(Des)Encanto llega a su fin. Netflix y Matt Groening llegaron al acuerdo de terminar una de las series que más tiempo lleva en activo en la plataforma (si no es la que más). 5 temporadas o partes, de 10 capítulos cada una, han servido para dar punto y final. Será una crítica sin spoilers, pero para los que os interese, las tramas o arcos de los personajes, quedan cerrados.

(Des)Encanto finalizaba su cuarta temporada con las espadas en lo alto y creo que lo primero que tengo que hacer es un resumen de su final y recolocar las piezas en el tablero. Bean es arrojada al mar por su madre Dagmar después de perder la consciencia de un golpe, pero vemos cómo es recogida por Mora, la Sirena, fundiéndose en un beso de amor en las profundidades. La ahora reina Dagmar, ahora también casada con el mismísimo Satanás, tiene algún plan maléfico que aún desconocemos, pero que tiene que ver con la cabeza cercenada del clon maligno de Bean. Zog está apresado en el manicomio de Vaporalia y se ha quedado solo en su aventura para encontrar a su prole de hijos interespecie, Derek, mitad Salamandra, Jasper, medio Oso y Pecas, medio marioneta. El resto, Luci, Elfo y Fregonela, siguen en el castillo intentando hacer fracasar los malvados planes de la reina madre Dagmar.

Desencanto Bean y Fregonela

Ver la Temporada 5 de (Des)Encanto en Netflix

Tras unas temporadas que, podríamos juzgar, de tener poca chicha, o en mi opinión, de dar demasiadas vueltas con subtramas y aventuras que generaban poco interés, Groening, tenía el desafío de cerrar los arcos de todos los personajes de esta creación coral medieval. La verdad que la primera temporada tuvo sus altibajos, pero echando la mirada hacia atrás, creo que es la que mejor sabor de boca había dejado. No ha sido una serie aburrida, pero sí que creo que ha defraudado un poco viniendo del creador de dos series de auténtico culto, parte ya, sin duda, del imaginario colectivo, como son Los Simpson y Futurama. Quizá sea por enredarse un poco de más en cuestiones serias e introspectivas como la búsqueda de orígenes de todos los personajes, la libertad individual, pero sobre todo, de la identidad sexual.

Y es que en (Des)Encanto no existen prácticamente lo que me atrevo a denominar como las parejas tradicionales. La única relación afectiva que podría entrar en esa calificación sería la de la primera nupcia del rey Zorg con la reina Dagmar. Luego Zorg se casó con Oona, una especie salamandrina, y luego se enamoró de Úrsula, una mujer-oso. Bean está enamorada de una sirena llamada Mora. Derek, el hijo de Zorg, llegó a casarse con una hada diminuta de edad avanzada. El mago Conjurio está enamorado de Odval, el consejero de 3 ojos. Elfo también se llega a enamorar de la cabeza humana de una adivinadora.

Desencanto Dagmar y Satanas

Esta última temporada, creo que gana enteros respecto a entregas anteriores. Los arcos puedes ver que avanzan y que hay un claro objetivo. Hay chistes muy buenos y bastante frecuentes que hacen posible sobrellevar el paso de los capítulos con una sonrisa en la boca. Aún así, es fácil darse cuenta de que no es un producto que vaya a tener la relevancia que se esperaba. Si no viniera de la mano de Matt Groening, seguro que estaríamos hablando más de alabanzas que de críticas negativas. No sé si es justo, pero es la realidad. Todos esperábamos una creación a la altura del Olimpo de las series de animación y va a pasar al olvido más pronto que tarde.

(Des)Encanto ha creado un gran universo propio (aunque hay muchísimos easter eggs o pistas que nos dicen que es el mismo mundo que Futurama). Eso se lo tenemos que conceder. Un universo mágico con pocas limitaciones, repleto de especies y un lore para cada una de ellas. Se han atrevido incluso con reinos más modernos, como Vaporalia, un país steampunk con inventos muy locos y quizá donde mejor han funcionado los diferentes gags. Y es que creo que donde Groening y su equipo son más eficaces es al llevar la crítica social, política y económica de nuestro mundo al terreno de la sátira. No me parece que esa sátira sea tan afilada y graciosa en el mundo medieval.

Desencanto Zorg en Vaporalia

En resumen, esta temporada (o parte como se empeñan en denominar los de Netflix), es un buen final para una serie que no ha podido con las expectativas creadas. La muy alargada sombra de Los Simpson y Futurama ha terminado por dejar completamente en las tinieblas a esta (Des)Encanto. Aún así, si ya has visto las entregas anteriores, encontrarás un final bastante digno a las aventuras de Bean y compañía.

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Reseña
(Des)Encanto
6.5
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David López
Perdidamente enamorado del cine. Me marcaron desde pequeño Hitchcock, Spielberg, los Marx y Chaplin. Luego llegaron Kubrick, Kurosawa, Berlanga, Leone, Fellini y Wilder y el amor se convirtió en obsesión. Entre mis directores activos favoritos se encuentran Médem, Arofnosky, Tarantino, Park Chan-wook, Lars von Trier y mi mancheguito preferido, Pedrooooo. Mi película predilecta es la Noche del Cazador y por Lost MA-TO.
critica-desencanto-temporada-5-final-netflixEl final es inminente. Las desventuras de la bebedora y cañera reina Bean, su peleón compañero Elfo y su demonio personal Luci culminan con una batalla épica por Utopía en la quinta y última parte de ‘(Des)encanto’, la serie fantástica de humor de Matt Groening. Para salvar Utopía de la tiranía impuesta por la reina Dagmar, Bean debe derrotar a su madre y eludir una profecía que presagia que acabará matando a alguien a quien ama. ¡La situación no podría ser más grave! A los héroes les tocará vérselas con Satanás, un cadáver sin cabeza, un «cienstífico» malvado y lo más aterrador de todo: su verdadero destino.

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