Crítica de Smoking Club. 129 Normas (2017): Coffee Shop a la española

Smoking Club

TÍTULO: Smoking Club. 129 Normas | AÑO: 2017 | DIRECCIÓN: Alberto Utrera | PRODUCCIÓN: MoA Studio | GUIÓN: Alberto Utrera, Sergio Granda, Carlos Soria | REPARTO: Rodrigo Poisón, Jimmy Castro, Natalia Mateo, Margarita Lascoiti, Edu Díaz, Ángela Chica, Clara Alvarado, Álvaro Lafora, Nuño Benito, Christian Reyes, Silvia Vacas, Marta Balón, Úrsula Gutiérrez | GÉNERO: Comedia  | DURACIÓN: 80 Min

¿Buscas liberación? ¿Eres consumidor asiduo de cannabis? Bienvenido al mejor club cannábico de España. Nos encontramos ante la ópera prima del madrileño Alberto Utrera, quien tras la realización de varios cortometrajes como Sobran las Palabras o Sonidos del Alma, se adentra en el mundo del largometraje y lo hace con una propuesta indie. Presentada fuera de concurso en la sección Estrenos Especiales del Festival de Málaga, Smoking Club. 129 Normas, parte como un golpe de aire fresco que se va apagando lentamente, terminando en algo que optaba a una mejor resolución.

La película nos traslada a un club de fumadores de cannabis que figura a nombre de Óscar, un hombre que ronda los 40 años y que tras sufrir una crisis existencial y dejar su trabajo como funcionario, decide montar este club con ayuda de Danny, su excompañero de universidad y abogado. La filosofía del club se basa en que el mismo club es un espacio dedicado a la libertad, un lugar donde sentirse libre y evadirse. Pero este planteamiento chocará con las 128 normas que rigen el club para hacer de él un espacio libre, generando una confrontación con los ideales de libertad. Los problemas comenzarán cuando desaparezcan tres kilos de hierba que en un principio no deberían estar allí.

Partiendo de la premisa dada, nos encontramos con el primer conflicto que nos genera la película y con su mensaje: ¿cómo puede haber libertad en un espacio regido por normas? Una proposición bastante jugosa pero que no logra llegar a buen puerto, y opta por otras vías que finalmente concluyen en la dilución del mensaje que se nos quiere transmitir, dejando una sensación de insatisfacción en el espectador. Y cuando hablamos de estas vías, nos referimos a el tono filosófico barato con el que se obceca Utrera. Fácilmente observable en las retahílas que nos ofrece el personaje interpretado por Rodrigo Poisón, cuyas intervenciones rompiendo la cuarta pared, deshacen la atmósfera creada dando la sensación de perdida del rumbo.

Pero no todo en Smoking Club. 129 Normas son aspectos negativos, así que nos centraremos un poco en esa parte cómica de la película, pues no deja de ser una comedia y así ha sido concebida. La película esta formada por la mezcla de historias de los distintos personajes con los que nos vamos encontrando dentro del club, todos ellos muy variopintos, desde la vieja facha a la bloguera pija y sin cerebro. Cada uno tiene su propio toque divertido —aunque personalmente, algunos sobran— y que en su conjunto forman situaciones acordes con el género de la película, algo a destacar.

Metiéndonos dentro del apartado técnico, nos encontramos con actores poco conocidos, cayendo el peso en los hombros de Rodrigo Poisón (Gym Tony), Jimmy Castro (Los hombres de Paco) y en Natalia Mateo (Cuéntame cómo pasó), nuestros protagonistas principales. Ninguno de ellos predomina, así como tampoco las interpretaciones del resto del elenco que no ayudan a levantar el computo global de la película. En el resto de apartados despunta el visual, con el uso de algunos efectos que le dan un aspecto llamativo y que sumado a lo ambientación del club crean un ambiente afable.

Smoking Club. 129 Normas no deja de ser un filme independiente que parte de un presupuesto moderado, y que no cuenta con el apoyo de marketing del que si tienen algunas producciones españolas de menor índole, pese a estos contratiempos la película mantiene la decencia y no fracasa estrepitosamente, pero tampoco logra sobresalir. Una idea genial, mas a la hora de ponerla apunto falla en la ejecución, por ello se lleva nuestro aprobado raspado.

 

Reseña Panorama
Smoking Club. 129 Normas
5
Visión a 24 fotogramas por segundo, amante del cine fantástico y de ojos rasgados. Tengo en propiedad Xanadu, así como también tengo Manderley. Además de ser un ferviente seguidor de las escrituras del Libro Rojo de la Frontera del Oeste.