No hables con extraños nos viene a mostrar cómo las convenciones sociales son capaces de anular nuestros instintos más primarios. La cinta se estrenó el pasado viernes 13 de septiembre en cines.
No hables con extraños es de ese tipo de películas que te remueven por dentro. De las que hacen que se te escape una risa nerviosa. De las que te mantienen al borde de tu asiento. Películas que juegan con la tensión hasta niveles extremos, una que casi se puede palpar. Esta cinta fue justo todo eso, en 2022. No hables con extraños o ‘Speak no evil‘ originalmente se estrenó en hace dos años. Dirigida por el director danés Christian Tafdrup, la cinta supuso una brillante adición al género del terror psicológico, además de aportar un comentario social, único y mordaz. Su brillante manejo de la historia, sumado a su desolador final, la consolidaron como una película independiente memorable. Aunque, aquí estamos de nuevo, estadounidenses haciendo un remake a ‘su manera’ de una cinta la mar de reciente, como ocurrió hace unos meses con ‘Vidas perfectas‘. ¿El motivo? Desconocido. Puede interpretarse de varias formas: acercar un éxito internacional ‘escondido’ al público general estadounidense con caras más reconocibles —pura propaganda— o intentar sacar rédito de un buen producto aprovechando que poseen la industria del cine más grande y rentable del mundo, Hollywood —parece más lógico—. Sea lo que fuere, es una práctica que simplemente aceptamos y que, por consiguiente, continuará ocurriendo. Y es una pena, porque el público debería acercarse a esta historia desde la cinta danesa y, por desgracia, la gran mayoría lo hará desde este remake. Habiendo expuesto ya este gran problema, comenzamos. No hables con extraños funciona perfectamente —con ciertos matices que comentaré a posteriori— cuando imita a su original, y fracasa estrepitosamente cuando decide alejarse de ella.
Malas decisiones

Si comparas directamente No hables con extraños con su homólogo original te das cuenta de que este remake se ha permitido tomar demasiadas malas decisiones. El enfoque de Tafdrup es increíblemente amargo, mientras equilibra el tono serio con el humor negro, permitiendo que la comedia sea eficaz debido a que es incómodamente sutil. Nunca se detiene para exponerla, sencillamente está ahí si tú como espectador quieres recogerla. La mayor parte de esta sutileza se pierde en este remake a cargo de Blumhouse —archiconocida productora especializada en cine de terror, del malo—, ya que intenta recuperar esa magia inquietante, pero se le escapa la mayor parte a través de la ejecución. En lugar de ser modesto con su humor, No hables con extraños se esfuerza demasiado para hacerte reír —de incomodidad, claro—. Ambos antagonistas son tratados como villanos desde el principio, puesto que se nos presentan como personajes amables con malas formas o comportamientos inadecuados. En todo momento, el espectador es consciente de que hay gato encerrado —sobre todo si ha visto el tráiler antes, que mata cualquier tipo de sorpresa—, un sentimiento que se vuelve más intenso a media que avanza la cinta. En la original, el espectador avanza a la vez que los protagonistas descubriendo que la pareja no quiere nada bueno para ellos, lo que aumenta el sentimiento de incomodidad. Aquí, sin embargo, es conocedor desde el principio —es evidente—, mientras observa como los protagonistas se empiezan a dar cuenta poco a poco. Incluso la forma en que cada película se acerca a sus sets con el diseño de producción deja claro este cambio de enfoque y ejecución. La finca original donde se desarrollan los acontecimientos parece un paraíso, para luego descubrir que era un infierno disfrazado. En contraste, el diseño de producción de la finca de No hables con extraños es siniestro, sucio, externalizando que hay algo malo ahí. Esta decisión arruina el potencial completo del suspense y la forma en la que el espectador ‘vive’ la cinta. Otra decisión que arruina y echa por tierra la grandiosidad de la cinta es el cambio completo del tercer acto, un cambio que hace que este remake pase de parecerse en el buen sentido a la original, a pasar a parecerse a las múltiples y recientes pobres producciones anteriores de Blumhouse.
Crítica de ‘sala de profesores’, thriller psicológico en un aula
Buenas decisiones

Alejándonos ya del elefante en la habitación, No hables con extraños consigue destacar en algo muy importante: el casting. No creo que exista nadie que no quiera volver a ver a James McAvoy en el rol de villano después de su espectacular trabajo en ‘Múltiple‘, donde demostró una gran habilidad para dominar este tipo de papeles con una facilidad pasmosa. Consigue transmitir la personalidad volátil y retorcida del personaje de Paddy agregando un aura de incomodidad natural en gestos y miradas, además de abrazar el humor como vía de escape. Se convierte en la representación física de la masculinidad tóxica, un villano que camina por una fina línea entre la sutileza y lo desconocido, dejando constantemente a los espectadores adivinando qué es lo que va a hacer a continuación. La película no sería lo que sería sin él, aunque tampoco sin Mackenzie Davis. La actriz, quien interpreta a Louise, nos regala a una protagonista resistente pero defectuosa, que ayuda a fundamentar aún más la historia y juega hábilmente con la actuación de McAvoy, con una química que conduce a escenas emocionantes que se sienten genuinas. Aisling Franciosi como Ciara —esposa de Paddy— consigue atraer la acción cuando interviene, pero su papel queda algo más relegado que el resto, opacado por sus contrapartes. Scoot McNairy como Ben logra atraer los sentimientos correctos de inseguridad y vulnerabilidad, aunque peca de sobreactuación en algunas escenas. Tal vez, la mayor sorpresa venga en parte por las actuaciones de Alix West Lefler y Dan Hough, los niños, que cuentan con unas interpretaciones creíbles que ayudan a fundamentar el horror en el realismo y proporcionan una profundidad que rara vez se ve en los actores más jóvenes —me recordó a ‘The Innocents‘ en ese aspecto—. Salvando las distancias con la original y teniendo claro que parte de la magia se pierde con el nuevo enfoque, No hables con extraños consigue sostenerse con gran habilidad en el primer y segundo acto, manteniéndote en el borde del asiento. Sin embargo, todo este buen trabajo de actuaciones se echa a perder en el nuevo tercer acto, que abandona el amargo final de la original para abrazar uno muy distinto, simple y tonto, derrotando así el propósito de la película. Pero aún más tonto se vuelve el asunto cuando descubres que el director, James Watkins, afirma que ha decidido hacer este cambio porque sus anteriores cintas —’Lago Eden‘ o ‘La mujer de negro‘— acababan también con finales agridulces. Un desperdicio.
Crítica de ‘The Sweet East’, Lillian en el país de las maravillas
Merece un visionado

No hables con extraños tiene una duración de 1 hora y 50 minutos. Una duración atrevida para un thriller que tarda en construirse lentamente. Sin embargo, la primera hora se pasa volando, mientras que los últimos minutos correspondientes al tercer acto se hacen eternos. Aunque tampoco me malinterpretes, estoy seguro de que si te acercas por primera vez a esta historia a través de este remake, la película completa te funcionará mucho más que a mí. Si, por el contrario, lo haces después de ver la original, lo hará algo menos. Si todavía estás a tiempo, te invito a que hagas lo segundo, seguro que no te arrepentirás. ¿Y por qué no ver solo la original en vez de este remake? Creo que cuando se hace un gran trabajo actoral ha de ser recompensado, y el que hay en No hables con extraños merece un visionado. Porque queremos ver cine, y los dos primeros actos son, afortunadamente, cine.
Ficha Técnica ‘No hables con extraños’
Título original: Speak No Evil
Año: 2024
País: Estados Unidos
Dirección: James Watkins
Guion: James Watkins, Christian Tafdrup, Mads Tafdrup
Reparto: James McAvoy, Mackenzie Davis, Scoot McNairy, Aisling Franciosi, Dan Hough, Alix West Lefler, Kris Hitchen
Música: Danny Bensi, Saunder Jurriaans
Fotografía: Tim Maurice-Jones
Productora: Blumhouse Productions, Universal Pictures
Género: Terror
