Otro día de cine en Morelia nos da dejado interesantes experiencias, grandes sorpresas y también, tristes confirmaciones de prejuicios. La desigualdad y el narco siguen (lamentablemente) gobernando la temática de los filmes en competencia, y Terrence Malick, con A Hidden Life, sigue haciendo ricos a los fabricantes de celuloide, quienes se frotan las manos cada vez que el estadounidense decide lanzarse a sus maratónicas filmaciones, que sobreviviendo a la edición, terminan en metrajes inmisericordes. En los festivales hay de todo hoy, entre arte, amor, violencia, este día ha dado lo suyo.

Estrenos: A Hidden Life

A Hidden Life atrajo los reflectores cuando se anunció como el siguiente trabajo de Terrence Malick. Resultó sorprendiendo por el hecho no sorprender. Como en sus anteriores filmes, el director de The Three of Life se da vuelo en su estilo cinematográfico a base de contrapicados y planos profundísimos con gran angular. Es un cine menos narrativo que sus previos insufribles trabajos, pero el estilo permanece. Quizá tiene los más bellos cuadros que nos ha dado su cine, pero apenas hacen soportable su cansón argumento.

Es la historia de Franz Jägerstätter, granjero austriaco y objetor de consciencia,  llevado a los tribunales nazis por oponerse a ir a la guerra. Retratado como receptor de la gracia divina que le otorgó una inquebrantable bondad, Franz se refugia en la fuerza que Dios le da para resistir la tentación de traicionar sus convicciones, aun pese a las presiones de los despiadados nazis.

Quizá no es un panfleto cristiano, pero A Hidden Life parece muy interesada en separar nazismo de cristianismo. Además la película está casi enteramente hablada en inglés (con actores alemanes), obviamente esperando que la cinta sea más visible entre el público norteamericano, donde los mensajes políticos suelen ser inmediatamente capitalizados. Pero no hay que pensar mal del señor independiente.

El hecho es que tras tres horas, el guion es verborreico; sus imágenes donde la luz cae sobre los personajes perfectamente alineados con una nube, una montaña y un árbol, se hacen repetitivas; su idea sobre la bondad parece unida a la de fe cristiana; su visión sobre la consciencia es simple y su retrato emocional de Franz es poco convincente. Malick parece querer decirnos que, si la maldad tiene origen desconocido, también lo tiene el bien, pero si de algún lado viene, solo puede ser de Dios.

 

Retrato De Una Mujer En Llamas

Portrait de la Jeune Fille en Feu es de esas cintas que muchos quisiéramos ver antes de morir. Fotografía impecable, estética de época retratada en perfectas composiciones, diálogos de seductor ingenio, una emocionante trama amorosa y una satisfactoria mezcla de delicias artísticas con angustiante tensión sexual. Es una película hecha para ordeñar nuestras emociones con delicadas y cálidas manos.

Un amor lésbico imposible, solidaridad femenina y una pintura como cárcel para el recuerdo, son los principales elementos del que podría considerarse un mejor equivalente femenino de Call Me By Your Name, en el tipo de sentimientos retrata y provoca. No puede hablarse de un guión profundo o una gramática visual excepcional; Céline Sciamma dejó un poco atrás su estilo sobrio, auténtico y psicológicamente sutil, para una cinta que conquista con el desarrollo de sus talentosas actrices, pero que nada oculta al grado de narrarnos textualmente alguna de sus referencias literarias.

Detalle a resaltar: el fuego, un personaje siempre en segundo plano, que es compañero, testigo y purificador. Un correlativo de esa ansia persistente de libertad. Una joven ardiendo en llamas se consumirá, pero hará de su recuerdo un fuego eterno.

Retrato de una Mujer en Llamas
Retrato de una Mujer en Llamas

 

Competencia

La Paloma Y El Lobo, cinta del egresado de la Escuela Nacional de Artes Cinematográficas de México, Carlos Lenin, evoca con impresionismo el miedo y el ostracismo dejados por la sangrienta guerra contra el narcotráfico, que en el norte del país se ha vivido con tanta intensidad. Un ritmo lento captura tanto los cuerpos de una pareja de enamorados, como su miserable entorno compuesto de ruinas, óxido y la desolación de la pobreza. La violencia aquí, provoca una primitivización de la consciencia. Se crea un paralelismo con la decadencia moral y económica, formando el eje temático de esta obra. La  estructura a veces se aleja de la narrativa y acude al onirismo, pero sin buscar la experimentación. Una visión que se aprecia honesta y profundamente sensible al problema pero no del todo eficaz al transmitir.

La paloma y el lobo
La Paloma y el Lobo
 
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Viviendo de cine y conocimiento. El arte siempre es político. Sé que moriré solo.