Se pone fin por todo lo alto a la primera temporada de Arcane: League of Legends; tras un estreno dividido en tres arcos durante tres semanas seguidas, la serie del conocido videojuego no puede dejarnos con un mejor sabor de boca, y lo más importante, con ganas de más, de mucho más.

Como carta de presentación a Arcane os dejamos la crítica que se realizó del primer arco, introducimos el contexto en el que nace esta serie tan especial, así que recomiendo leerla en primer lugar ya que en esta ocasión nos saltaremos un poco toda esa introducción para entrar directamente en materia.

No se puede empezar por otro campo en Arcane que no sea su excelente animación. Una paleta de colores super rica, que sabe moverse a la perfección entre lo que requiere cada escena: colores vivos y brillantes cuando nos movemos por las calles de la majestuosa Piltover (con especial protagonismo a los blancos y azules), colores mucho más tenues y apagados, así como menos variados, moviéndose especialmente por tonos verdes (y morados por temas narrativos según avanza la serie) cuando bajamos a Zaun o fuertes neones donde destacan los rosas, azules y morados cuando toma protagonismo la locura de Jinx. Elecciones cromáticas que enriquecen la narrativa en cada momento.

Su estilo visual se ve potenciado en muchas ocasiones por una búsqueda del detalle que roza la locura, no por nada tardaron 6 años en completar esta primera temporada. Cada personaje, cada escenario, todos están confeccionados en cada fotograma de la serie con un detalle obsesivo; se puede hacer el ejercicio de intentar parar Arcane en cualquier momento de la serie, y de ahí se obtendrá en la mayoría de los casos una imagen digna de enmarcar, por ese detalle, esa paleta de colores tan rica y, por supuesto, un estilo de animación único, sello que Fortiche ya había demostrado en sus videoclips o cinemáticas, pero que aquí se ve elevado como lo mejor que ha hecho nunca el estudio.

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Una animación 3D que se combina con la 2D a la perfección, como ya hicieran propuestas como Spider-Man: Un nuevo universo (la que además se nota como una de sus mayores influencias), con personajes estilizados pero que huyen de la captura de movimiento, para así escapar también del realismo más extremo, intención que se ve potenciada al marcar los trazos de los personajes, quedando en un bonito camino entre el realismo y el cómic o videojuegos cel shading y dando lugar a un estilo bastante único. Esta combinación se puede ver brillando especialmente en las escenas de acción, donde el 2D, además de remarcar personajes y escenarios 3D, comienza a dibujar los efectos de las peleas o explosiones. Toda una gozada estas escenas de acción.

La animación no es solo lo mejor de Arcane, es también lo más atrevido, donde más arriesga, capaz de modificar su estilo al completo o entrar en una dináminca de videoclip inducido en la serie, donde Fortiche sabe moverse a las mil maravillas; han sabido encajar en una estructura ajena a este medio sin que quede impostado.

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Se podría estar horas y horas hablando de todo lo que hace bien la animación de Arcane, o buscando imágenes espectaculares entre sus fotogramas, pero hay algo que me sorprendió aun más, por las bajas expectativas que tenía al respecto: su narrativa. No es raro ver en este tipo de adaptaciones animadas de videojuegos que la serie o película se parezca más a un compendio de cinemáticas de la obra original que a algo que se adapte al lenguaje cinematográfico. Sin embargo, aquí han sabido sobreponerse a eso a la perfección, y es uno de los mayores puntos por lo que está siendo un éxito incluso entre aquellas personas ajenas al League of Legends.

Sin inventar nada, ni pretenderlo, sabe contar una historia de la manera correcta, siendo además interesante y cargada de personajes carismáticos, todos con sus grises y alejándose del cliché. Se atreve a darle un tono más adulto del que se podía presuponer (aunque debido al personaje de Jinx es algo casi obligado) y aportar cierto comentario político, que bien es cierto que ha sido visto muchas veces en obras de fantasía, con esta diferencia de clases tan marcadas o atacando a la corrupción en los puestos de poder. No es algo demasiado original ni donde profundice más allá de lo evidente, pero se agradece el darle algo de fondo y manejar estas tramas más políticas con cierto interés, sirviendo como un buen alivio a toda la acción que se desarrolla y usadas, además, para aportar una mayor profundidad tanto a los personajes como al escenario donde se mueven estos.

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Otro apartado seguramente a resaltar sea su banda sonora, que toma especial protagonismo en las escenas tipo videoclip que Fortiche reparte a través de la serie. Canciones que interpretan conocidos artistas internacionales (Imagine Dragons, Denzel Curry o Pusha-T entre otros) y a las que Arcane les da bastante protagonismo, aprovechando además, como ya comentamos antes, para dar rienda suelta a su imaginación y jugar con la forma, sin dejar atrás su narrativa.

Arcane se posiciona como una de las grandes series del catálogo de Netflix, y una de las mayores sorpresas de este año. Un producto cuidado al detalle que no se olvida de los fans del material original (tendremos guiños y teorías que abre la serie para el futuro para dar y regalar) pero que también sabe encandilar a los espectadores ajenos a él. No es de extrañar que ya hayan confirmado la producción de una segunda temporada, y que para la alegría de todos no va a tardar los seis años que tardo esta primera, eso sí, no llegará durante el 2022, tocará esperar y desear que cumpla con el nivel mostrado en esta temporada, o por qué no, que incluso lo supere.

Reseña Panorama
‘Arcane: League of Legends’
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Amante del cine desde chiquitito. Llevé el anillo único al Monte del Destino en 2 días, elegí la pastilla verde en Matrix, vi que había dentro del maletín de Pulp Fiction y soy el octavo samurái encubierto.