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Beginning viene precedida de la gran acogida que tuvo en el pasado festival de San Sebastián, donde se alzó como ganadora con la mayor parte del palmares, aglutinando en la misma cinta la Concha de Oro a la mejor película y los premios a la dirección (Dea Kulumbegashvili), actriz (Ia Sukhitashvili) y guion (Dea Kulumbegashvili y Rati Oneli).

Si los festivales son una excelente plataforma para dar a conocer películas que escapan del circuito de cine comercial, como es esta que nos ocupa (película georgiana y de una directora debutante), tal acumulación de reconocimientos se me antoja excesiva para Beginning y en detrimento de dar la oportunidad al reconocimiento de otras cintas que pudieran ser también interesantes de todas las exhibidas.

La trama en cuestión trata temas importantes e universales (libertad religiosa, feminismo, agresión sexual…) que sin duda pudieran resultar atractivos de entrada para cualquier espectador. La protagonista es la esposa de un predicador de los testigos de Jehová cuya vida empieza a derrumbarse ante la insatisfacción personal en la que se encuentra.

El punto diferenciador de Beginning es la decisión que toma la realizadora de prescindir del montaje cinematográfico tal y como estamos acostumbrados a disfrutar en el cine occidental contemporáneo y clásico. En lugar de este, la película utiliza para su narrativa largos planos estáticos en los que la cámara permanece quieta durante varios minutos. Los personajes actúan dentro o fuera de plano como si no supieran donde está situada la cámara, consiguiendo con ello un efecto de naturalismo que en ocasiones funciona bien y permite sentirnos como espectadores de la vida real que esta teniendo lugar ante nuestros ojos, en lugar de estar viendo una película de ficción.

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De esta forma se nos permite presenciar algunos momentos importantes como el asalto a la iglesia o una agresión sexual, junto a otros en los que simplemente no ocurre nada en absoluto (un viaje en coche, un paseo con su hijo o sentarse en la mesa), como resultaría en la vida real de cada uno de nosotros si alguien hiciera una película sobre ello. Así llegamos a la escena mas representativa de la película, en la que la protagonista simplemente permanece tumbada con los ojos cerrados sobre la hierba durante diez minutos tal y como nos adelanta el póster y el tráiler del film.

Es comprensible por tanto la irritación que el visionado de Beginning ha provocado en muchos críticos y la alabanzas de otros. No estamos ante una película fácil o para todos los espectadores, ya que mientras unos la encontraran fascinante o una obra maestra (de lo mejor del año según se puede leer estos días) para otros, como quien que esto escribe, le supuso una experiencia más cercana al aburrimiento y la somnolencia.

De todas formas, esta cinta tiene bastante posibilidades de llevar una trayectoria exitosa en los próximos meses ya que representará a Georgia en la próxima Ceremonia de los Premios de la Academia de Hollywood (Oscars), donde han tenido en la última década buena acogida este tipo de propuestas como se recordará con los premios de películas como Ida (2014) o Amour (2012) de similares características.

Reseña Panorama
Beginning
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