B es un film español dirigido por David Ilundain en 2015, con guión basado en la obra teatral Ruz-Bárcenas, escrita por Jordi Casanova.

En B no encontramos una historia común, caracterizada por su inicio, desarrollo con sus puntos de clímax y desenlace propio de la narrativa occidental tradicional. Sino que nos situamos en un juzgado de Madrid, en el que se cita al imputado (Bárcenas) por un delito de financiación ilegal de un partido político actual, junto con las acusaciones particulares, ministerio fiscal y defensa, ante la presencia del juez Ruz. Personas que les irán planteando una serie de preguntas sobre el reparto de dinero, tanto de empresarios como del partido. Indiscutiblemente, se hace evidente el calor de la secretaria del juez en cada instante en el que el acusado habla de cantidades millonarias, consciente de que las licitaciones públicas, que eran administradas a dedo en las administraciones locales y autonómicas, era pagada igualmente con sus impuestos.

B
Pedro Casablanc interpreta a Bárcenas

Objetivamente, resultan irrelevantes los planos, los movimientos de cámara, el color, el vestuario de los personajes, la puesta en escena, los movimientos y reacciones del juez, de la secretaría, de los presentes, la cámara superior que filma la situación…, pues lo ciertamente notoria es la actuación del protagonista, Pedro Casablanc, quien, con una actitud fría, seria y con gran capacidad de memoria, encarna a Luís Bárcenas, que exterioriza un dominio mágico del guión que, a grandes rasgos, es una rememoración clara y sin titubeos, respecto a cada uno de los hechos que relata, cada una de las personalidades que cita y, en definitiva, de cómo se sucedieron las cosas para el mantenimiento a lo largo del tiempo de la contabilidad B de un partido que, durante tantos años, se ha perpetrado en el poder de nuestras administraciones públicas (municipales, autonomías, gobierno central) haciendo uso partidista de la misma o con favoritismos a empresas privadas. Valiéndose de una serie de donaciones de empresarios, con el fin de hacerse con licitaciones públicas. Indudablemente, mientras el juez menciona cada una de las empresas que donaron, para que el presente las confirme, como espectador, uno quizás duda de si ocurrió verdaderamente o no, pues el cine es ficción, qué duda cabe, pero como espectador, uno solo puede sentir una cosa: repulsión tremenda hacia las mismas, a la par que unas ansias de boicot.

Realmente, la verdad en estos datos, cifras e informaciones de personalidades importantes en esta película está en el aire, ¿se investiga, no se investiga? Lo cierto es que, como bien se indica en la página web oficial de esta película ¿La verdad no cambia nada? A grandes rasgos, es evidente que no ha cambiado nada, pues gran parte de la sociedad en la que malvivimos, sigue amparando esta ingeniería fiscal, esta gestión del dinero público basada en los favoritismos, este derroche de dinero para campañas electorales, de trajes a medida…, y qué duda cabe, que supone un tipo de corrupción que hasta es resguardada por el principal partido que, hasta ahora, había estado en la oposición.

Me equivoqué, señorías, lo lamento. pero fue así.

Sin duda, lamentable a la vez que repelente y asqueroso resulta ver la aparición del señor M. R. (según la abreviatura a la que se refieren en la declaración) para comentar dos palabras: “me equivoqué, señorías, lo lamento, pero fue así”, pues dejó la confianza en alguien que no la merecía. Pero, muestra de la agallas del director, para acercarnos a esta parte de la realidad que algunos nos pretenden ocultar, para seguir jugando con nuestros impuestos, nuevamente perpetrados en el poder.

Aparte de esto, también resulta curiosa la canción del final, que guarda muchas connotaciones respecto a la situación social en la que nos encontramos:

Huelen el miedo de la calle, saben qué hacer con un poco de humo, solo es un globo gigante deshinchándose, mirando el techo cuando arden […] ¿dónde está el dinero? ¿Dónde está el dinero? ¿Quién será el primero en hablar? […] Toman medidas policiales, muerta la ley, la justicia es un lujo…

 

Advertisements
Reseña Panorama
B, la película
Compartir
Artículo anteriorInferno (2016): Viaje sin retorno al averno.
Artículo siguienteXIII Festival de Cine Europeo de Sevilla
Malagueña, investigadora pre-doctoral en comunicación, concretamente, en cine. Me dedico a desgranar las raíces de las películas para buscar algo nuevo con lo que reflexionar y de lo que aprender. Admiradora de Alfred Hitchcock, Woody Allen y Stanley Kubrick, aunque también de otros muchos que dejan huella y de otros tantos que hacen que la mente, simplemente, vuele como una hoja movida por viento.