Disney+ estrenaba el pasado viernes, 11 de Octubre, su primera serie diaria, Regreso a las Sabinas; una telenovela con Andrés Velencoso, Celia Freijeiro, Ángela Molina o Natalia Sánchez en el elenco, en la que se suceden amoríos, odios, traiciones y demás memeces. Una apuesta por algo sencillo, relativamente bien producido y con caras guapas.
Nos encontramos con las hermanas Molina, que vuelven a su pueblo natal, Manterana, debido a la precaria salud de su padre. A partir de aquí se reencuentran con recuerdos pretéritos, antiguos amores inconclusos y, de nuevo, demás memeces. Ah, y la finca de la familia se llama Las Sabinas. Hasta aquí todo claro.

El problema de la serie es el problema de Disney, que va a por un público ganado de antemano sin proponer nada que no se salga exactamente de lo que ese target espera. Como cualquier producto de la casa del ratón, que lleva años instalada en una condición de conservadurismo que hace que Fast & Furious 9 parezca novedosa.
Después de clonar productos propios, como la vigesimonovena película de Marvel, la décimo segunda serie del ya perezoso universo de Star Wars, rehacer clásicos animados en live action y volver a IP’s de demostrada rentabilidad en el pasado; Disney vuelve a demostrar con esta serie que cualquier cosa que pueda considerarse cercana a un riesgo mínimo queda inmediatamente descartada en la primera fase de creación de cualquier producto.
Pues bien; si eres de los que está interesado en toda esta retahíla de productos, quizá puedas echarle un ojo a Regreso a las Sabinas; es exactamente aquello que esperas que sea. Ojo, quizá esto también sea un valor, como lo es que un Big Mac sea exactamente el mismo en Valencia, en Madrid y en un pueblo de Extremadura.
Y, por último, una reflexión; el público consume este tipo de producto, sí, pero quizá no le interese genuinamente. Quiero decir, la telebasura, por ejemplo, es algo de consumición masiva, porque de algún modo no desprecia al consumidor pasivo; pero dudo mucho que este quiera pagar por ello. Y lo que nos vendieron era que esto de pagar por una suscripción mensual, era precisamente para tener algo distinto que la televisión tradicional no pudiese incorporar; y al final, resulta que hemos terminado pagando por tener el mismo perro con distinto collar, y plataformas como Disney+ tratan de vendernos el mismo subproducto, en una caja de regalo de lo más cuca, eso sí.

No entiendo cómo pueden actuar tan mal Angela Molina y la hija Gracia. Los demás son excelentes actores, la obra, de mediano valor