Slalom, debut del director francés Charlène Favier, llega a nuestros cines el próximo 11 de marzo: un drama sobre el abuso de un entrenador sobre una menor de edad y campeona de esquí profesional. Un film difícil y excepcionalmente creíble en su aproximación del abuso en el ámbito deportivo.

El visionado de Slalom puede llegar a tensar las expectativas del espectador cuando se da cuenta de lo que Chraléne Favier, director de la película en un brillante debut, pretende contarnos. Es precisamente eso, lo que más tememos desde que empezamos a sospechar de que va todo esto, lo que está sucediendo en pantalla. Un descorazonador relato sobre el abuso no sólo en el ámbito deportivo femenino sino sobre una menor de edad. Favier, en el mejor aunque más difícil recurso narrativo, por excepcionalmente creíble, elige no perderse en señalar lo obvio. Lo que acontece sucede de forma tan cruda como inesperada. Estás contemplando algo deplorable pero tu cerebro tarda unos instantes en procesarlo.

Slalom (01)

Slalom, sin embargo, no navega por el cauce habitual en un drama de este estilo. No busca, jamás, el efecto dramático intentando explotar las emociones del espectador. Por contra Favier cuenta la historia de Liz, una esquiadora francesa dotada de gran talento, dejando que veamos lo que ocurre a través de su forma de lidiar con todo lo que acontece. Liz, una Noée Abita perfecta para el papel, transita entre su personalidad tímida y un talentoso atrevimiento en las pistas que le permite ganar competiciones. Un proceso en el que su entrenador, Fred (Jérémie Rénier), cumple una doble función: la deportiva, con una intensa presión sobre el entrenamiento y las condiciones físicas de Liz, y la personal, con una relación cada vez más cercana y que termina en algo mucho más íntimo y sexual.

Slalom (02)

La evolución de la relación entre Liz y Fred, manejada por Favier con una calma por momentos agobiante, determina el punto en el que Slalom deja de parecer un posible drama deportivo para convertirse en una aproximación realista y cruda sobre el abuso sexual en el deporte con una menor de edad como víctima. Favier, partiendo de esa renuncia por lo fácil, no exhibe las escenas sexuales a modo de puntal narrativo. Prefiere mostrar esos momentos, el modo en el que Liz llega a esas situaciones, como la sórdida realidad de como el abuso puede llegar sin que la víctima pueda darse cuenta de lo que está sucediendo.

Slalom no sólo logra mantenerse a flote durante sus casi 90 minutos concentrándose en exclusiva en Liz y Fred (la madre y una amiga de Liz, así como la pareja de Fred, son secundarios en escenas escasas) sino que mantiene al espectador atado, ofreciéndole tiempo para la reflexión, sin que ningún estímulo artificial nos nuble la vista. En ello Noeé Abita, actriz indie que era mayor de edad al rodar Slalom, es crucial. Se exhibe ese don para la exposición naturalizada de los sentimientos y la introspección que necesita un film como este.

Slalom llega a nuestros cines el próximo viernes 11 de marzo.

 

Reseña
Puntuación general
7.5
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