Un lobo como yo es una de las propuestas más interesantes que nos llega de Amazon Prime este año. Una sorprendente mezcla de comedia, romance, drama y algo de terror es lo que ofrece esta miniserie australiana de 6 capítulos. Tras el visionado de los primeros 4, hay que destacar el magnetismo que envuelve la historia y la intriga que se cierne sobre el espectador desde el comienzo.

En Un lobo como yo conocemos a Gary, un viudo que vive en el Sur de Australia con su introvertida hija Emma. Un día, ocurre un suceso inesperado donde conocen a Mary, una misteriosa mujer que cautiva a Gary y abre su corazón a la posibilidad de una nueva relación. Pero Mary guarda un secreto inquietante que puede poner a prueba la conexión entre ellos.

un lobo como yo

 Estructura clásica pero con una vuelta de tuerca

Para comenzar, hay que hacer algunos apuntes acerca del tono de Un lobo como yo. Ya que, aunque a primera vista, puede verse como una comedia romántica de manual, con la clásica estructura de chico conoce a chica y se enamoran; en realidad la serie toma caminos interesantes en su construcción, entre ellos una exploración profunda de la psique de los personajes que se agradece, el uso de un humor oscuro que sorprende y una buena carga dramática que nos hace conectar de manera más efectiva con la propuesta. En ese sentido, el guión de Abe Forsythe es ingenioso y fresco.

La pareja perfecta

Las actuaciones de Un lobo como yo constituyen otro factor clave para su éxito. Tanto Josh Gad como Isla Fisher están excelentes en sus personajes. Ambos son divertidos y tienen una química natural. Hacen una pareja increíble. Además, Fisher logra encapsular a la perfección el misterio que envuelve a su personaje. Por otro lado, la actriz Ariel Donoghue hace un buen trabajo como Emma, pero queda relegada a un segundo plano en comparación con sus companeros de reparto.

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Más virtudes

En el apartado técnico, la serie posee una estética atractiva; donde la interesante fotografía de Germain McMicking hace gala de hermosos planos generales que sacan partido a la ciudad de Sydney y un maravilloso plano subjetivo potencia un momento crucial de revelación en la trama.

La dirección de arte de Loretta Cosgrove es detallada y ofrece una variedad de espacios urbanos; así como ambientes domésticos que revelan información clave sobre los personajes. En concreto, la casa de Mary es un punto fuerte en este renglón; con su aspecto suburbial a simple vista, pero que oculta secretos en su interior.

Por otro lado, la música es un personaje más en la historia, con un aire que potencia el ambiente de misterio y acompana de manera acertada los acontecimientos. El soundtrack hace uso de canciones como Fortress de Queens of the Stone Age para reflejar los sentimientos de los personajes y además funciona como una metáfora de lo que ocurre con el personaje de Mary.

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Algunos reproches

En el lado negativo, encontramos que hay algunos momentos donde el ritmo decae y se pierde parte de la chispa que caracteriza la historia. Además, el gran giro de la trama se revela muy rápido y eso ocasiona que se evapore el misterio imperante hasta ese momento. En este sentido, recomendamos no ver los trailers, ya que revelan información importante y pueden arruinar la experiencia. Es mejor ver la serie sin saber nada.

En conclusión…

 Un lobo como yo es una entretenida miniserie romántica que atrapa gracias a un enfoque refrescante y una pareja protagónica con mucha química. Es perfecta para desconectar y pasar un rato agradable.

Reseña
Un Lobo como Yo
8
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