Misa de Medianoche llega a Netflix con la intención de repetir el éxito previo de su creador, La Maldición De Hill House; es viernes, 24 de Septiembre.

Misa de Medianoche se establece dentro del contrato que vincula en exclusividad a Mike Flanagan con Netflix, plataforma en la que encontramos varios de sus éxitos como la ya mencionada Hill House -a raiz de la cual se llegó a dicho acuerdo-, pero también La Maldición De Bly Manor o Hush; amén de The Midnight Club, serie que estrenará a lo largo de 2022 y cuyo rodaje acabó el pasado 8 de septiembre.

Un tipo mata en un accidente de coche en el que iba borracho a una joven; con esa mochila y unos cuantos años en prisión regresa a su pueblo natal, una isla habitada por una comunidad de unas mil personas, con la idea de esperar a la muerte por no creer merecer el perdón y que el paso de los años haga soportable un recuerdo agónico.

Una médica cuida a su vieja madre ansiando que se marchite para poder salir de allí; una profesora espera el fin de su embarazo y unos pescadores añoran la vuelta del hijo encarcelado. Nos encontramos además con una beata, un sheriff musulmán y un niño que duda si transitar entre religiones. La vida y la muerte son el principio y el final en una miniserie que nos habla de segundas oportunidades, de falsos profetas, de ángeles y demonios y de fanatismos exacerbados, perdónenme el pleonasmo.

El Flanagan de Misa de Medianoche bebe de muchas fuentes, desde el Romero de finales de los 70 y principios de los 80, hasta el Carpenter más revisitable, pasando por influencias mucho más terrenales como cierto autor de Maine e incluso seriales muy recientes y fácilmente identificables. Visita lugares desconocidos, arriesga en la propuesta y exige un espectador entusiasta.

Supongo que Netflix preferiría un éxito reformulado, un Big Mac que poder hacer cuando le plazca; pero Flanagan no busca acomodarse, decide correr riesgos en cada decisión, y cual maestro de la escritura para el tiempo cuando quiere, hace que la trama avance rápidamente, o se detiene en un pequeño detalle sin relación aparente; concreción, un genio que tiene el corte en su cabeza antes de lanzar el primer «acción»; pues firma no solo la dirección de cada uno de los 7 magníficos episodios que componen la historia, sino también el guion y el montaje. Hace uso del sonido como un elemento más de narración, por momentos histriónico, por momentos sugerente; componiendo un relato estupendamente armado desde cualquier punto de vista.

Pero no te engañes, Flanagan no es un esteta, no quiere demostrar en todo momento lo mucho que domina la arquitectura dramática, como accede al conflicto a través del uso del punto de vista es sencillamente perfecto, no manipula, crea desde abajo, cimentando cada decisión en el drama que acompaña al personaje, y no al revés; y no quiere epatar con una composición visual diseñada para ello.

Pone a disposición de la historia un vasto conocimiento técnico que prioriza lo más importante en cada momento; una abstracción buscada a través de una sugeridísima nota musical, casi muda; un planting detallado que, paradójicamente, resulta imperceptible; un plano secuencia en campo abierto que, sin embargo, dialoga con una puesta en escena efectivamente teatral. Todo ello con la que es, probablemente, la realización con más atención a la dirección de actores que he visto en una serie en años; los cuales, por cierto, tienen oro en los diálogos con el que trabajar.

Y pensar que Netflix ha preferido volcar toda su maquinaria publicitaria en un producto agotado como La Casa de Papel teniendo en su haber la mejor serie del año; incomprensible.

Reseña Panorama
Misa De Medianoche
9,5
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Soy un tipo optimista, aunque todo pueda salir mal, que lo hará, nunca pierdo el optimismo. Si tengo que decir las tres cosas que más me definen; primero y más importante, las hamburguesas me gustan sin pepinillo; segundo, los palillos redondos, nunca planos; y tercero, mi madre dice que soy el hijo perdido de Jack Burton... y que nací en Ciudad Esmeralda.