Volver a Vivir, una producción australiana de JJ Winlove, está disponible en la plataforma de Filmin. Entre sus virtudes, se encuentra un personaje principal fascinante y una delicada exploración de los efectos de la demencia senil.

Volver a Vivir sigue la historia de June, una mujer que padece de demencia senil y se encuentra recluida en un hogar de retiro. Un día, ella despierta en un estado de lucidez sorprendente. Con la amenaza de una recaída en cualquier momento,  June aprovecha la oportunidad para escapar del asilo y reencontrarse con su familia.

Memoria y olvido

Con reminiscencias claras a El Padre(2020), esta producción australiana  explora la pérdida de la memoria a través de una mirada íntima y emotiva. Desde la primera escena, donde observamos a June en su habitación. Una serie de imágenes pasan frente a sus ojos. Rostros indistintos que se confunden entre sí. Una mezcla de distintas conversaciones. Este prólogo funciona como una introducción a su psique y, a través de un ágil trabajo de edición, nos adentra de lleno en la historia.

La actuación de Noni Hazlehurst es vital para el éxito de esta cinta, ya que gracias a su carisma y potente registro dramático, podemos empatizar fácilmente con June. Con cada mirada, la actriz australiana expresa un sinfín de emociones y guía a los espectadores a través de su viaje personal.

Entre los actores que acompañan a Hazlehurst en el reparto, hay que destacar a Claudia Karvan como su hija Ginny, se aprecia su naturalidad a la hora de afrontar un personaje, que podría caer fácilmente en el histrionismo y comparte  una química fluida con Hazlehurst; el actor Pip Miller logra algunos momentos genuinos de emotividad en sus breves apariciones.

Un viaje emocionante

El guión recorre un camino que podría sentirse convencional, pero Winlove le añade algunos giros que subvierten las situaciones que estamos acostumbrados a ver en este tipo de cintas. El desarrollo de la historia nos muestra a June como una mujer fuerte e independiente que aprovecha su estado de lucidez para volver a tomar el control de su vida y encaminar la de su familia. Un punto que Winlove exprime al máximo para tratar temas como las expectativas sociales, la disfunción familiar y el desarraigo, todo con una mirada concisa y un regusto optimista.

Habilidad técnica

La ambientación en la ciudad de Sidney es crucial para envolvernos en las andanzas de June, con una dirección de arte muy cuidada donde los espacios interiores toman protagonismo y la paleta de colores favorece los tonos oscuros, en un contraste con la fotografía llena de luz en los espacios exteriores. La arquitectura de la producción es impecable.

Por otro lado, la música de Christopher Gordon presenta composiciones elegantes que elevan los momentos de más intensidad emocional y dotan de personalidad a varias secuencias del metraje.

La oveja negra de la función  tiene que ver con el estilismo de algunos actores en una escena clave para retratar la confusión de June ante su deterioro mental. Es un truco que se siente forzado y te saca de la urgencia del momento. En este sentido, las comparaciones con «El Padre» no le favorecen del todo, ya que aquella manejaba los recursos técnicos para situarnos en la perspectiva del personaje de una manera más creativa. Aún así, la ejecución de estos recursos en Volver a Vivir funciona.

En conclusión…

Volver a Vivir es un drama emotivo que cuenta con un apartado formal llamativo, temas universales, una historia absorbente y la magnética actuación de Noni Hazlehurst. Sutil y con mucho corazón.

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