El festival de Sziget es uno de los grandes festivales de música europeos, y se celebra a mediados de Agosto desde 1993 en Budapest.

Día 1 – Moving In Days

Llego a Sziget dos días antes de tiempo. Los moving in están hechos para encontrar un buen sitio en el camping de la isla, conocer a tus vecinos y colegas de campamento, o hacer turismo por la bonita Budapest. En mi caso, llegué al aeropuerto y mi vuelo coincidía con el de Kevin, un nuevo miembro del Camp Unknown. Para quien no lo conozca, Camp Unknown es un campamento abierto a cualquier persona que viaje sola al festival de Sziget. Durante estos 8 días, Camp Unknown será tu familia, una familia, con mas de 200 miembros en este Sziget 2023.

Fotografía de Zseni Boglarka

Para Kevin era todo nuevo, y muy amablemente, se ofreció a pagar un taxi hasta el centro. – Es la hospitalidad irlandesa, ya me invitarás a birras -me dijo. Una vez en el centro, vamos a Decathlon a por nuestras tiendas. La sablada de tienda de campaña por alrededor de 100 euros es algo para lo que hay que mentalizarse, pero pensemos que son 8 días, que en los que va a servir como hogar, y que más cara está la gasolina.

Fotografia de Zseni Boglarka

Desde allí, pillamos un Bolt hasta la isla y recinto del festival. Intentamos lo imposible para ir en tranvía utilizando la app Budapest Go, pero nunca me llegaba el código de confirmación necesario de mi banco al móvil, así que el gasto de 2 euros se convirtió en unos 15. No pasa nada, más caro está el amor, y no nos quejamos tanto.

Llegamos pronto, y el check in fue bastante rápido. Tenemos la pulsera, y solo queda llegar a la zona de acampada de Camp Unknown, bastante despejada a eso de las 17:00 del primer día. Se ha notado bastante que este año la asistencia ha sido menor, porque el año pasado, no cabía ni un alfiler en nuestra zona, y este año, había bastante espacio para todos. Al llegar, conocemos a algunos de nuestros nuevos vecinos, decidimos ir al famoso Auchan a comer, beber y conseguir provisiones (como jabón y champú para los próximos días) y esperar a que nuevos miembros se unan al grupo.

Fotografía de Zseni Boglarka

Sziget 2023 ha mejorado respecto a 2022. Todo está mas verde, los urinarios son de 10, la zona de duchas es mucho más grande y no te comes las colas del año pasado, incluso las colas del Aldi dentro del festival son más rápidas. Y si, han vuelto las decoraciones. No tan espectaculares como en el pasado, pero al menos tenemos un puente con color.

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No obstante, la primera noche fue bastante decepcionante, porque hacia mucho frio en la isla, no hubo música, ni actividades, y la vida social se limitaba a ver como los míticos NPCS clónicos británicos venían medio borrachos cantando canciones icónicas para ellos. Aunque no me quejo, he de decir, que al menos ese día, pude dormir más de 5 horas.

Día 2 – Moving In Days

Tras ir a buscar de madrugada a mi amigo Nicko, que llegó a la isla a eso de las 03:00 de la mañana, pasamos gran parte del día 2 en Auchan, comiendo, comprando, hablando de la vida y poniéndonos al día. Regresamos a la isla y mientras él aprovechaba para dormir, yo conocí nuevos y geniales miembros del campamento, con los que hice muy buenas migas y con los que días después, compartiría algunos de los mejores momentos del festival. Amigos de Suiza, Australia, Alemania, Hungría, o Estados Unidos, por citar algunos países.

Por la tarde aprovechamos para ir al evento latino en Mad Garden Buda, donde nos reunimos el equipo de Sziget España, parte de la prensa acreditada y amigos varios, para pasar unas cuantas horas de charla, networking, y diversión. El evento empezaba por la tarde, y nos dieron el cierre del bar, cerca de las 23:30, cuando dejamos el lugar.

Al volver a la isla, nos encontramos que había música en los chiringuitos de la isla, como en los viejos tiempos, aunque la cantidad de gente que estaba festejando era muy limitada, y no parecían estar muy a tope. Para colmo, la música acabó muy pronto, alrededor de la 01:00 AM, así que decidimos ir a dormir, y prepararnos para el primer día del festival.

Sziget 2023 : El festival que estábamos esperando 

Día 1 : Comienza el verano 

Inesperadamente, decidí irme con dos australianos y un suizo, -algunos de mis mejores nuevos amigos del campamento-, al Colosseum para abrir el festival a las 15:00. Allí nos encontramos un technazo durísimo, de ese de romper zapatilla, vimos como una chica medio desnuda y con cabeza de toro era toreada por un guiri con poco arte, y como otro tipo casi se abre la cabeza – acabó sangrando – al envestir directamente contra una de las paredes del escenario. Sziget en estado puro.

Foals en Sziget 2023. Fotografía de Zseni Boglarka

Pero vamos a decir, que oficialmente, el primer día arrancaba fuerte en el Main Stage con Foals. Gran parte de nuestro campamento estaba ahí, listo para escuchar temas tan increíbles como Mountain at My Gates2001, Inhaler, My Number, o probablemente el highlight del concierto, el momento en el que todos nos agachamos mientras el crescendo final de Spanish Sahara, para saltar cuando la canción explota y sientes esa contagiosa necesidad de ser feliz y sacar toda la adrenalina que la canción ha ido construyendo, pasado de la calma y la nostalgia, a la más absoluta glorificación de estar vivo y presenciando este momento colectivo tan mágico.

Los Bitchos en Sziget 2023. Fotografía de Zseni Boglarka

De aquí, nos fuimos corriendo a ver el rock surfero de Los Bitchos, la banda femenina británica que no para de crecer en los últimos años. Su estilo, con claras influencias del rock de los años 70s, es ideal para un festival como Sziget, donde el buen rollo entre su público está siempre garantizado. Empezamos a hacer congas entre nosotros, o juntamos nuestros brazos entre dos para que la gente pasara por debajo bailando, un juego al que se apuntaron tanto amigos del campamento, como unas desconocidas y simpáticas australianas que ya formaban parte del grupo.

Sam Fender en Sziget 2023. Fotografía de Zseni Boglarka

Aunque estuve disfrutando mucho del concierto, abandoné a Los Bitchos al final para ir a ver uno de los highlights personales del día, Sam Fender. La gran nueva voz del rock británico, venia cargada de energía como subliner del día para compensar su cancelación de última hora del año pasado del festival. Desde su lanzamiento en Hypersonic Missiles en 2019 su popularidad – especialmente en las islas británicas – se ha disparado como hacia tiempo que no ocurría con ningún artista del género, y posiblemente, estemos hablando del nuevo cabeza de cartel británico de los próximos años, -de hecho, ya ha encabezado este año Reading & Leeds-.

Y he de decir, que aunque disfruté el concierto, hubo cosas que no me gustaron en exceso. Y ninguna tuvo que ver con el artista o la banda en sí, que estuvo de notable, con impecable sonido, y perfecto setlist. Fue algo que tuvo que ver con el público. Entre la gente que estaba ahí para ver a Florence + The Machine y le daba igual Fender, y que había personas bastante pasadas de alcohol (y digo personas por no decir de nuevo británicos) a veces era difícil meterse en el concierto, especialmente en los temas más tranquilos y emotivos del cantante.

Es cierto que cuando llegó el momento Seventeen Going Under y Hypersonic Missiles, esto cambió, los asistentes se entregaron y se vivieron momentos realmente mágicos, pero creo que con un publico más respetuoso, o al menos, en una zona con un público más respetuoso que el que tenía yo delante, la experiencia habría mejorado notoriamente a titulo personal.

Después de este momentazo, fui al campamento, situado bastante cerca del Main Stage, a conocer a nuevos miembros del camp, y saludar a algunos viejos amigos del año pasado. El siguiente concierto era Viagra Boys, en el majestuoso Freedome AKA A38 para los puristas de Sziget. Que maravilla de sonido y tralla, que gran ambiente entre el público, con pogo incluido. Agresividad y clase, la de esta propuesta de rock pesado, que muy a mi pesar, dejé a mitad de concierto, para ver a una de las “promesas” de la electrónica femenina actual.

VSTT en Sziget 2023. Fotografía de Zseni Boglarka

Y lo digo entre comillado, porque la polaca VTSS de promesa no tiene nada, lleva años marcando su territorio dentro del techno oscuro y poderoso, pero creo que aun le queda margen para seguir subiendo en los carteles y ser uno de los grandes reclamos de cualquier evento al que vaya. Disfruté de la mitad de su sesión, y no defraudó, melodías oscuras, repetitivas, loops arpegiados de tralleo, y percusión de esa que te abre la cabeza. ¡Que me la inyecten en vena!

The Comet is Coming en Sziget 2023. Fotografía de Zseni Boglarka

El primer día era tan bueno, que si quería ver todo lo que quería ver, me tocaba ir picoteando de algún concierto y no poder verlo entero, pero lo que tenia claro, es que The Comet is Coming era un concierto que había que ver entero sí o sí. Era la tercera vez que los veía, segunda este verano, y para colmo, han anunciado una separación indefinida cuando termine esta gira de verano. Para quien haya estado en sus conciertos, ya sabe lo que se va a encontrar, una suerte de jazz psicodélico, hardcore, con momentos experimentales, de trip-hop, ideal para bailar, para drogarte, o simplemente para que tu mente vuele lejos del sitio. Eso fue lo que ocurrió conmigo. Menudo viaje. Cerraba los ojos, y veía las figuras perfectas y geométricas que proyectaban sobre las pantallas, pero en 3D. Fue algo salvaje de principio a fin, el ejemplo perfecto de como unos prodigiosos músicos sobre el escenario, pueden elevarte a lugares que ni conocías, y como incluso a día de hoy, se puede seguir explorando y mezclando géneros.

Bonobo en Sziget 2023. Fotografía de Zseni Boglarka

El nivel estaba alto, pero gran parte del campamento fuimos juntos a ver a Bonobo. Los había visto en directo en Sziget 2018, pero esto fue muy diferente – mejor -. En esta gira incorporaban una voz femenina en directo, que daba a algunos temas un toque dream popero maravilloso, como una mezcla de Beach House con Massive Attack, en una simbiosis perfecta entre el baile y lo contemplativo, entre la belleza y la tristeza, algo absolutamente sensacional. Que grata sorpresa, esperaba bailes, y me encontré algo mucho más profundo.

Aunque del que me esperaba algo más que baile, y precisamente, era de esa belleza poética y lirica en forma de beats que se construyen a fuego lento, y explotan como olas en la corriente de un mar nocturno, era de la sesión de Parra for Cuva. Fue mi gran descubrimiento del cartel, uno de esos artistas que tan buen ojo tiene Sziget de descubrirme, como ya lo ha hecho en el pasado con Elderbrook, Bob Moses, o Jan Blomqvist. Esa electrónica minimalista, de propuesta visual sencilla que apuesta por la oscuridad absoluta sobre el escenario, con destellos de luz a medida que la canción se va construyendo poco a poco en un drop sencillamente descomunal. Es como la estilización mas exquisita de la sencillez musical, en formato sintético.  Todos los temas en directo mejoraban a sus homónimas en disco, era increíble como pequeños matices a través de ese tropicalismo percusivo, elevaban la experiencia a algo casi religioso, a sentir como el alemán iba plantando semillas dentro de nosotros, que él mismo regaba, y con la iluminación de las pantallas, conseguía hacer germinar, en un proceso sencillamente bello e inspirador. Por experiencias así vengo a Sziget.

Y, por último, pasamos de lo mas sagrado y espiritual, a lo más terrenal y animal. Tocaba cerrar la noche con la fiesta hardstyle de Evil Activities. No voy a negarlo, di todo lo que me quedaba, y que suerte que fuera el primer día, porque esto el día 5 se habría hecho duro. Pero la energía, la cafeína, y la adrenalina, fueron mas que suficientes para irse a dormir cuando terminó la música, y cuando este maravilloso remix, despidió la jornada entre confeti, estrobos y felicidad.

Día 2 : Éxtasis en el aire 

Adam Beyer en Sziget 2023. Fotografía de Zseni Boglarka

Si la primera jornada fue espectacular, la segunda tenia algunos de los nombres que más ganas tenia de ver si o si de esta edición.

Con la tontería, y aunque el festival acabase de empezar, yo ya llevaba 4 días en la isla, la mitad de mi estancia en todo el festival, y ya iba acumulando varias horas de sueño a deber. La primera noche cerré mi tienda a eso de las 06:30, y a las 09:30, ya estaba fuera de ella camino del Aldi para desayunar, darme una buena ducha, y charlar con los camaradas del campamento.

Aunque tenia en mi agenda a la interesantísima banda de post-punk Carson Coma en mi agenda, sacrifiqué ese concierto por aprovechar un cielo nublado que permitía dormir en la tienda alrededor de las 16:00 de la tarde, más sabiendo, que el calor iría subiendo a medida que el festival fuera avanzando.

Lucie Antunes – En Sziget 2023. Fotografía de Zseni Boglarka

Así que mi primer concierto del día fue el de la francesa Lucie Antunes, que venía a la carga del freedome con su banda para presentarnos su último trabajo, Carnaval, y puedo decir sin miedo, que estamos ante la gran primera sorpresa musical del festival. Al final, de todo lo visto en el día 1 ya tenía un feedback, pero la formación gala supo coger ese electropop que a título personal, no destacaba en disco, para llevarlo a un directo sensual, lleno de baile, estructuras musicales experimentales pero muy pegadizas, y que pese a contar con un público reducido, el que estaba ahí, lo estaba disfrutando al máximo. Maravilla.

Loyle Carner en Sziget 2023. Fotografía de Zseni Boglarka

Después tocaba uno de los platos fuertes del día, el rapero Loyle Carner. Era la tercera vez que le veía tras Primavera Sound y Roskilde, concierto, este último, que marcó como el mejor que había dado en su vida. El nivel estaba altísimo, posiblemente, insuperable, ya que el público de Roskilde muere por el hip-hop actual, y , es un género bastante infravalorado a día de hoy en Sziget. Es cierto que el escenario Dropyard ha apuntado a incluir a figuras emergentes del genero dentro del festival, pero siguen faltando nombres grandes dentro de la escena que lo afiancen. Loyle Carner era el mejor rapero que había en este festival. Lo íntimo y revulsivo de sus letras, el increíble Flow que desprende, su maravillosa banda en directo, y su carisma, le valen para arrasar allí donde vaya. A día de hoy, le he visto cuatro veces este verano (una más tras Sziget) y siempre me he encontrado a un público entregado, como este de Hungria, que hizo brillar esta maravillosa carpa una vez más.

Ben Böhmer en Sziget 2023. Fotografía de Zseni Boglarka

El segundo día, el festival lo encabezaba Imagine Dragons, pero yo tenía otro cabeza de cartel. El segundo día de Sziget, era el día de Ben Böhmer. Fui a pillar sitio para conseguir primeras filas (algo no muy difícil, todos estaban en Imagine Dragons) pero para asegurarme, sobre todo, estar cerca de los verdaderos fans del alemán. Porque cuando sonó Beyond Believes, me di cuenta de que había tomado la decisión correcta. La felicidad que había en el ambiente en esas primeras filas, no era normal. Quizás estaban repartiendo éxtasis en la valla, o lo lanzaban en formato pulverizado al aire, yo que sé, pero lo cierto es que el ambiente era sencillamente único. Llevo mas de 900 conciertos en mi vida, y pocas veces he sentido esa comunión artista público, y, sobre todo, ese buen rollo entre los que estábamos ahí abajo. Perdí la cuenta de la cantidad de gente con la que interactúe en esos maravillosos 75 minutos, estaba demasiado embobado flotando mientras sonaba Erase, con ganas de llorar bailando cuando lanzó Run Away, enamorado cuando una preciosa desconocida  me abrazó en Strangers, feliz como pocas veces con esa maravilla que es Breathing en directo, rodeado de un grupo de australianas que me adoptaron como parte de su equipo, y  al borde del Stendhal cuando como cierre final, la carpa conocida como Freedome, anteriormente como A38, me regaló uno de los mayores highlights de mi historia dentro del festival, al cantar al unisonó los primeros fragmentos de Father Ocean. ¡Qué noche!.

Jamie XX en Sziget 2023. Fotografía de Zseni Boglarka

Pero aun quedaba más. Jamie XX, al que ya había visto en Mad Cool, era realmente el cabeza de cartel de ese escenario aquel día. Así que decidí quedarme en mi sitio privilegiado, y conocí a más festivaleras que me hicieron la espera amena. El setlist de Mad Cool estuvo bien, pero este fue sencillamente perfecto. De tralla tropical a remixes imposibles de algunos de sus temas pasados como Loud Places u On Hold, sensualidad entre los asistentes, momentos de electrónica más experimentales, y ritmos que te llevaban por la selva hasta los clubes más selectos de electrónica de London. Una gran forma de bajar del globo de Ben Böhmer.

Adam Beyer en Sziget 2023. Fotografía de Zseni Boglarka

Uno de mis escenarios favoritos de Sziget es el Party Arena. La segunda noche estaba programada por el prestigioso festival Awakenings, y Adam Beyer y Renier Zonneveld eran los encargados de cerrar ese escenario, cada uno con un set individual de dos horas. El primero se cascó una sesión de technazo durísimo, con algún drop bastante aplaudido y fue toda una sorpresa a titulo personal. El segundo lo disfruté algo menos, pese a lanzar algunas de mis canciones más escuchadas de este año, con Influencer de Ascendant Vierge, pero quizás fue porque su set se desarrolló de 04:00 a 06:00, y la energía y ganas iban menguando lo que acabó determinando que disfrutara menos. No son mis djs predilectos, pero fueron un gran cierre para la noche de Awakenings.

Día 3 : Caminar sobre dos pies y moderación en la rave de David

La tercera jornada de Sziget 2023 estaba marcada claramente por la música electrónica. No obstante, me dejé caer antes por la formación local Jazzbois, que como su propio nombre indica, nos deleitaron con una sesión de alrededor de una hora de jazz que mezclaba influencias tradicionales con otras más experimentales. Gran momento para reunirme con parte del equipo de prensa española acreditada por pura casualidad, y disfrutar del concierto sentados en el A38.

Tv Girl en Sziget 2023. Fotografia de Zseni Boglarka

Tras esto, tocaba pasarse a ver a Tv Girl. Las melodías indie pop, las acidas letras, y la ironía de su cantante, fueron la tónica de un concierto divertido, con un público sorprendentemente entregado, pero que tampoco me maravilló en exceso.

Me dejé caer por el Colosseum para ver a Stephan Krus mientras hacía tiempo para una de las grandes incógnitas de esta edición, David Guetta. Sziget apuesta todos los años por una gran Dj de EDM como uno de sus cabezas de cartel principales, Martin Garrix, Kygo, o Calvin Harris, fueron los últimos en ostentar ese status de headliner en el festival húngaro, y encontrarme con mi tocayo galo, me generaba ciertas dudas. Principalmente, porque no le precede una gran fama como Dj en directo, pese a contar con grandes temazos como productor.

David Guetta en Sziget 2023. Fotografía de Zseni Boglarka

En cualquier caso, fui a pillar buen sitio, y acabé completamente integrado en un grupo de latinoamericanos y españoles, que adoptaron como parte de su clan durante el concierto. Y que decir del concierto, que maravilla de principio a fin. Arrancó con I’m Good (Blue) para pasar a remixes de temas tan icónicos como Baby Don’t Hurt Me o Sexy Bitch, Satisfaction y Sweat.

Se atrevió con un remix maravilloso del tema One Kiss de Dua Lipa, o incluso demostró estar al tanto de las últimas novedades en el mercado musical, mezclando a Fred Again, a Central Cee o a Chist Avangarde. Para cerra , traca final con hits como Wake Me Up, When Love Takes Over, Save the World, o I Gotta a Feeling. Sencillamente perfecto de principio a fin, el mejor set que le he visto – comparando siempre con streamings – y un ambiente maravilloso de esos que solo un festival como Sziget puede darte.

Two Feet en Sziget 2023. Fotografía de Zseni Boglarka

Salimos corriendo de Guetta y nos vamos al Freedome a ver a Two Feet. El norteamericano venia con banda a calentar a todos los presentes. Riffs alargados y deformados, como sacados de una película de David Lynch, con ese característico sonido 50s norteamericano, pero llevado a la épica, a la sensualidad, a bailar en formato ondas, pegados a nuestros amigos, camaradas o parejas por una noche. Que delicia.

Moderat en Sziget 2023. Fotografía de Zseni Boglarka

Tras esto, tocaba el plato gordo del día en el escenario Freedome, que no era otro que los alemanes Moderat. Como me olía que eso se iba a petar, estuve cogiendo sitio en primeras filas desde media hora antes, y fue una gran idea. Sobre el escenario, el supergrupo lanzó temarios ya clásicos en su repertorio como Ghostmother, A New Error, Bad Kingdom, y mi favorita, y que no suele caer por costumbre en sus sets, Milk. Qué maravilla esta última, qué concierto tan intimo pese a ser ya una banda grande y consagrada, qué respeto entre los asistentes en las primeras filas, y qué hipnóticas sus transiciones entre tema y tema. Qué, qué y qué. Lo sé. Solo tuvo un pero, y es que se dejaran en su casa Rusty Nails, ese tema inmortal y lleno de energía y rabia, que habría sido el broche perfecto a un concierto fantástico. Era la cuarta vez que los veía, y fue sin duda la mejor.

Jeff Mills en Sziget 2023. Fotografía de Zseni Boglarka

El resto de la noche la pasé viendo la mitad de Kelly Lee Owens, que la prefiero en formato live al Dj Set, y saltos entre la electrónica repetitiva y trallera de la leyenda Jeff Mills, y la fiesta de Drum & Bass del Party Arena, donde destacaría por encima de todos, la sesión de Murdock. Otro gran día en Sziget, aunque el cierre fue un poco flojo en comparación a los días anteriores.

Día 4 : Midnight City, estrobos y ladrones de corazones

M83. Dia 4 Fotografía de Zseni Boglarka

Se empieza a notar el cansancio, más emocional que físico, he de decir. Tantas emociones, tantas personas nuevas, tantos desconocidos increíbles, acaban saturando, aunque las emociones sean positivas. Uno tiene los depósitos de tolerancia al máximo y acabamos de llegar al ecuador del festival, aunque realmente, llevo 6 días en Budapest.

El cuarto día lo arranqué con una camarada de camping en el Freedome, viendo a Baby Queen. La sudafricana afincada en Londres nos dio lo que esperábamos, melodías pop-rock, letras teen angst, como si se hubiera propuesto recoger el testigo de Avril Lavigne en 2023 y ser su sucesora, aunque obviando las canciones tristes de la canadiense. Por su parte, Baby Queen es todo diversión, desenfado, y mucho carisma. Notable forma de empezar el día.

M83 en Sziget 2023. Fotografía de Zseni Boglarka

Tocaba el plato fuerte, pero antes nos pasamos por el Global Village a ver la extrañísima formación conocida como Kommuna Lux. Sinceramente, nos daba igual, estábamos haciendo tiempo hasta ver a M83.

Que decir. El grupo que más ganas tenia de ver en este Sziget 2023. Aunque lleve ya una década festivaleando, nunca se habían cruzado en mi camino, y las emociones estaban a flor de piel. Uno de mis grupos favoritos, en mi escenario favorito, en una edición de Sziget que estaba siendo memorable ¿Qué podría salir mal? Nada. Un setlist maravilloso, tirando, principalmente de su último trabajo, el Fantasy (2023) que incluye algunas canciones tan fascinantes como Amnesia y Oceans Niagara, varios temas de su icónico Hurry Up, We Are Dreaming (2011), o rarezas como *, Don’t Save Us From the Flames y Noise. Que decir de los momentos que esperábamos todos. Un poco decepcionante la nueva versión de Wait en directo, que pierde la rabia de las guitarras en favor de ser más “sintética”. Pero la que sí que sigue siendo rabiosa y poderosa es Midnight City, ese himno de la década pasada que conoce hasta tu abuela la que cocina macarrones los martes. Increíble final de concierto al que se le añadieron My Tears Are Becoming a Sea y por supuesto, el cierre final con la épica de Outro. Ojalá volver a estar allí.

Mumford & Sons en Sziget 2023. Fotografía de Zseni Boglarka

El cabeza de cartel del día era Mumford & Sons, a los que he evitado la friolera de 11 veces a lo largo de mi vida festivalera, y visto una vez, allá por 2012. Me pasé al final por petición de mi compañera de festival de aquel día, y he de decir que me sorprendieron para bien, aunque sigan sin ser mi rollo, y esté harto de verlos año si y año también en mis festivales favoritos.

Público en Nothing But Thieves. Fotografía de Zseni Boglarka

Nos fuimos corriendo a ver a Nothing But Thieves. Se comentaba que había poco rock este año en Sziget, y no creo que sea así, aunque sí que es cierto, que había poco en los dos escenarios principales. Nothing But Thieves eran uno de los mayores nombres del género, y dejaron el pabellón bien alto. El público, entregadísimo. Es uno de esos grupos que, sin ser cabezas de cartel, arrastra a unos fans realmente devotos de su música. Los británicos tiraron de 4 temas del Broken Machine, Dead Club City, y el Moral Panic. 16 canciones en total en cuyos highlights encuentro la hipnótica sensualidad de Keeping You Around y por supuesto, la épica entregada de toda la carpa Freedome ante ese himno generacional que es Amsterdam. Otro notable alto.

Kilimanjaro en Sziget 2023. Fotografía de Zseni Boglarka

A partir de ahí, tenía claro que quería bailar, y me fue al Party Arena. Allí estaba Kilimanjaro marcadose una sesión a ratos trallera, a ratos más discotequera, pero que estaba entrando increíble. El ambiente en primeras filas era impresionante, unas chicas francesas me pintaron con luces que brillaban en la oscuridad, me hice íntimo amigo de un Jack Sparrow de las raves, y una chica turca me quería presentar a su familia. Todo en 20 minutos. Puro Sziget.

Diplo en Sziget 2023. Fotografia de Dóri Hegedüs

Después vino Diplo, y por supuesto, la carpa se llenó. Las sesiones de Diplo suelen decepcionar por lo general a la gente, aunque no sé qué esperan de él. Yo he podido verle dos veces este verano, y te da un set divertido sin más pretensiones. Yo lo disfruté, aunque acabé abandonando las primeras filas para unirme a mis camaradas del campamento, y acabar la noche con ellos, divagando, caminando, y disfrutando de esos maravillosos amaneceres de Sziget.

Día 5 : El mesías, la princesa diva, y una historia de electrónica 

Dia ? Fotografía de Zseni Boglarka

Venga, que solo quedan dos días, y esto se acaba. El quinto día era uno de los más fuertes para mí, ya que había tres actuaciones que me apetecía muchísimo ver. Pero como suele pasar, toca sacrificar conciertos, en post de simplemente, acudir a ciertos actos sociales, avanzar con la crónica, o sencillamente, dormir. A estas alturas debería lleva más de 30 horas de sueño de debe, al llevar literalmente una semana durmiendo menos de 4 horas. El cuerpo iba al límite, pero la adrenalina nos hace tirar hasta el final.

Caroline Polachek en Sziget 2023. Fotografía Janka Rebeka Németh

El día lo empecé con Caroline Polachek. Ya la había visto en Roskilde, y el resultado fue bastante parecido. Ella siempre rinde, aunque disfrutaría más si su setlist se centrase más en su primer trabajo, es sin duda una de las voces femeninas del momento gracias a su último disco, y mucho ojo no acabé ocupando espacios de cabeza de cartel en los próximos años.

Lorde en Sziget 2023. Fotografía Dóri Hegedüs

La que ya es cabeza de cartel, aunque fuera compartido en esta edición, es Lorde. La de Nueva Zelanda dio un concierto maravilloso lleno de buena vibra y repasando los tres discos que han compuesto hasta el momento su exitosa carrera. No faltaron temas como Royals, Solar Power, Perfect Places, The Path, o Green Lights, tema que cantó con Caroline Polachek para deleite de los fans de ambas que estaban en primeras filas. Una maravilla.

Macklemore en Sziget 2023. Fotografía de Zseni Boglarka

Pero Lorde no estaba sola, ya que ese día, era co-cabeza con uno de los grandes amigos del festival, Macklemore. El rapero norteamericano nunca se queda corto en elogios al festival, y ha manifestado en más de una ocasión que es el mejor festival del mundo. La verdad es que el público estaba entregado a su música, y sin darnos mucha cuenta, lleva desde 2014 atesorando éxitos que son ya hits incontestables para toda una generación. Wings, Thrift Shop, White Walls, These Days o la maravilla And We Danced no faltaron en un repertorio que cerró con la mundialmente conocida Can’t Hold Us, tema que nunca falta en las fiestas de camping de cualquier festival europeo que se precie. Este señor sabe exactamente cómo manejar al público de Sziget, y parece que ha nacido para encabezar este festival año si y año también. Por mí, que le hagan vitalicio, como a los Shellac en el Primavera.

La noche estaba empezando, y había que elegir, ir a la programación en el Party Arena de Be Massive o dejarse caer por el Freedome. Lo tenía claro. Be Massive, siempre. Fui a Metha, que se marcó una sesión oscura e introspectiva, ideal para abrir boca con el primer plato fuerte de la noche, Chris Avantgarde.

Chris Avantgarde en Sziget 2023. Fotografía con Zseni-Boglarka

Justo con Anyma, es una de las grandes irrupciones de 2023 dentro de la música electrónica. Sus temas consiguen conectar con esa vía trascendental y espiritual que artistas como Mathame o Tale of Us han conseguido poner “de moda” dentro de la escena. Sus colaboraciones con el citado anteriormente Anyma son sensacionales, y el que parecía ser el telonero del gran nombre del día, acabó siendo el gran nombre de la noche. Perception, Eternity o Consciousness en directo son una absoluta maravilla que hay que vivir al menos una vez en la vida.

Tale of Us en Sziget 2023. Fotografía de Zseni Boglarka

Y tocaba el plato fuerte de la noche, los ya citados Tale of Us, aunque habría que decir, quizás, Tale of Mine, porque sobre el escenario solo apareció Carmine Conte. Aunque el concierto fue notable, durante las dos horas de sesión que tenían preparados para nosotros, siento que las expectativas estaban tan altas, que no consiguieron llegar a lo que yo esperaba, y aunque sean el grupo con mayor nombre ahora mismo, dentro de este subgénero, creo que en los próximos años gente como los ya citados Mathame o Anyma pueden pasarles por la derecha. Veremos.

Para cerrar la noche, quedaba Mateo & Spirit pero el ambiente estaba empezando a ser bastante decadente (gente pasada mal) y preferí irme. Probablemente fue la noche en la que me encontré a gente más pasada en general en el festival, actuando raro, o energías negativas, sin que, en ningún momento, hubiera malos rollos o peleas, que es algo que caracteriza al festival, pero sí que pude percibir una energía diferente aquella noche.

Día 6 : Todo lo bueno debe morir

Fotografía de Zseni Boglarka

Último día de festival. Emociones encontradas, por un lado, necesitas descansar, física y, sobre todo, mentalmente. Por otro, quieres que tu vida sea así de ahora en adelante, y duele desconectar de tus amigos del campamento, de las emociones de encontrarte con desconocidos, de enamorarte o de bailar hasta al amanecer. Pero la vida es así, mejor aceptarlo, y disfrutar de que todo tiene su final.

999999999 en Sziget 2023. Fotografía de Zseni Boglarka

Mi final comenzó con la cancelación de Yung Lean, mi absoluto highlight del día. Vamos bien. Tras ese primer cabreo, decidí irme al Colosseum, donde estaban poniendo música trallera tipo Brutalismus 3000. Era 999999999, quizás la clave de la zapatilla está en los múltiplos de 3. A saber. Pero ahí estaba yo, el día que más había que medir fuerzas, a las 14:00 en el Colloseum dándolo todo. 3 horas así, sin miedo. Salí, me duché, compré comida, intenté hacer la maleta, fui a la zona de prensa a reunirme con los colegas de prensa, y después me fui a Krúbi, un rapero húngaro. Se notaba que el público era principalmente húngaro, ese día había muchos más que de costumbre, y todos estaban en el Freedome. Me encontré un show de palabras mayores, con performance, con sátira, con critica a su gobierno, pero, sobre todo, con hits y tralla brutal. Que gran descubrimiento. No esperaba nada, y me lo encontré todo. Gracias a Inti por la recomendación.

Krúbi en Sziget 2023. Fotografía de Zseni Boglarka

Después de esto, estaba empezando a anochecer, y tenía que intentar recoger todo, incluida mi tienda de campaña, porque me iba al aeropuerto de madrugada. Pésima idea. A partir de ahí, me dejé caer por la música irlandesa de The Mary Wallopers  en el Europe, para dar rienda suelta a mi vena de leprechaum, y bailar con unos cuantos irlandeses borrachos que me adoptaron como mascota de su grupo. Después me dejé llevar hasta un freedome casi vacío, donde estaban Sleaford Mods dando un show brutal. Drum & Bass, Rap, trap, electrónica, todo lo que quieras te lo traen, que maravilla, que libertad, y que público tan increíble los que nos recogíamos allí de Billie Eilish.

Sleaford Mods en Sziget 2023. Fotografía de Rockstar Studios

La norteamericana era la cabeza de cartel del último día, y posiblemente, el nombre más popular a día de hoy de todo el cartel. Yo preferí pasar los últimos ratos con mis camaradas del campamento, y embarcarnos en la búsqueda de la fiesta secreta de la noche, que aparentemente, ya no existía el ultimo día del festival. Acabamos entre el Colloseum y el Party Arena saltando hasta que empezó Mochakk, el cual me pareció especialmente decepcionante (más aun para un último día de festival) por lo que me fui corriendo al Colloseum a ver la tralla de I Hate Models que este sí que sí, nos daba lo que queríamos a los que estábamos allí.

I Hate Models en Sziget 2023. Fotografía de Zseni Boglarka

Tuve que abandonar a eso de las 03:00, me despedí como buenamente pude de algunos de mis amigos, y cogí mi equipaje para ir al aeropuerto. La salida por la parte trasera del festival fue bastante larga, aunque en todo momento había personal para indicarme por donde tenía que ir, lo cual encontré muy útil y es una de esas cosas en las que este festival marca la diferencia.

Y aquí acaba Sziget 2023. Una edición marcada por una electrónica maravillosa, tanto en Colloseum, como en Party Arena y Freedome. El ambiente en la isla sigue siendo increíble, sano, internacional, y divertido. Los mejores 8 días del año sin duda, y siento que cada año, tienen un mejor gusto en la selección musical (si dejamos de lado el Main Stage, que es un caso perdido).

Mientras escribo esto me vienen mil recuerdos y anécdotas que sería imposible reproducir por escrito. Simplemente, hay que venir y vivirlo. Esto es Sziget 2023, esperando con ansias la edición 2024, en la que el festival cumplirá 30 años. Casi nada.

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