Tilda Swinton protagoniza por dos este drama ubicada en una mansión extremadamente gótica. Con un final más que obvio desde el principio se podría decir que esta película se vuelve tontorrona cuando se vuelve previsible (y solo acabo de empezar)

Empecemos por lo mejor: Tilda Swinton

La hija eterna
Filmin

La hija eterna es la historia de una mujer que decide llevar a su anciana madre a un hotel perdido de la mano inglesa y con toques del mismísimo Bates Motel, con la intención de pasar tiempo con ella mientras escribe un nuevo proyecto cinematográfico. Sí, se lleva a su madre a Dios sabe donde porque quiere pasar tiempo con ella, pero lo primero que hace es trabajar. Os lo pongo peor, decide llevar a su madre, que en realidad pasa de ella, a un hotel lejos de sus casas, costando así un dinero curioso, para pasar el tiempo juntas en un lugar que le habrá costado un dineral donde su madre pasó la segunda guerra mundial allí.

Crítica de ‘Asteroid City’

La hija eterna es una cinta que nos regala no solo una actuación de Tilda Swinton, sino dos. Si os gusta esta actriz seguramente os lo pasaréis en grande. A mí, por ejemplo, no me ha aburrido por ella. Pero claro, es cierto de que no estoy acostumbrado al drama, pero por suerte me encanta esta actriz. Es una mujer que es capaz de hacer cualquier género que nos gustará, ya sea comedia, drama, terror, acción. Tiene esa piel, esa mirada, esa figura que tanto nos entusiasma, lo que hace de ella única en el celuloide. Y como gancho para ‘La hija eterna’ que mejor que una mujer con estas características. Una mujer capaz de hacer de adulta y de anciana, casi de forma camaleónica. Por eso sale en ‘La hija eterna’, me atrevería a decir que se han gastado más en Tilda que en el resto de la película. Al menos no han decidido coger a ningún influencer de pacotilla que por el único hecho de ser famoso lo cuelan ahí.

Desmenuzando a La hija eterna

La hija eterna
Filmin

Y ahora vamos a por lo peor, lo previsible que es. Como siempre voy a intentar no hacer ni un solo spoiler, pero es que es relativamente fácil saber que es lo que está pasando desde el minuto uno; Sí, desde el comienzo sé que es lo que va a pasar. Y no es por el guion, sino por la dirección, porque no nos deja a lugar a dudas de que es lo que vamos a descubrir más adelante. La historia está muy bien, eso sí, pero al ejecutar dicha historia en el celuloide es donde mandan mensajes al espectador de que obviamente el secreto que no se puede revelar lo estás viendo en cada momento de la película.

Pero donde las dan las toman, y es que uno de los factores positivos de esta película es la fotografía. Ahí vemos como Ed Rutherford, director de fotografía, ha sabido calcar ese ambiente que perpetraba en las películas de terror antiguas sobre mansiones antiguas. Con una ambientación así hace la propia casa tenga vida propia. Para acompañar esa sensación  sobre mansión encantada también tiene una iluminación espectacular; recordándome, de nuevo, a las pelis antiguas de cine B. De ahí que en cuanto a equipo técnico, la película sobresale a la hora de impregnar las sensaciones góticas en un hotel siniestro y lúgubre.

¿Merece la pena La hija eterna?

La hija eterna
Filmin

Creo que la película sobresale en partes técnicas, pero se desinfla en cuanto a la forma de narrar la historia. Porque una historia no debe de ser previsible, lo que sí debe de ser es misteriosa, intrigante, que te preocupes por los personajes… En cambio, me parecía que estaba viendo la misma película varias veces. Y eso es algo que no debería de pasar, la magia del cine se basa en ocultar lo que el director no quiere que sepamos hasta el final. Nos debe de dar las pistas para que saquemos nuestras conclusiones, hasta que descubramos que, finalmente, estábamos equivocados. En lugar de eso, yo ya supe lo que iba a pasar casi desde el principio, porque las pistas estaban mal colocadas.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.