Cinéfilos Frustrados va a realizar una cobertura especial del Atlántida Film Fest 2018, festival de cine que pretende sacar los colores a la realidad europea a través de un mes lleno de cine que podremos seguir a través de la plataforma Filmin. Puedes consultar el resto de críticas en nuestro apartado especial del Atlántida Film Fest 2018.

JULIE Y LA FÁBRICA DE ZAPATOS

TÍTULO ORIGINAL: SUR QUEL PIED DANSER| AÑO: 2016 | DIRECCIÓN: PAUL CALORI, KOSTIA TESTUT| PRODUCCIÓN: LOIN DERRIÈRE L’OURAL, FRANCE 3 CINÉMA| GUIÓN: PAUL CALORI, KOSTIA TESTUT| FOTOGRAFÍA: JULIEN MEURICE| MÚSICA:  OLIVIER DAVIAUD| REPARTO: PAULINE ETIENNE, OLIVIER CHANTREAU, LOÏC CORBERY, FRANÇOIS MOREL, CAROLINE SIHOL, YVONNE GRADELET, JULIE VICTOR, CLÉMENTINE YELNIK| GÉNERO: COMEDIA MUSICAL| DURACIÓN: 85 MINUTOS

Argumento: Julie, que encadena pequeños trabajos precarios desde hace años, acaba de conseguir un contrato de trabajo indefinido en Romans-sur-Isère, la capital mundial del calzado de lujo. Para Julie, esto supone una nueva esperanza pero apenas iniciado su período de prueba, el rumor de un plan social nuevo se propaga en la fábrica de zapatos en la que trabaja la joven. Mientras que las trabajadoras comienzan una revuelta cantando contra el cierre, Julie se enfrenta a un dilema: o unirse a la lucha o preservar su contrato no comprometiéndose.

Crítica: Cuando La La Land llegó a nuestras pantallas el año pasado, una de las críticas que se le realizó a la película fue que la historia retrataba una América feliz, ajena a todos los factores sociales y políticos de la casi recién estrenada “época Trump”. La cinta de Chazelle, según estas críticas, se conformaba con ser un musical más.

Pues bien, estas críticas disfrutarán enormemente de Julie y la fábrica de zapatos, película de Paul Caroli y Kostia Testut que se convierte en la antítesis argumental total de La ciudad de las estrellas. A través del personaje de Julie, conseguimos entrar en esa pequeña revolución organizada en una fábrica de zapatos francesa. Esta trama, que convertida en un drama al uso podría haber sido todo un ejemplo de cine reivindicativo y a la vez tedioso, se convierte en todo un festival musical en el que las canciones y sus letras se convierten en base fundamental del relato, llenas de crítica e ironía.

Quizá la única pega que podemos encontrarle a Julie y la fábrica de zapatos es precisamente la poca importancia que tiene la acción sobre la protagonista. La cinta plantea una serie de problemas al personaje de Pauline Ettiene por los que la película transita de puntillas, dando la sensación de estorbar a la verdadera protagonista, la fábrica de zapatos.

Sin embargo, este musical deja patente uno de los grandes problemas del mundo actual, la globalización, y la pérdida de la identidad territorial de cada pueblo en favor de una estandarización en este caso en el mundo de la fabricación de zapatos que pone de manifiesto como las empresas dejan de lado a sus trabajadores para conseguir beneficios en lugares con mano de obra mucho más barata. Y todo esto, a pesar de su tristeza, se muestra con la mejor manera de combatir dicha tristeza: con música.

Nota: 7 sobre 10.

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