Hoy hablamos de la primera temporada de la serie galesa In My Skin, producida por la BBC en 2018, y que estrena en Filmin su primera y segunda temporada.

La primera temporada de la serie británica In My Skin, prometía bastante por lo que las críticas hacia ella podían hacernos ver. Yo, como buen amante del coming of age, me metí de cabeza ante una serie británica, -en este caso galesa-, que incluía la palabra Skin. A muchos nos impresionó la serie ambientada en Bristol, Skins (2007-2013), ya que marcó el camino a tratar tramas mucho más crudas dentro del género adolescente televisivo, interpretado por actores que tenían la edad real de sus personajes, y una formalidad fea, tosca, y casi documental, que en muchos momentos, acercaba la acción de una forma mucho más fresca, que la que nos daban sus contrapartes norteamericanas, como The O.C o One Three Hill.

In My Skin respeta un poco esto último. La serie tiene mucha cámara en mano y en constante movimiento, respirando sobre sus personajes. Nos focaliza la historia en el punto de vista de Bethan, una excéntrica joven con talento para el arte, pero que vive muy condicionada por su entorno familiar, determinando este, toda su vida social  y sus experiencias en el instituto. Aunque la serie tiene personajes pivotantes alrededor de ella, todo el peso recae en la prometedora Gabrielle Creevy, que tiene el papel soñado para cualquier actriz emergente. La enfermad mental de su madre, pondrá a prueba sus límites emocionales, y encontraremos grandes confrontaciones a nivel de acting en la serie, que posiblemente, junto con su cercanía formal, sean los grandes pilares sobre los que se construye el proyecto. En un principio, In My Skin estaba destinada a ser un cortometraje para la BBC de Gales, pero ese proyecto derivó en el piloto de la serie y, posteriormente, en esta pequeña temporada de 5 capítulos de escasos 30 minutos cada uno.

Y esto es importante remarcarlo. Porque la principal pega que le encuentro a esta serie es, precisamente, la poca versatilidad para ser un producto seriado. Prácticamente, todos los capítulos giran en torno al mismo esquema, de represión por parte de la protagonista de su realidad y sentimientos, para intentar ocultar los problemas familiares por miedo al rechazo. Se utiliza el tan manido concepto del coming of age, de cómo el adolescente no es él mismo, para que nadie descubra su verdad, pero, muchas veces, se notan las costuras a nivel de escritura, de cómo ciertas situaciones solo están desarrolladas para crear confrontaciones, en muchos casos, innecesarias, y en otros, reiterativas. La vida social de nuestra protagonista se limita a dos amigos interesantes y poco explotados, una chica por la que siente un enamoramiento (posiblemente, la trama mejor desarrollada) y el típico imbécil de instituto, un personaje que no hay por donde cogerlo, y que es la prueba evidente de cómo se utiliza un trasnochado arquetipo del género, para provocar situaciones, en muchos casos inverosímiles, y en otras, directamente ridículas.

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La serie, en ciertos momentos, está bañada con la aparición de ciertos personajes histriónicos y sorprendentes, con especial atención a la profesora de gimnasia del instituto. Pero no dejan de ser guindas en un pastel, que aunque a ratos es jugoso, en otros se nos hace bola.

Reseña
‘In My Skin’ (2020)
5
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A veces escribo de lo que me apasiona, y otras, de lo que toca.