Otra semana y otra entrega de Las Peores de Siempre. En esta ocasión voy a tratar una película algo peculiar, y que a diferencia de las dos anteriores de la sección, no es completamente horrible como material fílmico. La he elegido en esta, la semana del payaso (así la llamo por el marcado peso del estreno de Joker), por motivos evidentes: con todos vosotros Vulgar.

Vulgar es una cinta de Bryan Johnson que vio la luz en 2002, recibiendo una avalancha de críticas negativas (cuenta con un 5/100 en Metacritic y un 23% en Rotten Tomatoes). Sorprendentemente el New York Post le otorgó una crítica razonablemente positiva, de la mano de Lou Lumenick. Y los posibles motivos de esta crítica positiva es lo primero que voy a abordar en el artículo.

Lo cierto es que decir “motivos” en plural es algo optimista. El único motivo por el que uno puede otorgarle un punto positivo a esta cinta es su idea argumental: un hombre que trabaja de payaso en fiestas infantiles (y disfruta haciéndolo) se ve obligado a buscar una alternativa para poder salir adelante sin dejar el trabajo de sus sueños, lo que le conduce a sufrir un acto de violencia irracional. Tras sumirse en una depresión, su ira contenida le empuja a un acto de valentía que le encumbra como héroe y le permite conseguir su mayor sueño (un programa de entretenimiento infantil en televisión). Sin embargo, su pasado vuelve a buscarle y acaba siendo parte de un terrible crimen.

Vulgar 3

Vulgar: Entrando en Materia

La idea de Vulgar no es mala. Y si nos explayamos un poco, este thriller dramático tiene miga (cuidado que vienen SPOILERS): el hombre tiene la idea de convertirse en un payaso para despedidas de soltero: aparecerá en las despedidas caracterizado de payaso y vestido con ropa sexy y drag, para que el homenajeado crea que ha habido un error y le mandan un stripper gay, antes de que llegue la verdadera stripper, garantizando unas risas. Esta es la idea de negocio que encuentra para poder salir a flote sin dejar de hacer de payaso en fiestas infantiles. No obstante, cuando acude a una llamada como payaso-stripper a un motel, es violado salvajemente por un padre y sus dos hijos.

Tras sumirse en una depresión, vuelve a salir como payaso de fiestas infantiles, pero al llegar a la casa se encuentra con una situación de rehenes. Resulta que el padre de una de las niñas, en pleno divorcio, la ha secuestrado y amenaza con matarla. Sin pensarlo, el payaso cruza el cordón policial, entra en la casa y reduce al secuestrador. Se convierte en un héroe para todo el mundo y le dan un programa en la tele. Pero entonces sus tres violadores, que tenían la violación grabada, la editan para que parezca una cinta de porno casero y amenazan con sacarla a la luz. El protagonista acepta volver a reunirse con ellos, hacer su show como Vulgar el Payaso (así se llama su alter ego stripper) y dejar que abusen de él una vez más a cambio de todas las copias, pero secretamente planea matarles antes.

Vulgar 1

En el momento de la verdad, su arma se encasquilla y está a punto de ser violado de nuevo, cuando uno de los hijos se dispara en la cara sin querer y muere. Un vagabundo que anda por el motel se entera y aparece para robar al cadáver. El otro hijo y el vagabundo se enzarzan en un tiroteo y se matan mutuamente. El padre, horrorizado, huye del payaso-stripper (armado nuevamente) hasta un parque infantil en obras, dónde sufre un infarto y muere. El protagonista le observa morir y se siente liberado, a pesar de haber tomado parte en un crimen. Corre de nuevo a la habitación, se hace con las cintas y huye antes de que llegue la policía, para seguir viviendo una vida feliz con su programa de televisión.

El Continente Derrama el Contenido

Como veis, así explicada Vulgar tiene hasta buena pinta. Lo malo llega cuando  le damos al play y nos encontramos con las que creo que son algunas de las peores actuaciones que he visto en mi vida. El propio Bryan Johnson y Brian O’Halloran (conocido por su papel en Clerks) cuajan dos actuaciones abominables y absolutamente risibles.

El montaje es atroz. De verdad, duele con mirarlo. No solo es una grabación mal hecha, sino que la mayoría de los planos resulta insípidos, forzados y terriblemente mal escogidos. Todo lo que la película gana con su planteamiento lo pierde con su realización. Vulgar está tan mal hecha que hace falta tener muchas ganas e hilar muy fino para llegar a verle el lado positivo que nos aporta su hilo argumental (roto, además, por una falta de ritmo preocupante).

Puede que esta película podáis verla con mayor fluidez que las dos anteriores que reseñé en la sección, pero no deja de merecerse un espacio en este rinconcito de homenaje a todo lo malo, y con un payaso desequilibrado y violento como protagonista sin duda era la semana ideal para sacarla a la luz.

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