Crítica de ‘Scary Movie’ (2026): El regreso de los Wayans

Posiblemente, a día de hoy, Scary Movie no necesite ningún tipo de presentación. En el año 2000, los hermanos Wayans fueron los responsables del resurgimiento del género de la parodia con esta cinta. Una obra que cosechó un éxito tan abrumador que incluso consiguió que la cara de Ghostface se relacionara directamente con ella y no con la película de terror a la que pertenecía y estaba parodiando: Scream. Ese éxito dio pie a múltiples secuelas que contaron con un futuro no tan prometedor como seguramente esperaban.

Esa fórmula mágica inicial también influyó en el resto de la industria e intentó ser replicada hasta la saciedad. Una ola de «películas tipo» inundó los cines, con bodrios como Date Movie, Disaster Movie, Epic Movie o Superhero Movie –incluso tuvimos nuestra versión española Spanish Movie–. Estas producciones copiaban una fórmula, pero olvidaban aplicar la esencia que la hacía única y exitosa —un tema que trataré más adelante—. Es incluso posible remarcar y pensar que la aparición posterior de estas «copias» puede haber contribuido a elevar retroactivamente el estatus del trabajo que realizaron los Wayans allá por los años 2000.

Sin embargo, eliminando la nostalgia y revisando la franquicia completa, la primera película no fue gran cosa. Dio en muchos clavos y estableció el concepto inicial, pero nada más allá de eso. Scary Movie 2 ciertamente tampoco lo fue. Las prisas del estudio, propiedad de los hermanos Weinstein —sí, ese Weinstein que te suena—, por no perder el impacto fueron tantas que los Wayans tuvieron que escribir, producir, grabar y estrenar esta segunda entrega en un tiempo récord: apenas un año después. El manejo de esos tiempos, impensable antes y ahora, no fue inconveniente para que lo consiguieran, a medias, dejando una secuela que se siente más como Scary Movie 1.5.

De igual manera, su repetido éxito fue suficiente para que los Weinstein sacaran a los Wayans de su propio proyecto, dando por hecho que la franquicia era capaz de mantenerse por sí sola. Y, de hecho, así lo hizo con la tercera entrega y bajo las nuevas riendas de David Zucker —Aterriza como puedas—, que supo recoger ese testigo y pulirlo con maestría, dejando, con diferencia, la mejor cinta del conjunto. Sin embargo, el declive comenzó a asomarse claramente con la cuarta, y la quinta supuso la muerte de la franquicia. ¿El humor había evolucionado en la industria o simplemente fue el desgaste?

Intenciones no faltan

En plena época de remakes y reboots, resulta casi imposible no pensar que en algún momento esta querida franquicia iba a ser «explotada» de nuevo. Llevamos años viendo ejemplos, muchos malos y otros no tanto, que demuestran que la nostalgia vende, y mucho. ¿Quiénes podrían ser mejor que los creadores originales para retomar esta franquicia y hacerla grande de nuevo?

Así que aquí estamos: Scary Movie «6» regresa tras una pausa de más de una década, y lo hace, al menos en apariencia, a lo grande, con los hermanos Wayans, antes considerados prescindibles, ahora retomando el mando del proyecto después de haberlo iniciado hace veintiséis años. Para ellos es claramente una reconquista de su imaginación, una emancipación más metanarrativa que nunca, ya que regresan a los espacios de «su» Scary Movie, adoptando un enfoque muy similar al de la nueva saga de Halloween de David Gordon Green.

La cinta sin duda tiene la marca característica de los hermanos. Se ofrece un excesivo metacomentario sobre la turbulenta historia de la saga en sí y varios miembros del reparto de la primera película regresan por primera vez en 26 años. Se trata de una secuela de legado en toda regla, con la mejor de las intenciones, aunque con una cantidad de peros, lamentablemente, grandísima.

El regreso de personajes clásicos como Cindy (Anna Faris), Brenda (Regina Hall), Ray (Shawn Wayans) y Shorty (Marlon Wayans) podría haber sido un punto fuerte, pero la película se basa casi exclusivamente en la nostalgia sin ofrecer ideas realmente novedosas. No busca reinventar la rueda, sino sostenerse sobre los hombros de lo que un día fue un monstruo exitoso. He ahí el primer fallo, el que tantas películas del mismo estilo cometieron justo después: copiar la fórmula y olvidar la esencia, esa misma esencia que ellos mismos crearon. Ni siquiera el carisma de los actores logra salvar un guion que confunde la provocación con la comedia. Mientras que las primeras entregas conseguían ser irreverentes y desenfadadas, esta sexta entrega a menudo se siente forzada y más interesada en seguir las tendencias y las referencias actuales que en crear situaciones verdaderamente entretenidas y conexas entre sí.

Potencial perdido

Los Wayans siguen atrapados en una nostalgia por la nostalgia misma, sin abordarla de una manera verdaderamente crítica. Ante todo, malinterpretan la evolución de la franquicia, abandonando las entregas 3 y 4, las mejores y más pulidas en la fórmula, casi por capricho, para regresar a su humor visceral y destructivo, basado principalmente en dobles sentidos y metáforas sexuales. Pero, sobre todo, nos dejan con un guion inestable que a veces parece perder el control del material parodiado, introduciéndolo en una amalgama de sketches inconexos sin considerar su potencial, para abandonarlos justo después de ser usados como un alivio cómico rápido. Da más la impresión de que los hermanos organizaron una lluvia de ideas para parodias y luego se pusieron manos a la obra para plasmarlas todas una detrás de otra. Todo se siente menos como una verdadera parodia cinematográfica y más como navegar por un feed de Instagram o TikTok, donde clips cortos y sin relación entre sí brindan entretenimiento. Unos son hilarantes y otros desearías ignorarlos por completo. Quizás sin quererlo, esta Scary Movie se adapta perfectamente a nuestros tiempos, pero no de la manera que precisamente debería. La gran cantidad de chistes acaban por resultar predecibles, repetitivos y, a menudo, completamente desconectados de la época actual.

Y es que esa es otra cuestión. Scary Movie nunca capta el espíritu de la época actual; siempre parece que llega un momento tarde, con un ritmo que también deja mucho que desear: algunas secuencias se alargan innecesariamente y muchos chistes se extienden demasiado, perdiendo por completo su impacto cómico. Aunque muchas de las películas que los hermanos Wayans intentan parodiar abordan temas socialmente relevantes, desaprovechan constantemente oportunidades para hacer una sátira genuina. Sus chistes políticos se limitan a clichés sobre pronombres, corrección política, diversidad, equidad, inclusión y violencia policial racista. Independientemente de tu opinión sobre estos temas, quien crea que no lo ha visto todo ya cien veces es porque ha estado viviendo aislado del mundo.

La sátira de las franquicias de terror modernas, que podría haber sido el corazón de la película, se queda en la superficie y rara vez da en el clavo. El resultado es otro museo interactivo de nostalgia, un viaje a lo extravagante, pero sin su deseo de jugar y de poner a prueba una imaginería en sintonía con las tensiones de la época presente, sino más bien con la presunción de tener la fórmula para la película extravagante perfecta desde el principio. No logra disimular la incertidumbre de haber llegado demasiado tarde o de querer recuperar el tiempo perdido a toda costa.

En definitiva, Scary Movie no es un desastre total, pero representa una gran oportunidad perdida. En lugar de revivir la franquicia, termina recordándonos por qué muchos espectadores pensaban que era mejor dejarla en el pasado. Con sus chistes poco inspirados, su sátira floja y una trama que no logra encontrar su rumbo, la película resulta ser un regreso que se queda muy por debajo de las expectativas y que solo contentará a quienes extrañan el ritmo característico que estos hermanos Wayans transformaron en oro hace años.

Sinopsis

Sexta entrega de la saga de 'Scary Movie'. Veintiséis años después de conseguir escapar de un asesino enmascarado sospechosamente familiar (Ghostface), el Core Four están de vuelta en el punto de mira del asesino y ninguna película de terror está a salvo. Marlon Wayans (Shorty), Shawn Wayans (Ray), Anna Faris (Cindy), y Regina Hall (Brenda) se reúnen en Scary Movie junto a favoritos que vuelven y nuevas caras frescas para acuchillar sin piedad reboots, remakes, requels, precuelas, secuelas, spin-offs, terror elevado, historias de origen, todo lo que tenga la palabra legacy en el título y cada capítulo final que, por supuesto, no es final. Nada es sagrado. Ningún tópico sobrevive. Se cruzan todas las líneas. Los Wayans están de vuelta para cancelar la cultura de cancelación.

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