Requisitos para ser una persona normal (Leticia Dolera, 2015)

Requisitos para ser una persona normal

AÑO: 2015 | DIRECCIÓN: LETICIA DOLERA | PRODUCCIÓN: CORTE Y CONFECCIÓN DE PELÍCULAS, EL ESTÓMAGO DE LA VACA  | GUIÓN: LETICIA DOLERA | MÚSICA: LUTHEA SALOM | FOTOGRAFÍA: MARC GÓMEZ DEL MORAL | REPARTO: LETICIA DOLERA. MANUEL BURQUE, JORDI LLODRÁ, SILVIA MUNT, MIKI ESPARBÉ| GÉNERO: COMEDIA ROMÁNTICA | DURACIÓN: 94 MIN

Requisitos para ser una persona normal es un film dirigido por Leticia Dolera, quien también la protagoniza. En ella encarna el papel de María de las Montañas, una joven de 30 años que conoce a Borja (Manuel Burque), un chaval que trabaja en una tienda de muebles.

María no tiene el trabajo de sus sueños y se ve abocada a volver a la vivienda de su familia, un problema actual en el que se encuentran inmersos muchos jóvenes de nuestro país. Además, su vida amorosa resulta casi ausente. Se encuentra en un momento de su existencia cuyo objetivo es convertirse en una persona “normal” y, para este fin, elabora una lista con los requisitos fundamentales. Conoce nuevos amigos y vive nuevas experiencias. Sin embargo, en su mente permanece la imagen y los consejos de Borja, quien la anima a iniciar una relación con Gustavo (Miki Esparbé), un muchacho aparentemente “guaperas”, el prototipo de protagonista en comedia romántica americana. Pero termina fracasando, pues el corazón de María se decanta por la elección del chico “normal”, con quien se siente cómoda y con el que comparte sus complejos internos. Lo trascendental de esta película no es la elección final de nuestra protagonista, sino la transformación mental que sufre y la aceptación de su persona, ya que aprende que no tiene por qué cambiar para conseguir ser admitida por los demás. La misma idea que termina afrontando Borja, cuyo propósito es perder peso y emigrar a otro país, pero encuentra en María una amiga, una compañera junto a la que superar sus miedos y desórdenes emocionales.

Por otro lado, resultan significativas dos cuestiones técnicas de esta película: el contraste en la iluminación interior que se presenta en la tienda de muebles, cuando María y Borja se reencuentran tras el seguimiento de las notas colocadas por ésta en distintas zonas del establecimiento. Precisamente en esta escena se yuxtaponen la calidez de las lámparas en tonalidad naranja y otra que desprende la frialdad del rosa, al tiempo que la calidez ilumina su lejanía y la frialdad desvela su acercamiento, resultando intrascendentes los elementos que los rodean.

Además del montaje en paralelo que conjuga el pasado y el presente de María, que contribuye a que conozcamos su infancia y adolescencia. Precisamente un pasado que giraba en torno a la violencia y la agresividad de su padre hacia su madre, quien se escondía en el coche localizado en el garaje para huir o evadirse de este maltrato tanto físico como psicológico. Susceptible de ser observado y sufrido por su hija, pues era consciente de todo ello y lo padeció de alguna manera. Convirtiéndola psicológicamente en lo que el resto de la sociedad convencional denomina “anormal” y motivó su pretensión de tratar de ser “normal”.

No obstante, como reflexión final, podemos cuestionarnos ¿qué es la normalidad? El término normal se aplica a todo aquello que se halla en su estado natural, a aquello que sirve como regla o norma fijada socialmente, a lo común, lo usual o lo frecuente. Igualmente ¿qué es lo “normal” en lo que se refiere al vestuario, a la belleza física, a las aficiones, al estilo de vida, a la felicidad, a las relaciones amorosas… en una sociedad en la cual se están transformando los valores morales, la educación, la cultura del consumo, la identidad individual y colectiva entre otras cuestiones?