Jordan Peele

Pocos, muy pocos cineastas pueden presumir de haber entrado arrasando con su debut, de ser un fiel reflejo del espíritu de su tiempo y que media plantilla de Cinéfilos Frustrados te adore mientras que la otra mitad no pueda contigo. Bienvenidos (o no, según se mire), a Jordan Peele.

Antes de nada, déjame que empiece hablándote de un programa de televisión. Tiene relación, créeme. En el reality de costura Making the cut, el jurado tiene una pregunta estrella. Si el traje que tienen que confeccionar los concursantes está bien realizado, es bonito, ponible u original no es lo que más les interesa. La pregunta que le hacen al participante es: ¿Esta prenda es necesaria? No se refieren a que deje de ser una pieza convencional o más creativa. Lo importante es que aporte algo. Esta es una cuestión que podríamos preguntarnos de cualquier obra de arte (o de cualquier faceta de la vida en sí porque… ¿No son acaso lo mismo?).

Jordan Peele - Nop

En el caso del cine de Jodan Peele la respuesta es inequívocamente que sí. El cineasta neoyorkino le dio la vuelta al tratamiento de la comunidad negra en el cine de terror. Hasta entonces, el tópico había sido meter a un personaje de «negro molón». Una especie de desahogo de no sé muy bien qué perfectamente prescindible. Y esto viene de lejos. Ya se quejaba de eso Jada Pinkett Smith en 1997, en la (maravillosa) escena de presentación de Scream 2. ¿Para qué quiere ver un negro una película de terror, si los ponen en esas películas solo y exclusivamente para hacer el ganso? Tú me dirás que Jada Pinkett Smith se queja de todo, pero tiene toda la razón del mundo.

Que sí, que en 1992 Candyman colocó a un personaje negro a la altura de iconos del Slasher como Freddy o Jason… ¿Pero no será que Candyman cuenta realmente la historia de una blanca, desde el punto de vista de la blanca y la problemática de que a una blanca la traten como a una negra? ¿La noche de los muertos vivientes? Perfecto. Un hito de la normalización racial porque Duane Jones fue escogido independientemente de ser negro (y sin que George A. Romero fuera realmente consciente de la potencia narrativa que eso suponía en una país en el que la segregación racial aún era legal… en 1968, hace solo como 54 años. Eso sí que da miedo). ¿El blaxplotation? También, pero no fue sino utilizar a actores negros en recetas de películas que ya habían hecho los blancos.

Jordan Peele - Nosotros

Pues aquí es justo donde se ha alzado la voz propia de Jordan Peele. Déjame salir, Nosotros o Nop no son relevantes por haber colocado a protagonistas negros, sino que les ha dado la voz a ellos. Son películas que tratan sobre qué es ser negro en EEUU usando el cine que más los ha minusvalorado. Además, Peele utiliza los mecanismos y lenguaje de este género de una manera simbólica. Nop, como bien narraba el compañero David López, no habla realmente de un bicho sideral con desordenes alimenticios. Habla de cómo el showbussiness devora a todos los que se le ponen por delante.

Déjame salir nos habla de qué supone ser una marioneta negra en un mundo de blancos. Peor, en un mundo de blancos progres que ni por asomo se plantean que puedan repetir planteamientos racistas. Nosotros va sobre la lucha de clases, de que la unión hace la fuerza, de que nosotros somos nuestros peores enemigos o de lo que se suponga que vaya. Detrás de un argumento aparentemente irrelevante, se esconden muchas capas de significados socioculturales.

Y aquí, precisamente llega la gran pega a Jordan Peele: Se apoya completamente en la metáfora para pasarse por el forro la verosimilitud de los hechos que cuenta. Los acontecimientos que suceden en pantalla no son lo verdaderamente relevante de la cinta, sino la segunda lectura que tienen en clave metafórica. Perfecto, pero para que la segunda lectura funcione (el símbolo) tiene que hacerlo la primera (el código con el que me quieres llevar a él). Y con Jordan Peele, este resbala por todos lados. Ojo, es muy buen narrador, no digo lo contrario, a lo que me refiero es que es un Shyamalan de la vida que pretende colarnos situaciones absolutamente inverosímiles.

Jordan Peele - Déjame salir

(Atención: Spoilerazo a la vista. Si no has visto Nop no (nop) pulses a continuación)

Spoileraco(pulsar)

En sus películas, la credibilidad salta por los aires, con el pretexto de que no nos está contando que un domador de caballos domestique a una sanguijuela intergaláctica que si no la miras, por alguna razón deja de verte como comida potencial y no te devore (aunque ese bicho ni siquiera tenga ojos por lo que en su mundo sus presas tampoco deben tenerlas). Porque no nos está contando eso, sino que el mundo del entretenimiento no podrá arrastrarte si tú no participas de él. Pero sí, Jordan. Es que me estás contando que hay domador de amebas siderales.

Ya puedes seguir leyendo.

Lo que estaba contando, que qué quieres que te diga. ¿Que su lenguaje tiene dos lecturas? Perfecto. Pero dos, no una. Y las dos tienen que funcionar exactamente igual de bien. Los errores de las películas de Peele están el guion, en que no hay quien se crea lo que está contando.

Señor Peele, que sé que me estás leyendo. Que muy bien todo, pero recuerda que Shyamalan confió en que sus giros de trama inverosímiles se los iba a tragar todo el mundo y mira. Va a ser que no fue así. Que contar historias desde los ojos de un negro es fantástico y que el simbolismo te lo compramos, pero no es suficiente. Una película tiene un código y un lenguaje. El resto son añadidos que la enriquecen, pero si la estructura no funciona, el Titanic se hunde y el público somos más perra que Rose y no te van a dejar subir a la tabla.

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Redactor de cinefilosfrustrados.com - Iba para DaVinci pero me quedé en Christian Gálvez