El Irlandés

El Irlandés llega a los cines españoles este viernes día quince de noviembre, a solo doce días de su estreno en Netflix. La nueva película de Scorsese es sin duda uno de los estrenos más esperados del año.

El Irlandés es sin duda la gran apuesta de Netflix, no solo para los Oscar, sino como concepto en sí mismo. La unión entre Martin Scorsese y la plataforma de streaming ha conseguido dar a luz uno de los proyectos más difíciles en los que se ha embarcado el veterano director: difícil de financiar, difícil de realizar (por las exigencias tecnológicas) y difícil de presentar. Y después de haberla visto no puedo sino darle las gracias.

El Irlandés 1

EL IRLANDÉS EN NETFLIX, A PARTIR DEL 27 DE NOVIEMBRE

Si uno coge a cualquier persona al azar en una reunión de cinéfilos y le pregunta cuál es la mejor película de gangsters/mafias de la historia, el 40 por ciento se decantará por alguna de las dos primeras partes de El Padrino, otro 40 por ciento citará Uno de los Nuestros y el veinte por ciento restante hablará de otros títulos como Scarface, Casino, Érase Una Vez en América… Y a nadie le sorprendería este resultado. Pero eso ha cambiado para siempre con el estreno de El Irlandés, que en justicia vencería en una encuesta de estas características, y con suficiente ventaja para considerarse casi unánime.

Lo cierto es que la nueva película de Scorsese es una lección en toda regla. Es una lección de ritmo, es una lección de lenguaje visual, de subtexto, de narrativa visual que nos guía por el camino vital de un gangster. Por la violencia, por el misterio, por las rencillas, el glamour, los negocios y, sobre todo, por la soledad. Un gangster rara vez tiene amigos, no puede permitirse ese lujo, y El Irlandés nos llega como un ejercicio seminal de cómo contar la realidad mafiosa.

Todo en esta película está medido de principio a fin, desde la luz hasta la paleta de colores; desde la música a los primeros planos. El comienzo de la película es sencillamente fantástico, con “In The Still Of The Night” sonando mientras la cámara se mueve y avanza enérgica y decidida hacia el interior de lo que descubrimos es un asilo de ancianos.

El Irlandés: Una Road Movie

Allí nos espera un anciano Frank Sheeran, que comienza a narrar en primera persona su historia, que es también la historia de Jimmy Hoffa (excelentísimo papel el de Paccino), líder sindicalista de los camioneros. Y es también la historia de Russel Buffalino, un líder de la mafia. Y es, en muchos sentidos, la historia de un país, de sus movimientos ocultos, de sus juegos de poder.

El irlandés 2

Frank Sheeran, antes de convertirse en uno de los asesinos más reconocidos por la mafia de la época, fue camionero transportista ¿Y cuál sería la mejor forma de contar la historia de un camionero y el líder sindicalista de este gremio? Pocas respuestas parecen más acertadas que una Road Movie. Y a ello nos invita Scorsese en estos primeros compases: el anciano Frank Sheeran del geriátrico comienza recordando el viaje por carretera hasta Detroit que él y Russel Buffalino iban a emprender.

Vemos comenzar ese viaje, con la primera aparición de Joe Pesci en el que posiblemente sea el mejor papel de su carrera. Ambos son hombres ya maduros. El viaje, por distintos motivos, tendrá distintas paradas a lo largo del camino y en la primera de ellas los dos protagonistas observan una estación de servicio, lo que desencadena nuevos recuerdos de Frank, que retrocede en el tiempo hasta su juventud, cuando aún conducía un camión para una empresa cárnica.

Una Película de Gangsters

La película cambia ligeramente: los colores se vuelven más vivos, los sonidos más intensos, la música más animada. Estamos en la época de juventud de Frank y vemos a Robert De Niro con la comentada tecnología de rejuvenecimiento – spoiler alert: no funciona bien. Es cierto que los rasgos se ven más jóvenes, pero es más como si se hubiera hecho un muy buen “lifting” que otra cosa, el De Niro actual se sigue adivinando y cuesta creerse la edad del personaje…durante los primeros dos minutos, después la película te atrapa y ese detalle se vuelve irrelevante.

En esta época vemos cómo Frank conoce por casualidad a Russel y cómo, después, se ve también conectado con la mafia local. Es el nacimiento de su etapa como gangster. Su relación con Russel le lleva a recibir cada vez más y más pequeños encargos, y también cada vez menos pequeños. Poco a poco se va convirtiendo en su hombre de confianza.

La película muestra cuidadosamente un aspecto de la vida mafiosa que otras películas de gangsters de Scorsese no habían mostrado tan extensivamente: la influencia política de la mafia en los Estados Unidos de la época. Algo crucial, pues de ahí nace la relación entre Frank Sheeran y Jimmy Hoffa.

A medida que el viaje en carretera avanza también lo hacen los recuerdos de Frank, guiándonos por la evolución que le ha llevado hasta ahí, que no es sino el transcurso de su vida y el peso de sus propias decisiones. Y por supuesto estas incluyen mucho de lo que ha hecho que el cine de mafias de Scorsese sea lo que es hoy en día: personajes carismáticos, violencia naturalizada como un elemento más de la vida del mafioso… pero hay mucho más.

El irlandés 3

Un Drama Familiar

Por ahora nos encontramos con el nacimiento de una road movie que nos presenta la evolución de sus personajes a través de una película de gangsters. Pero pronto este relato mafioso se convierte, sin dejar de ser lo que es, en un drama familiar. La familia y las relaciones interpersonales cobran un papel importantísimo en la película, y aportan un peso dramático fortísimo a su desenlace, hasta el punto de cambiar la perspectiva que teníamos de algunos personajes durante la mayor parte del metraje. Y el papel de Anna Paquin: pocas veces alguien dijo tanto hablando tan poco.

Estamos ante una cinta de tres horas y media, por lo que el director tiene espacio de sobra para desarrollar estas relaciones, para construir todos los elementos que constituyen el lenguaje interno de El Irlandés. Una canción anuncia la muerte. Una canción simboliza el paso del tiempo. Una puerta entreabierta como símbolo de la amistad y del deseo de redención.

El tiempo es inexorable y su efecto es crucial en el desarrollo y la evolución de una película que, si bien es capaz de mostrarnos todos los atractivos de la mafia como lo hicieron otras cintas del director, no se detiene ahí y nos muestra también todo su dolor, todas sus miserias y toda su soledad, y lo hace no solo de la forma evidente de su narrativa, sino también en la evolución cromática de la cinta, en la cadencia del ritmo, en la amplitud de los planos y su movimiento.

El Irlandés es, sencillamente, una película perfecta. No le sobra nada. No le falta nada. Y tiene todo, absolutamente todo, lo que alguien pueda pedirle a una película. Personalmente creo que hablar de El Irlandés solo cómo una película de gangsters es limitarla a un foco que sobrepasa con creces. Esto es cine sin fronteras, sin tapujos, sin cosas tan banales como géneros. Es arte.

Reseña Panorama
El Irlandés (2019)
10
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