Sitges 2025: Crónica día 3 (11 de octubre)

Tercer día desde Sitges en la edición número 58 del Festival Internacional de Cine de Catalunya

Primera de las jornadas de cuatro películas en un día. El highlight de hoy lo firma la aparición de la Comunidad de Madrid en los títulos de crédito de ‘Singular’, desatando en la Tramuntana abucheos y un claro clamor: ¡AYUSO DIMISIÓN!.

All You Need Is Kill

Kenichiro Akimoto / Ciencia Ficción / Japón / 88’

Adaptando la misma novela que Doug Liman en la muy épica ‘Al filo del mañana’, Akimoto construye la misma historia con ligeras variaciones a través de la animación, una cuya forma nunca llega a descubrir del todo el valor intrínseco de la cinta y sus rotos protagonistas.

La película juega muy segura en su primera parte, haciendo que los diálogos y personajes se construyan a partir de las constantes muertes y resurrecciones, con la consecuente impotencia de dos personajes cuyo pasado conocemos por una serie de flashbacks (el de él terriblemente posicionado en la narración), que nos permiten conocer su tormento y hacer que sus corazones conecten a partir de dicho dolor. El día de la marmota sólo consigue zafarse de su poco interesante aproximación a través de su última media hora, donde el verdadero potencial visual se desata y, con ello, la belleza épica que otorga las posibilidades de la animación: las secuencias de batalla con ese ecosistema biológicamente modificado por el ente extraterrestre y la escalada de la planta combina la tensión y belleza que no tiene el resto del metraje.

Monster Island

Mike Wiluan / Monster movie / Singapur / 89’

Monster Island

La modorra solo se puede combatir con una buena monster movie que te saque las entrañas. El parecido del monstruo con ‘La cosa del pantano’ o ‘La forma del agua’ es anecdótico, ya que la deuda de sangre la tiene sin duda con ‘Predator’ al crear un corpus de acción y aventura que, cuando se pone en marcha, es un no parar del mejor gore artesanal, siendo esa fisicidad de la violencia lo más disfrutable de la cinta.

Hay que pasar por alto su primera media hora, también su final y el terrible hecho de dejar colgando una historia de amor y tensión sexual entre los dos hombres protagonistas que, por desgracia, nunca llega a dar sus frutos. Todo se lo perdonas porque, donde hayan vísceras y cabezas arrancadas, que se quite el resto.

Singular

Alberto Gastesi / Ciencia Ficción / España / 100’

Singular

La trama de ‘Singular‘, tras un inicio bastante interesante, se adentra en un laberinto de espejos, obligando a cada paso que da a mirarse una y otra vez en su propio reflejo. Los pliegues que surgen de dicho ejercicio acaban haciéndola olvidar el motivo por el que había entrado al laberinto: el trauma, las mentiras y la imposibilidad de ver la luz al final del túnel. Esto cristaliza en una redundante historia que oscila entre melodrama, thriller, para regresar de nuevo al drama, esta vez por la vía existencial tan vacua como la propia pregunta que se formula: ¿Qué sentido tiene existir?, se dice a sí misma, para no contestar una pregunta ya desde un inicio innecesaria si se hubiese mantenido en su primer concepto, mucho más interesante, tenso y minimalista: ver a dos personas intentando sobrevivir el dolor de perder un hijo.

Si lo que dice ‘Singular‘ tiene algo de verdad, el último paso de la IA será reconocerse a sí misma, curioso que este precepto que aplica a su historia, si cogiésemos la primera y última secuencia de la película, esta no podría identificarse a sí misma tras haberse perdido en su insistencia por tener más giros que un puerto de montaña.

Her Will Be Done

Julia Kowalski /  Terror / Fantástico / Francia / 124’

Her Will Be Done

Es curioso que 10 años separan ‘La bruja’ de ‘Her Will Be Done’, ya que ambas desarticulan y empoderan, en siglos distintos contextualmente hablando, la mitología detrás de las brujas. Kowalski maldice la imagen en una especie de ensoñación, con una iluminación que empapa los húmedos planos secuencia tras secuencia -ojo la montaña rusa que es la boda- para, a través de las imágenes clásicas de las hechiceras paganas: fuego, barro, rituales, deseo, sexo… trazar un relato sobre el aquelarre llevado a cabo por el patriarcado.

El filme luce como un visceral descenso a los grumos y pústulas del enfrentamiento contra el hombre, cuya cámara se queda en los lugares donde sus propios personajes no quieren estar: coches tuneados, exceso de alcohol, disfunción emocional derivada en violaciones y la identificación del problema en la libertad sexual, de ahí que sean ellos mismos los que nombren, creen y hagan el consiguiente crematorio de las brujas. Con música metal en su arranque y conclusión, convirtiendo a la mujer en un símbolo de libertad por la vía de la imagen iconoclasta, ‘Her Will Be Done’ prende fuego, y se queda para verlo, a las raíces religiosas y patriarcales (¿qué no es lo mismo?).

Sitges 2025: Crónica día 2 (10 de octubre)

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