Resident Evil vuelve con otra nueva adaptación, esta vez en forma de serie y de la mano de Netflix. Ambientada en dos líneas de tiempo antes y después del brote de virus-T, esta serie basada en la conocida franquicia de videojuegos es una adición perezosa y olvidable que se suma a muchas otras.

Resident Evil vuelve, otra vez, este jueves 14 de julio. Pocos videojuegos han tenido una vida útil tan longeva como este, ya que llegando por primera vez como un juego de PlayStation en 1996, la franquicia de terror zombie ha tenido ocho entregas principales -contando con varias remasterizaciones y remakes-, una franquicia de seis partes de películas de acción en vivo protagonizadas por Milla Jovovich -más el reinicio del año pasado, ‘Resident Evil: Bienvenidos a Raccoon City‘-, obras de teatro, novelas… en fin, ha sido explotada hasta la saciedad.

Como si no fuera suficiente, y recalcando de nuevo el reinicio en el cine de hace menos de un año, Resident Evil vuelve ahora con otro reinicio -a medias- en formato serie de acción en vivo en Netflix y creada por uno de los guionistas de ‘Sobrenatural‘, Andrew Dabb. Ocho episodios serán los encargados de traernos una nueva historia con nuevos y viejos personajes, pero dentro -supuestamente según el guionista y de ahí lo de a medias- del universo de los videojuegos. Esto significa dos cosas: cuenta con varios guiños a los videojuegos para los más jugones y, como empieza de nuevo, no es necesario conocer del todo el universo para poder disfrutarla, ya que se abre a un público más amplio. Sin embargo, se hace muy difícil de ver.

La serie sigue a Jade Wesker (Ella Balinska) en dos períodos de tiempo diferentes. El primero es en 2022, cuando ella -su versión adolescente está interpretada por Tamara Smart-, su hermana Billie (Siena Agudong) y su padre Albert Wesker (Lance Reddick), uno de los antagonistas más importantes de la franquicia, se mudan a New Raccoon City para continuar su trabajo en la Corporación Umbrella. El segundo período tiene lugar en 2036, después de que el mundo haya sido invadido por zombies, Jade investiga para encontrar la cura.

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Mejor antes que después

Resident Evil
Netflix

Desde un principio, es fácil comprobar que Resident Evil funciona mejor cuando estamos en la línea de tiempo de 2022. Sus momentos más interesantes y entretenidos vienen cuando simplemente es una serie sencilla de adolescentes, algo en lo que la plataforma tiene experiencia, donde se explora el comienzo del fin de mundo, contando con elementos de terror ligero que crean una atmósfera misteriosa. Y es que, aunque las tramas de ambos periodos se vuelven más lentas a un ritmo alarmante, el tiempo de Jade en la escuela mientras descubre los entresijos de Umbrella se mueve mucho más lento que el de ella a su edad adulta tratando de sobrevivir, lo que permite que sea mucho más rico en detalles y trama.

En 2036, las cosas se vuelven mucho más extrañas y poco interesantes, provocando una sensación continua de aburrimiento, esperando a que la serie vuelva a centrar el foco en el periodo anterior. Jade se dedica continuamente a huir de Umbrella mientras que se cruza con cantidad de personajes que importan entre nada y menos para la trama. Y, aunque parezca mentira, la interacción con los zombies es muy escasa, ya que se prioriza la interacción con humanos no infectados. Aquí llega lo peor, diálogos horribles y mayormente largos e innecesarios que generan una potente combinación de aburrimiento y bromas lamentables -sí, hay ‘humor’, con intención y sin intención-. Cada uno de estas escenas interminables tiende a terminar con una escena de acción aburrida y sin vida, donde la protagonista cuenta con su particular y evidente escudo del guion para afrontar estas situaciones.

La trama interesante que se vuelve cada vez peor, la trama aburrida que se vuelve cada vez más irónica, actuaciones que brillan por su ausencia y personajes pedantes a más no poder provocan que esta nueva adaptación sea un completo desastre.

crítica de RESIDENT EVIL: BIENVENIDOS A RACCOON CITY, el nuevo reboot CINEMATOGRÁFICO

Pero… ¿Qué están haciendo?

Resident Evil
Netflix

Resident Evil como franquicia fuera de los videojuegos siempre ha dado malos o raros resultados, quitando las primeras adaptaciones de Paul W.S. Anderson que, aunque tomaban muchas licencias, supieron crear un universo entretenido en las primeras entregas -las últimas no tanto-. Desde entonces, no logra levantar cabeza, y no entiendo por qué. La historia de los videojuegos está ahí, lista para ser adaptada directamente. En las manos correctas, una adaptación de acción en vivo de Resident Evil sobre el guion original podría ser un pelotazo magistral. El universo zombie de Umbrella da paso a muchas historias intrincadas y retorcidas, donde muchas funcionarían a la mil maravillas. No obstante, por algún motivo que todo el mundo desconoce, siempre inventan nuevas historias tomando elementos de los videojuegos que no logran ni pisarle los talones a la historia primigenia. El último reboot hizo un ademán más evidente de aproximación, tomando prestados hechos de las dos primeras entregas de consola, pero acabó de nuevo por inventar una nueva trama y cambiar los destinos de los personajes.

Aún teniendo la respuesta y la clave para un éxito seguro en sus narices, esta nueva serie de Resident Evil no cuenta una historia lo suficientemente convincente como para que se sienta fresca dentro de la franquicia. Vuelve a convertirse en otro producto adaptado que caerá en el olvido y que no es nada recomendable, existiendo tantas buenas series y películas que si merecen la pena.