La historia del cine ha tenido momentos de avance tecnológico que han supuesto y revoluciones a nivel narrativo por los que el cine ya no volvió a ser igual. Por ejemplo la implementación del sonido, del color, el mundo digital etc. También ha tenido absolutos visionarios cuya mirada ha marcado un antes y un después a la hora de hacer películas. Es el caso de Eisenstein, de Griffith, de Hitchcock o George Lucas. Pero también ha habido algunos cineastas que han pensado por encima de sus posibilidades.
Tuvieron ideas que solo funcionaban en su cabeza y lo que parecía (para ellos) que iba a cambiar el mundo cinematográfico… Hundió por completo sus carreras. Todas tienen tres puntos en común. La primera es que sus películas fueron un fracaso absoluto de crítica y público. La segunda es que es, para ser sinceros, tanpoco ofrecieron lo que realmente prometían. En algunos casos es que la tecnología que necesitaban no estaba todavía suficientemente madura, por lo que el resultado final quedó en un «quiero y no puedo» que no satisfizo a nadie. En otros casos, lo que nadie se explica es como consiguieron la financiación para levantar el proyecto.
En el fondo un cambio técnico o tecnológico ha de estar a favor de la narrativa. Sí el arte no se beneficia de una nueva manera de contar las historias, ese supuesto avance tecnológico no ha servido para nada. Por eso, entre que la técnica no generó un nuevo modo de narrar, que el fracaso en taquilla disuadió el repetirlo, todos fueron callejones sin salida, meras anécdotas.
Vamos a ver algunos de estas películas que prometieron cambiar el mundo… Y por poco mandan a sus autores a la cola del paro.
Sky Captain y el mundo del mañana, de Kerry Conran (2002)
¿Qué buscaba?
Kerry Conran tuvo la idea de sustituir todos los elementos en pantalla (excepto a los actores) por animación en CGI. Eso es algo que hoy en día es de lo más habitual, pero en 2002 era una auténtica hazaña. Para presentar su proyecto, hizo un teaser en casa que le llevó cuatro años de trabajo.
Una productora asistió al visionado y le convenció. Produjo la película con estrellas de primer nivel, pero lo que iba a ser el acontecimiento cinematográfico del año terminó siendo el mayor bluf de la temporada.
¿Por qué fracasó?
Básicamente la película se veía horrible. No había por donde cogerla. La técnica no estaba lo suficientemente pulida como para que una película completamente hecha a ordenador quedase realista. Eso sin contar con la promesa de que el antagonista de la drama ibas a la resurrección de Lawrence Olivier… Para que solamente saliera su cara durante un par de minutos y con un acabado super aparatoso.
Básicamente, la revolución que prometía nadie la vio en pantalla. Kerry Conran, que se las prometía como el nuevo Peter Jackson o George Lucas, no volvió a hacer ni una película más en toda su vida.
¿Qué sucedió despues? ¿Tuvo legado?
Todos sabemos que hoy en día no hay película que no se ruede sin un croma. La ciencia ficción y las películas de fantasía prácticamente están tiradas enteras con escenografía virtual. Y no solamente ella sino que muchas películas históricas o incluso contemporáneas tiran de pantalla verde para crear los fondos. Pero eso es ahora, que la técnica del CGI está más evolucionada y nos hemos acostumbrado a la estética digital.
Dentro de una década, veremos las películas de Marvel y pensaremos que como podíamos aceptar algo tan artificial y que se ve tan absolutamente falso, pero el ojo actual se ha acostumbrado a ello.
Realmente, aunque Sky captain y el mundo del mañana fuera la primera en hacerlo, no se puede considerar que el cine actual beba de ese proyecto. Ha llegado el mismo camino, pero por otra ruta. Aunque en defensa de Conran, muchas de las películas de ahora con todo hecho a ordenador se ven igual de fatal que la suya.
El cosmonauta, de Nicolás Alcalá (2012)

¿Qué buscaba?
Ser la primera película del cine español financiada por crowdfunding por un grupo de chavales recién salidos de la escuela de cine. Un proyecto que en sus primeras etapas tuvo bastante presencia en los medios de comunicación, pero que se dilató tantísimo en su producción que todo el mundo se terminó olvidando de él.
¿Por qué fracasó?
El director era un absoluto megalómano que hizo imposible que aquello terminara bien. El rodaje fue un infierno y Nicolás Alcalá rodó horas y horas de metraje para terminar haciendo algo a lo Terrence Malick, pero sin los medios ni el talento del norteamericano. Por si todo fuera poco, recibieron una subvención que terminaron teniendo que devolver, por lo que el pufo económico ya se hizo enorme a mitad del rodaje. Para colmo, se dilató tantísimo el rodaje que otra película les arrebató el honor de ser la primera cinta española en ser financiada por crowdfunding (El mundo es nuestro). Ni de eso pudieron presumir.
¿Qué sucedió despues? ¿Tuvo legado?
El director no ha hecho prácticamente nada en toda una década y el equipo se ha desentendido por completo. Lo único bueno de este fracaso es el documental Hard as Indie, que explica todo el proceso que supuso hacer la película y debería de ser obligatorio su visionado en todas las escuelas de cine.
Final Fantasy: el espíritu interior, de Hironobu Sakaguchi (2001)

¿Qué buscaba?
Ser la primera película hecha a ordenador foto-realista. Ese mérito nadie se lo puede quitar. Final fantasy es el ejemplo que siempre se pone para
¿Por qué fracasó?
Fue un caso parecido al de Sky captain: la técnica no estaba suficientemente avanzada para que realmente fotografía. Se tuvo que rehacer en parte varias veces porque la tecnología estaba quedando obsoleta y se veía muy antiguo lo que ya tenían rodado.
A eso hay que sumar a que no quedaba muy claro cuál era él espectador potencial. Venía a ser la experiencia cinematográfica de una de las sagas de videojuegos más famosas, pero ni el universo ni la temática tenía absolutamente nada que ver. Básicamente la llamaron así por branding, pero es como llamar CocaCola a un mueble de Ikea.
Por otra parte, la animación para adultos no era en su momento algo muy taquillero, por lo que el riesgo ya era inherente a la concepción de la película. A eso sumamos que no quedaba muy claro si era una cinta de ciencia ficción o filosófica, que el guión era flojísimo (con personajes planos fusilados de Aliens, el regreso) y que en la dirección era aún peor que el guión.
La película se metió tal ostia que fue la primera y última producción de square films.
¿Qué sucedió despues? ¿Tuvo legado?
Una vez que la tecnología ya había madurado lo suficiente hemos visto películas y animación fotorrealistas, aunque no ha llegado a convertirse en el estándar. A todos nos sigue gustando más ver una película de animación que se vea que es animación.
Robert Zemeckis fue quien más le cogió el gustillo, porque durante una etapa de su carrera se dedicó exclusivamente al cine de animación fotorrealista (Polar express, Beowulf). Sea como sea, el legado de Final fantasy está ahí.
Una mirada en la oscuridad, de Richard Linklater (2006)

¿Qué buscaba?
Romper la barrera entre la animación y al cine «real» aplicando el rotoscopio a el metraje filmado.
¿Por qué fracasó?
Porque aquello no era ni una cosa ni la otra y no quedaba muy claro a quien iba dirigida la película. El rotoscopio se ha utilizado desde los inicios mismos del cine. Consiste en pintar en el celuloide transparente encima de una filmación real para calcar los movimientos del actor de la manera más realista posible.
La diferencia es que siempre había primado la experiencia de la animación por encima del original real. Linklater quiso diluir esa barrera, creando una película que realmente tuvo muy buena acogida crítica pero que nadie quiso ver.
¿Qué sucedió despues? ¿Tuvo legado?
Si, pero en pequeñas dosis. Al fin y al cabo, al contrario que los ejemplos anteriores, el proyecto de Linklater siempre fue muy personal y no pretendía cambiar el sistema de animación. Sin embargo este uso del rotoscopio para el romper la barrera entre la animación y la facción real la podemos ver hoy en día en la serie ‘Undone‘.
Gemini man, de Ang Lee (2019)

¿Qué buscaba?
Romper la barrera entre cine y realidad, rodando a 4k, 3D y 120 fotogramas por segundo. La diferencia entre una película rodada a 120 fps (frames por segundo) y una a 24 fps (la de toda la vida) es bastante grande, y afecta tanto la percepción visual como la experiencia emocional de la película. A 24 fps, los movimientos se ven más “entrecortados” y con un ligero “desenfoque de movimiento” natural. Este desenfoque ayuda a que el cerebro lo perciba como cinematográfico.
A 120, 5 veces más fps, Los movimientos se ven extremadamente suaves, casi hiperrealistas. Esta es la barrera entre cine y realidad que quiso romper el taiwanés.
¿Por qué fracasó?
Porque el Ang Lee de esta película ya no era el Ang Lee de La vida de Pi, de Brockback mountain o de Comer beber amar. Ya estaba sumido en un bajón creativo y del que todavía no se ha recuperado. Además la experiencia que proponía rompía por completo con la experiencia cinematográfica. Supongo que alguien va al cine para ver una película, no para ver la vida real.
La película fue un fracaso de crítica y público y todos soñamos con recuperar aquel director que nos dio Sentido y sensibilidad, El banquete de boda y Tigre y Dragón.
Vuelve, Ang! Te seguimos necesitando.
¿Qué sucedió después? ¿Tuvo legado?
No pasó nada de nada. Se volvió a los fotogramas por segundo de toda la vida y, hasta donde yo sé, nadie ha vuelto a rodar a 120.
Mr. Payback: An Interactive Movie, de Bob Gale (1995)

¿Qué buscaba?
Provocar una experiencia interactiva en la que la película no la creaba el director sino el espectador. El público influía en el desarrollo de la historia desde sus asientos por medio de un joystick con botones en el apoyabrazos de su butaca.
En ciertos puntos de la película, aparecían opciones de elección (normalmente tres), y la audiencia votaba por la que quería ver.
¿Por qué fracasó?
Porque la película duraba media hora solamente y porque era impensable que todos los cines del mundo implementaran el antebrazo con el joysting. Fue un absoluto fracaso en taquilla y ni siquiera tuvo vida comercial en el mercado doméstico. Tal es así que hoy en día se considera una película perdida de la que no se tiene ninguna copia.
¿Qué pasó después? ¿Tuvo legado?
Muy puntualmente se ha comercializado algún DVD interactivo en la serie black mirror tuvo un famoso episodio interactivo (Bandersnatch). De todos modos es impensable que ese sistema se haga habitual porque ningún director del planeta va a querer que nadie decida sobre su obra.
En efecto. Fueron todas películas que se pasaron de frenada, que no pudieron responder al propio hype que ellas mismas habían generado, que en algunos casos hundió la carrera de sus directores para siempre… Pero ¿Sabes qué? Estamos hablando de todas ellas. Realmente no lograron lo que buscaban, pero sí lo que sueñan todas las películas: pasar a la historia y que siempre estén en nuestra memoria.

