, sin pretenderlo, marcaron un momento por su proximidad, como Contagio. Por lo que podemos afirmar, casi categóricamente, que estamos ante un director que ha marcado su nombre a fuego dentro de la historia del Cine Contemporáneo, debido, entre otras cosas, a lo polifacético que es para adaptarse a diferentes géneros y brindarnos un buen resultado. Con Kimi, la historia se repite.

Kimi narra la historia de una empleada de una empresa tecnológica que sufre agorafobia, cuando descubre un crimen e intenta alertar a sus superiores.

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Protagonizada por Zöe Kravitz, la película comienza centrándonos en el día a día de alguien que, pese a que aparenta hacer vida normal, no es capaz de salir de su piso. Cabe decir que Kimi es una película que bebe muy, mucho, de la situación sanitaria que hemos vivido a nivel mundial durante los últimos dos años, especialmente en Occidente, con confinamientos y medidas restrictivas, y el filme apuesta por conectar con nosotros a la protagonista a través de situaciones que, probablemente, nos haya tocado vivir a más de uno: teletrabajo, ejercicio en casa o, simplemente, las miradas con los vecinos a través de la ventana. Por esto, la película ya tiene mucho terreno ganado, porque sin ser algo que utilice al COVID como McGuffin, lo contextualiza para conectar más con nosotros. Otro aspecto a destacar y que sostiene la película en su contexto es en el uso de aparatos Smart para mejorar el confort de la vivienda, que encima aumentaron su demanda debido a la Crisis del COVID, y en cómo nos gusta humanizarlos para tener compañía. Por esta parte, la película da pie a una reflexión y una charla de las de un par de horas. 

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Pero todo esto no son más que los primeros compases de un filme que pasa del Drama a, poco a poco, convertirse en un Thriller con aroma a clásico que juega con los elementos que ha ido introduciendo para ahondar en el conflicto y en su resolución. Al final, el guion se destapa como algo manido y que no nos sorprenderá, con una intención más marcada por resolver el nudo de la trama y profundizar más bien poco en el problema de Kimi. Kimi, valga la redundancia, apuesta por divertirnos y resultar original en los planteamientos, más allá de invitarnos a una reflexión. Es una montaña rusa de sensaciones, más que de sentimientos, en la que la diversión, sin ser excelente, cumple. 

Si en algo destaca Kimi es en tres cosas. La primera es en el uso de la cámara para contar la historia, dado que el filme se ver forzosamente obligado a tener que narrar con los silencios, planos largos y a través del tiempo que va pasando en casa, y ello hace que la película visualmente requiera de una puesta en escena muy cuidada para no resultar poco estimulante o aburrida, cosa que consigue gracias a un muy trabajado uso de los planos y los movimientos de cámara, siendo rica en el uso de travellingsSteadycams, diferentes alturas por cámara y valores de plano. Lo tiene muy, muy fácil para resultar aburrida en su primer compás, y lejos de serlo, creo que es lo mejor de la película. Luego, además, la puesta en escena cambia por completo llegados a poco más del ecuador, donde abundan el uso de angulares, cámara temblorosa y seguimientos irregulares, que le dan a Kimi un look totalmente distinto al que ha llevado hasta ahora, y que es una decisión narrativa y de estilo de lo más acertada. 

Kimi (01)

La segunda es en el uso del montaje y sonido para crear tensión. Kimi resulta más interesante al principio porque sabe equilibrar la tensión para que no perdamos la atención, ¿Cómo decirle al espectador que la película que está viendo se convertirá en otra cosa? Con un recurso muy sencillo, eliminar el audio externo cuando ella trabaje y se ponga los cascos, quedando en completo silencio más allá del sonido que provenga de ellos. La tensión se cría sola. Muy destacable por lo fácil, creativo y lo bien que empaca en este filme.

Y por último, la tercera es en la interpretación de Zöe Kravitz, cuya misión es la de sostener la historia, cosa harto difícil y que cumple con nota dando a esta Kimi ese aspecto de personaje traumado, pero sin alejarse de la estética comercial que envuelve la cinta y que tanto Warner Bros Pictures. como HBO Max probablemente pidieran para su catálogo, por lo que aquí, nuevamente, misión cumplida.

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Así pues, ¿qué nos queda? Por un lado un título divertido, poco pesado y digerible, valor añadido cuando tienes una historia que sucede prácticamente en un piso y con un personaje; por otro, una película interesante por cámara, con una puesta en escena rica y cuidada que consigue dinamizar su texto; y, por último, una propuesta que se deja llevar más por la diversión, la estructura y sus ganas por ser una montaña rusa, que por la corriente de la reflexión ante un debate que tenemos muy, muy fresco. ¿Esto es malo? Para nada, Kimi acaba sintiéndose típica, pero Soderbergh sabía a lo que venía y el resultado es, cuanto menos, interesante. 

Reseña
'Kimi' (2022)
7
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Antonio González Albalate
Viejoven. Cinéfilo hasta las trancas y administrador de Cinéfilos Frustrados: Tu PEOR blog de Cine y Series, donde tengo la suerte de poder contar mis opiniones y gustos por el Séptimo Arte.
kimi-2022-criticaun título divertido, poco pesado y digerible, valor añadido cuando tienes una historia que sucede prácticamente en un piso y con un personaje; por otro, una película interesante por cámara, con una puesta en escena rica y cuidada que consigue dinamizar su texto; y, por último, una propuesta que se deja llevar más por la diversión, la estructura y sus ganas por ser una montaña rusa, que por la corriente de la reflexión ante un debate que tenemos muy, muy fresco. ¿Esto es malo? Para nada, Kimi acaba sintiéndose típica, pero Soderbergh sabía a lo que venía y el resultado es, cuanto menos, interesante. 

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